Las calles aledañas al Congreso de la Nación y los muros virtuales de miles de usuarias y usuarios están empapelados con una campaña que linda entre la contrapropaganda y el meme:  fotos de legisladores de diferentes fuerzas, tales como Ricardo Alfonsín (UCR), Axel Kicillof (FPV), Felipe Solá (Frente Renovador), Federico Pinedo (PRO) y Néstor Pitrola (Partido Obrero) con sus bocas intervenidas con una calcomanía que transforma sus labios en los de una mujer con labial rojo. La acción es impulsada por Amnistía Internacional Argentina y ELA – Equipo Latinoamericano de Justicia y Género– y tiene el objetivo de visibilizar la importancia de la paridad de género en el Congreso de la Nación.

La campaña persigue que el tema de la paridad de género deje de ser visto como una preocupación exclusiva de las mujeres y que sea una demanda del conjunto de la sociedad. Esta acción cobra relevancia en el contexto de ascendente repercusión de las demandas unificadas de las mujeres como nuevo actor político, con [rad-hl] el inocultable estrépito que resultó el Paro y la movilización del 8 de marzo cuando más de 300 mil mujeres marcharon por las calles de Buenos Aires reclamando derechos económicos, políticos y civiles, entre los que se cuentan además de la paridad en las listas, la paridad en la representación gremial y la paridad en la Corte Suprema de Justicia (para más info ver “¿Por qué paramos? 8 ejes para el 8 de marzo”).[/rad-hl]

Según el comunicado lanzado por ELA y Amnistía: “Durante 2016 mucho se debatió acerca de la paridad en los cargos de representación política, a tal punto que cada una de las Cámaras del Congreso Nacional aprobó sendos proyectos con cláusulas de paridad. Sin embargo, finalizado el período de sesiones, la paridad sigue siendo una deuda pendiente a pesar de haber tenido amplísimo apoyo de todos los bloques en ambas Cámaras”. Luego, señala que de los legisladores representados en la campaña solo Federico Pinedo, representante de Cambiemos,  votó en contra durante el debate de la paridad en el Senado.

El debate por la paridad tiene una larga historia en nuestro país, la Argentina fue el primer país de América Latina en sancionar una Ley de cupo femenino, en 1991. La norma establece un piso mínimo de 30% de candidatas en las listas de partidos políticos para cargos electivos nacionales. Gracias a esa norma, en la actualidad, las mujeres representan un 36% de la Cámara de Diputados y un 42% del Senado. Pese a este antecedente, durante el 2016, el tema fue tomado por los medios de comunicación de un modo que esconde la profundidad de su naturaleza: “Si yo fuera mina no quisiera entrar por estadística. Che, vení vos que sos una retardada pero tenés que entrar”, dijo en uno de sus brutales monólogos el periodista del Grupo Clarín Jorge Lanata, en desconocimiento de las declaraciones de organismos internacionales como la ONU, que otorgan a los derechos de las mujeres el estatuto de derechos humanos.

“Actualmente son siete las provincias que cuentan con leyes para garantizar la representación equitativa: durante el 2016 Buenos Aires, Salta, Chubut y Neuquén se sumaron a Río Negro, Córdoba y Santiago del Estero, que ya contemplaban la paridad para cargos legislativos”, agrega el comunicado de la campaña La voz de una mujer tiene el mismo valor que la de un hombre.

“La igualdad en la composición de los órganos públicos es aún una deuda pendiente  que compromete los derechos humanos en nuestro país”, afirmó Mariela Belski Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional en Argentina.  ”El principio de igualdad y no discriminación, reconocido en la Constitución Nacional y en los diversos instrumentos internacionales de derechos humanos que la integran, obliga al Estado a promover la paridad en la conformación de espacios de poder político. Sin embargo, la situación de las mujeres en la política es aun desigual”, agregó.

Natalia Gherardi, directora ejecutiva de ELA, expresó: “La paridad es un compromiso ético y político que parte de la convicción de que las mujeres deben estar presentes en los espacios de representación política”. Para Gherardi, “asegurar la diversidad en la integración de los cargos públicos, en particular en el Legislativo, que es el ámbito deliberativo por excelencia, mejora la calidad del debate público y fortalece los valores de la democracia”.

Los carteles están distribuidos en las principales calles y avenidas en las cercanías del Congreso y las imágenes se difunden a través de las redes sociales de las organizaciones, además de las cuentas de la iniciativa de #MujeresALaPolítica.  [rad-hl] La paridad de género fuerza con el peso de la ley una igualdad de oportunidades que el movimiento de mujeres aguarda como desenlace esperable de su demandas colectivas y organizadas, igualdad en la representación para una igualdad en la toma de decisiones políticas que tiendan a mitigar otras formas de discriminación hacia las mujeres.[/rad-hl]El próximo paso, luego de obtener la paridad, será que los legisladores efectivamente pinten sus boquitas de rojo.