Fotos: Gentileza Ciudad Futura
Es 1994 en Santo Tomé, una ciudad chica pegada a Santa Fe Capital. Una niña de nueve años sigue a su papá a todos lados. Él es militante radical y siempre está en las asambleas, las reuniones del partido y las marchas contra el modelo neoliberal menemista. Cada vez que prepara un discurso ella, una niña rubia de pelo lacio que se pone colorada apenas la toca sol, se sienta al lado a escucharlo.
En Argentina es un año movido: se reforma la Constitución Nacional después de casi cuatro décadas. Santa Fe es la ciudad elegida para que constituyentes de todo el país discutan y escriban durante tres meses el nuevo texto. En los medios aparecen caras nuevas. Un año antes, fueron las primeras elecciones en la que se aplicó la Ley de Cupo Femenino. Una camada de diputadas nacionales toma protagonismo en el debate.
La niña de nueve años sigue atenta las noticias de la política nacional y ve en la tele a mujeres como Cristina Fernández de Kirchner y Lilita Carrió. Cuando su mamá le pregunta qué quiere ser cuando sea grande responde sin dudar.
–Diputada nacional.
La niña es Caren Tepp y se enteró de esa leyenda familiar el domingo 17 de agosto de 2025. Ese día cerraba el plazo de inscripción de las candidaturas para las elecciones legislativas nacionales. En medio de la vorágine y las negociaciones, su mamá le contó la escena. Y ahí Caren Tepp, militante de Ciudad Futura, concejala de Rosario y la elegida para encabezar la lista de diputados y diputadas de Santa Fe por Fuerza Patria, ató cabos.
–No me acordaba de esa historia pero me puse a pensar por qué dije eso siendo tan chiquita. Y me dí cuenta que ese año se desbloqueó algo: las mujeres también podíamos participar en política y ser diputadas.
Treinta y un años después está a un paso de lograrlo.

Caren Tepp atiende el teléfono en un hueco entre una actividad de campaña y la hora a la que tiene que ir a buscar a su hijo al jardín de infantes. Con Juan Monteverde, su pareja, compañero de militancia y líder de Ciudad Futura, fueron padres en octubre de 2024 y pasaron el primer año de Lucas entre la crianza y tres campañas electorales. En dos, Monteverde fue cabeza de lista. La primera en abril como candidato de Más Para Santa Fe, la propuesta de unidad del peronismo para la elección de convencionales que reformaron la Constitución santafesina. La segunda cuando resultó reelegido concejal de Rosario, también en una lista de unidad.
En esa elección se convirtió en el candidato más votado de la ciudad, ganándole al oficialismo radical y a La Libertad Avanza. Y Ciudad Futura, un partido de izquierda autónoma aliado al peronismo, llamó la atención del campo popular del resto del país.
La tercera campaña lleva la cara de Tepp, seguida por Agustín Rossi, aunque en muchos afiches la muestran con Monteverde. Ella tiene 38 años y se piensa como una diputada feminista en el Congreso.
–A la responsabilidad histórica de encabezar la lista del movimiento que le dio los años más felices al pueblo argentino, como es el peronismo, se suma el hecho de ser feminista y demostrar que, lejos de lo que han querido instalar propios y extraños, el feminismo no es pianta votos.
Tepp cree que como diputada va a enfrentar un desafío doble. El primero es sumar fuerzas para frenar el ajuste de Javier Milei en el Congreso.
–En el último mes vimos la importancia de las elecciones legislativas, de tener diputados y diputadas que puedan voltear los vetos e impulsar políticas de defensa de los derechos existentes.
El segundo es la posibilidad de mostrarle a la Argentina en qué consiste la propuesta política de Ciudad Futura.
–Hay una crisis de representación que no es nueva. Estar en uno de los escenarios del centro de la política nacional nos permite contar nuestra experiencia en Rosario. Es la oportunidad de encontrarnos con organizaciones políticas y sociales con las que ya venimos construyendo. Tenemos el desafío de hacer fuerza común y generar hechos políticos que nos permitan elaborar una plataforma de una Argentina futura.
Para Tepp una de las agendas centrales a impulsar en el Congreso es la de los cuidados. Lo piensa tanto a través una ley que cree un sistema integral como con la recuperación de experiencias municipales y comunales. Pone un ejemplo: en María Teresa, un pueblo de 4 mil habitantes de Santa Fe, el gobierno comunal impulsó centros de primera infancia, de adultos mayores y para personas con discapacidad. Para ella una de las deudas más grandes es con las cuidadoras comunitarias y las promotoras de género.
En la agenda de cuidados, Tepp cree que es necesario hablar del acceso a la comida y propone dar la discusión de una ley que reconozca al alimento como un derecho y un bien público protegido a nivel nacional.
–El trabajo de acompañamiento y prevención de la violencia la mayoría de las veces no lo hace el Estado, sino las organizaciones sociales, comunitarias y feministas. Es una deuda que nos quedó de los gobiernos populares reconocer ese trabajo por ley y que deje de ser voluntario. Las compañeras en los territorios son clave en el acceso a derechos. Es difícil porque estamos en un momento de regresión: pasamos del “Yo te creo hermana” a que el propio Estado ponga en duda las denuncias de violencia, la identidad de género y nos elija como enemigas públicas.
–Necesitamos una política estratégica de producción y distribución de alimentos. En un país que es productor de alimentos, la mayoría de familias trabajadoras están endeudándose con la tarjeta de crédito para comprar comida porque el salario se termina el 20 del mes con suerte.
En esa demanda, pone ejemplos de políticas que lleva adelante Ciudad Futura en Rosario, como la Empresa Pública de Alimentos, la Misión Anti-Inflación y el Tambo La Resistencia, una cooperativa de productos lácteos. El otro eje que le interesa poner en agenda es el acceso a la vivienda.
–Argentina se debe una planificación urbana de las ciudades, una política integral de acceso al suelo y planes de vivienda para distintos sectores. Tener una casa tiene que ser uno de los derechos prioritarios para el Estado así como proteger a las y los inquilinos.
Desde Ciudad Futura vienen estudiando las experiencias de otras ciudades latinoamericanas, sobre todo de Colombia, donde empresas públicas de desarrollo urbano facilitan el acceso a la vivienda con eficiencia y rentabilidad. La agenda del acceso a la tierra está en los orígenes del partido. Cuando eran la organización social Giros impulsaron distintos debates sobre el modelo de ciudad de Rosario y en 2010 consiguieron que el Concejo Municipal sancionara una ordenanza que prohibió la construcción de nuevos barrios privados.
Para Tepp, el parlamento es un lugar donde los feminismos desarrollaron una forma de construcción de consensos transversal a todas las fuerzas políticas que sigue viva.
–Esa construcción se puede poner en marcha no solamente en un plano defensivo, sino incluso para avanzar en nuevos derechos. A medida que se demuestre el deterioro de las condiciones de vida de las grandes mayorías va a haber necesidad de imponer otras agendas. Y nosotras vamos a tener la oportunidad de hacerlo con la articulación por afuera en las calles.
Cuando le preguntan qué le pasa con la pregunta que se repite como chicana de ¿dónde están las feministas?, Tepp responde.
–No me desespera la masividad, creo en la raíz profunda de los feminismos a la hora de estar en todas las luchas contra el gobierno de Milei. Si uno recorre el país se puede ver que las asambleas están activas en todas las ciudades. Y también somos conscientes de no subestimar que desde el presidente para abajo se ejerce una violencia política que busca disciplinarnos y hace que sea mucho más difícil sostener la participación masiva, además de la realidad económica: las mujeres somos las que más padecemos el pluriempleo y en nosotras recaen las tareas de cuidado. Creo que el feminismo tiene la capacidad y la inteligencia de entender su rol en estas luchas porque solamente pelea por los derechos reivindicativos propios sino que ofrece una forma de pensar y organizar el mundo.

Caren Tepp migró a Rosario en 2005 para estudiar Ciencia Política. Venía con la pasión por la militancia que le había transmitido su papá pero con una contradicción. No se sentía representada por el radicalismo, más aún después del 2001, y quería hacer su propio camino, salir del ala paterna. Años después, cuando se hizo feminista, entendió que había ahí un gesto de autonomía.
Apenas se mudó, dos cosas la marcaron. Primero, leer a Marx. Segundo, conocer a Giros.
Giros era un grupo de jóvenes universitarios que se juntaron con la idea de hacer algún tipo de trabajo territorial. El nombre tenía el guiño a la canción de Fito Páez y eran la sigla de Grupo Independiente Rosarino Organizado Solidariamente. Arrancaron haciendo apoyo escolar en Nuevo Alberdi, un barrio popular del noroeste de Rosario.
Al principio Tepp se relacionaba más de costado. Eran las amistades que nacen en los primeros meses en una ciudad nueva y que no se sabe dónde van a terminar. Salían, se juntaban en casas en el barrio Luis Agote y discutían de política. Ella se había acercado a una organización radical que le prometía militancia territorial pero nunca iban a un barrio. Hasta que un día sus nuevos amigos la sentaron y le dijeron lo que buscaba estaba en Giros. Uno de los que la convenció fue Juan Monteverde. Todavía no eran pareja.
Tepp entró de lleno en la organización y enseguida se convirtió en una de sus referentes más visibles. Siempre destacaba por sus discursos. Mientras a nivel regional llegaba el “No al Alca” y asumían presidentes de corte popular, Giros veía una referencia en el zapatismo y en la teoría del poder popular.
–Había una ruptura de la izquierda con las tradiciones del siglo XX. Era un momento de muchas preguntas y estaba la premisa de que las respuestas debían ser construidas en el territorio. Era muy militancia de los setenta, ir a tomar mate, estar con los chicos, hablar con las madres y los padres, relevar los problemas del barrio.
En el día a día en Nuevo Alberdi se dieron cuenta de que había un problema con la tierra: los vecinos y vecinas tenían miedo de los desalojos por el interés inmobiliario que había en la zona. A unos metros nada más se levantaban algunos de los countries más exclusivos de Rosario. Fue ahí que tomaron la cuestión urbana como eje central de los reclamos al municipio. De ser una organización pasaron a definirse como un movimiento social y desde esa identidad impulsaron la ordenanza que prohibió los barrios privados.
En 2012, el triple crimen de Villa Moreno generó un antes y un después. La madrugada del 1° de enero de ese año Jeremías Trasante, Claudio “Mono” Suárez y Adrián “Patom” Rodríguez fueron acribillados en una canchita de fútbol. Los tres jóvenes de 17, 19 y 20 años militaban en el Movimiento 26 de Junio (M26) y los mataron por error. Los asesinos, vinculados a la venta de drogas ilegales en búnkeres del sur de Rosario, los confundieron con otros pibes.
El triple crimen marcó a la ciudad de Rosario, mostró que algo estaba pasando en los barrios populares con el microtráfico de drogas. Y generó una alianza entre Giros y el M26 que derivó la formación del partido Ciudad Futura. En las elecciones de 2013 no lograron entrar al Concejo Municipal. Dos años después, dieron un batacazo: con 90 mil votos armaron un bloque de tres concejales. Tepp iba tercera en la lista y fue la sorpresa de la noche. Desde entonces, es concejala y destaca por su poder de oratoria.
Ese año fue también el de la cuarta ola feminista, cuando el 3 de junio de 2015 se desplegó la primera concentración de Ni Una Menos. En Ciudad Futura la cuestión de género no estaba en los orígenes pero Tepp reconoce que había algo en la construcción como movimiento social que ayudó a que permeara de manera natural.
–Veíamos que las mujeres eran las protagonistas de las luchas en la militancia territorial, tanto en las ciudades como en el campo. Hay una semilla en los movimientos sociales que conectó rápidamente con la cuarta ola. Cuando nos planteamos la necesidad de una nueva cultura política, más democrática y horizontal, uno de los cimientos más importantes a batallar es el patriarcado. No fue sencillo, claro, están las dinámicas de cualquier organización, pero el origen como movimiento hizo que el feminismo esté más cercano a nuestra forma de construcción política.
En esa construcción, en 2017 y en medio del debate por la Ley de Paridad, presentaron una lista cien por ciento femenina para las elecciones de diputados y diputadas nacionales. La encabezaba Tepp y la Justicia la impugnó.

El acercamiento al peronismo fue paulatino. En 2015 y 2019 llamaron a votar en contra de Mauricio Macri. Mientras, se daba una alianza en los territorios con organizaciones sociales de tradición justicialista. En 2023, nació el frente Rosario Sin Miedo en alianza con el Movimiento Evita. Ese año se presentaron en las internas del peronismo y las ganaron. En las generales estuvieron a 16 mil votos de la intendencia de la ciudad.
La alianza con el peronismo se amplió en 2025 y sumó a casi todos los sectores del PJ santafesino. La candidatura de Tepp puede leerse en esa línea. En el cierre de listas se especuló hasta último momento en la posibilidad de más de una candidatura. Desde el Movimiento Evita impulsaban al actual diputado Eduardo Tonioli, mientras que Agustín Rossi se anotaba en la competencia como referente del kirchnerismo.
La noche del cierre, la interna finalmente se resolvió con Tepp a la cabeza y Rossi como segundo candidato. La nómina la completaron el Frente Renovador, La Cámpora y los intendentes de Vamos, junto a referentes de los gremios. El Movimiento Evita quedó afuera, algo que dejó un gusto amargo en la militancia.
–Rosario Sin Miedo es una construcción de Ciudad Futura con el Movimiento Evita y otras organizaciones que tiene un propósito muy claro: ofrecer una alternativa de gobierno para la ciudad. Eso está intacto y es una apuesta de la que todos seguimos formando parte. Hubo una diferencia táctica y lo que me expresan los compañeros y compañeras de este espacio es que se sienten representados con que yo encabece la lista. Lo entienden como parte del objetivo de seguir construyendo la unidad. Hay que desdramatizar el cierre de listas, las diferencias tácticas pueden pasar. Lo importante es la estrategia y el objetivo común: ganar la ciudad en 2027.
Igualmente, Tepp aclara que no fue una decisión solo de cálculo electoral, sino con la vocación de construir mayorías a futuro. Desde Ciudad Futura habían resuelto que este año electoral iban a buscar los mayores grados de unidad posible dentro del campo nacional y popular.
–Todos los que nos encontramos en las calles defendiendo las mismas causas, trabajando en los mismos barrios y votando de la misma manera, no teníamos el derecho a ir divididos porque eso es funcional no solo a Milei, sino también a la réplica de los gobiernos autoritarios provinciales y locales.
En un acto de campaña de fines de agosto estuvo Guillermo Moreno en el escenario. Tepp le agradeció por ser uno de los artífices de esa unidad y le dijo que tenían mucho en común: Perón, Evita, la doctrina y algo más, a ella también le gusta hacer costos. La foto cerró con Moreno recibiendo un combo de quesos y el dulce de leche Tan violentamente dulce, que hacen en el tambo La Resistencia.
Para Tepp, el desafío fue construir unidad en un frente democrático, entendiendo la diversidad de espacios y la demanda de renovación política que les está exigiendo la sociedad.
–Teníamos que reconocer que venimos de distintas trayectorias pero que, entre lo mejor de las tradiciones políticas y la innovación de las nuevas experiencias de los movimientos sociales, el ambientalismo y los feminismos, tenemos que ser capaces de construir un proyecto común. Si hubiese habido PASO le habríamos dado a la gente la lapicera para conformar las listas.