En Colombia la extrema derecha tendrá una firme oposición

Después de una semana del resultado electoral de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, comenzó el proceso de transición entre la gestión saliente y la entrante. Por su parte, el senador y ex candidato Iván Cepeda hizo un llamado a la desobediencia civil ante la injerencia de Estados Unidos y advirtió sobre presuntas irregularidades que pesan sobre el presidente electo, Abelardo De la Espriella. En esta nota, la periodista Maru Waldhüter analiza lasituación actual de Colombia.

Foto de portada: archivo María José Pizarro (@pizarromariajo)

En la segunda vuelta presidencial del pasado 21 de junio el destino de Colombia se definió por una diferencia mínima, el 0.96% es decir, unos 250 mil votos. El mapa electoral dibuja un gran anillo morado que representa la elección por Iván Cepeda, mientras que el centro oriente del país se inclinó por el candidato de la extrema derecha, Abelardo de la Espriella, quien ya fue declarado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) como el sucesor de Gustavo Petro.

La diferencia entre los candidatos es cortísima y el antagonismo entre ambos proyectos no puede ser más grande: uno reivindica la justicia social, la defensa de los derechos humanos, la figura de Salvador Allende; y el otro, la de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una condena de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra en Gaza. 

Con De la Espriella regresa a Colombia la extrema derecha pero esta vez una versión actualizada a los tiempos que corren aunque con las mismas mañas y ansias que siempre: reducción del Estado, concentración de la riqueza, ajuste fiscal, subordinación de soberanía a Estados Unidos y su socio israelí en la guerra, y promesas de paz a punta de bala. “La única paz real fue la de los paramilitares”, sostuvo el presidente electo en campaña y prometió terminar con las negociaciones de paz que se encuadran en el proceso de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). 

Aunque subestimó a su par salvadoreño al calificarlo como un boy scout blandito a su lado, no oculta su admiración al replicar la estrategia de demagogia punitiva para combatir la inseguridad, por eso, a lo Bukele, prometió llevar adelante un proyecto de mega cárceles. Tal como lo demostró en campaña y en la línea de su par argentino no faltará show, estridencia de magnate misógino, discursos de odio y más imágenes de la figura presidencial representada con tigres de inteligencia artificial para agitar a los propios e intimidar a los opositores. Una actualizada estética narco con Dios y la patria al frente como escribiera Omar Rincón.

@delaespriella_style

¡Viva la libertad, carajo! Agradezco profundamente el respaldo y las palabras de aliento del presidente de Argentina, Javier Milei. Estoy convencido de que un León en Argentina y un Tigre en Colombia pueden ayudar a construir una Latinoamérica más fuerte, más libre y con más oportunidades para todos. Firme por la Patria. ????????????????????????

♬ sonido original – Abelardo De La Espriella

En su primer discurso institucional, al recibir las credenciales de presidente por parte del CNE, De la Espriella no habló de “destripar a la izquierda” como en otras oportunidades, por el contrario, se comprometió a respetar la crítica y la disidencia. “Habrá garantías plenas y absolutas para quienes dentro de la Constitución y la ley ejerzan legítimamente la oposición”, sostuvo como si el despliegue de agresiones durante la campaña no hubiera existido. En Argentina, podríamos decirle no aclare que oscurece, sobre todo si califica al actual mandatario, Gustavo Petro, como responsable de “debilitar las instituciones y de dividir a los colombianos, sembrando en el alma de muchos el odio de clases”, y a su adversario electoral, Iván Cepeda, de estar vinculado al terrorismo, de haber financiado la campaña con fondos del Estado y haber comprado votos.

Pero Abelardo de la Espriella no llegó hasta acá por la “patria del milagro”, ni por su invocación a Cristo Rey, ni la venia de saludo militar, y mucho menos por su pretendido perfil de outsider. A esta altura, con el recorrido electoral de América Latina en estos últimos años, debiéramos saber que tal cosa no existe. Es por lo menos raro pensar que un abogado penalista multimillonario nacionalizado estadounidense que fue vinculado reiteradas veces a las mismas mafias que dice combatir y que recibió el apoyo de la extrema derecha tradicional colombiana representada por el ex presidente Álvaro Uribe sea un outsider.

La desobediencia civil pacífica 

Hasta aquí, lo que podría ser un breve recorrido por el perfil del próximo presidente de Colombia, tal como lo indicaron los resultados electorales. Sin embargo, la política no es lineal y, en estos tiempos, mucho menos. El martes por la mañana cuando desde el equipo de De la Espriella anunciaron que comenzaría el empalme para el cambio de gestión con un pedido de investigación exhaustiva de anticorrupción, el senador y ex candidato Iván Cepeda hizo un “anuncio de desobediencia civil ante la violación de nuestra dignidad nacional” en el que advierte que de no revertirse la irregularidades detalladas en el comunicado la posesión de mando de De la Espriella como presidente “resultaría viciada”.

En el mensaje a la nación Cepeda reiteró la denuncia hecha previo a los comicios en la que sostiene que De la Espriella, al tener nacionalidad estadounidense, le debe lealtad exclusiva al orden constitucional de ese país. “Ante cualquier conflicto entre la soberanía constitucional de nuestro país y la de Estados Unidos, De la Espriella tendría que tomar partido por esta última”. Para el senador esto constituye una amenaza a la soberanía jurídica de Colombia e interpela a los más altos magistrados de Colombia para que respondan si están dispuestos a permitirlo. 

En el mismo comunicado se recuerda el pedido que congresistas del Partido Demócrata hicieron al Fiscal General de Estados Unidos en el que dicen tener evidencia de delitos financieros cometidos en territorio estadounidense por De la Espriella en su patrocinio a Alex Saab y pidieron un exámen e investigación rigurosos. Otro punto del anuncio hizo referencia a la vinculación de De la Espriella con un narcoparamilitar que fue informante de las agencias de seguridad federal de Estados Unidos. Por esto, se solicitó que desde Washington se esclarezca si el presidente electo es agente o colaborador de la DEA o de la CIA.

En suma, y según el comunicado del ex candidato, para consagrarse presidente Abelardo de la Espriella Washington debe aclarar su situación financiera, el presidente electo debe renunciar a la nacionalidad estadounidense, ponerle fin a la persecución contra opositores y a las maniobras de extradición del actual mandatario colombiano, Gustavo Petro.

La fecha de traspaso de mando está prevista para el 7 de agosto próximo, entre tanto tendrán lugar en este contexto las tareas de transición entre ambas gestiones. Resta saber cuáles son las implicancias de este llamado a la desobediencia civil para un país con este nivel de polarización política y con la historia de violencia de Colombia de la cual Iván Cepeda es víctima por el asesinato de su padre y al mismo tiempo sobreviviente. Sin dudas, el llamado del ex candidato es una advertencia para la defensa de la soberanía de Colombia y toda la región.

La injerencia Donroe

“Me caía bien. ¿Sabes por qué? Porque yo le caigo bien… Así que lo apoyé. No lo conocía. Él estaba muy abajo en las encuestas. No iba a ganar, no tenía ninguna posibilidad de ganar. Lo apoyé y ganó”, afirmó Donald Trump con palabras similares a las que se refirió sobre su apoyo al triunfo de Milei en las elecciones de medio término en Argentina el año pasado. 

La transición de poder global está en pleno desarrollo y el desorden mundial también. En este contexto que para diferentes analistas advierten un declive relativo de la gran potencia estadounidense, la estrategia desde Washington fue la implementación de la Doctrina Monroe en su corolario Trump. Es decir, declarar el hemisferio occidental como su exclusiva zona de influencia o, su patio trasero, como históricamente Estados Unidos consideró a América Latina y el Caribe. Esto es, injerencia económica, militar, jurídica y política, es decir pérdida de soberanía. 

Tanto Cepeda como Petro denunciaron la injerencia de Estados Unidos en estas elecciones, pero esto no comenzó en la primera vuelta sino que se fue configurando después del ataque a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. Inmediatamente, Trump puso en la mira a Gustavo Petro a quien amenazó de hacerlo correr la misma suerte que a su par venezolano al acusarlo de narcoterrorismo. 

Colombia es una zona de alto valor geopolítico para Estados Unidos y su afán de controlar la región, por eso, la presión sobre Colombia se instaló desde comienzos de este año y el objetivo era en buena medida la elección presidencial. De la Espriella era claramente el candidato que más se ajustaba a las necesidades de Trump, logró caudal electoral y contó con el beneplácito de un acartonado uribismo dispuesto a perder con un 9% en la primera vuelta antes que ver una continuidad de un gobierno popular en Colombia. 

Toda la campaña se desarrolló en medio de una fuerte violencia política y deliberadas estrategias de desinformación en redes sociales. Pero el asedio no fue solo contra candidatos de izquierda, el arresto de Beto Coral, un activista colombiano residente en Estados Unidos detenido por agentes del ICE es un caso de persecución política como denunció en el comunicado de Iván Cepeda. Coral se manifestaba abiertamente opositor a De la Espriella e incluso fue acusado por el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno, que escribió en su cuenta de X: “No puedes venir a Estados Unidos, pedir asilo y entonces actuar como un agente extranjero de ese mismo gobierno mientras simultáneamente socavas nuestra política exterior. Ten una buena vida de regreso en Colombia”. Petro hizo un llamado a todos los gobiernos del mundo para lograr la liberación de Coral, a quien calificó como un preso político de Estados Unidos.

Por otra parte, Bernie Moreno participó como observador electoral pero no se privó de hacer comentarios, por eso Petro le solicitó al senador que se limite a su tarea y no emita opiniones acerca del voto de la población colombiana. Finalmente, Moreno fue quien enlazó la llamada de Trump con Abelardo de la Espriella, la primera felicitación oficial del triunfo electoral. 

Concluida la elección, la Misión Internacional de Observación Electoral de COHESIA señaló que “esta elección presidencial no se desarrolló en un marco democrático lo suficientemente sólido como para que su resultado, cualquiera que sea, pueda considerarse fruto de una opinión pública informada y de un proceso de votación limpio”. El informe detalla más de cinco mil documentos en los que se denunciaron irregularidades con falsificación de firmas, resultados, y alteración de actas en numerosos consulados.

Antes de asumir y sin tratamiento en el Congreso De la Espriella ya comprometió a Colombia dentro del “Escudo de las Américas” de Donald Trump que sumaría una estrella más a su escudo de países subordinados a la dirección de Washington que prometen combatir el narco terrorismo pero que tiene como objetivo lograr el control territorial de la región. Con las elecciones de medio término en Argentina,  las presidenciales en Honduras, y ahora con Abelardo de la Espriella como el sucesor de Gustavo Petro, Trump dio claras muestras de su capacidad de injerencia. A eso se suman los resultados recientes en Perú que por una diferencia más ajustada aún que la del balotaje en Colombia y que coloca a Keiko Fujimori como presidenta en medio de denuncias de fraude por parte de la oposición. Chile, Paraguay, El Salvador, Ecuador, entre otros, conforman esta lista de gobiernos de ultraderecha en América Latina que consolidan a paso firme detrás de las órdenes los planes de Trump. La próxima fecha crucial será en octubre cuando Lula vaya por su reelección ante el bolsonarismo, otro sector de la extrema derecha alineado con la Casa Blanca. 

“Somos la mitad del país”   

Con estas palabras reconoció Iván Cepeda los resultados electorales y agradeció el respaldo de los 12.700.000 votos de todo el país. “No dejaremos solo al pueblo colombiano, estaremos a su lado, acompañaremos sus procesos de conciencia, organización y movilización”. Con este anuncio inició un recorrido por los territorios que lo consagraron como el candidato más votado de la izquierda. 

El Pacto Histórico en su articulación con la Alianza por la vida, se consolidó desde la izquierda como una fuerza política con capacidad electoral, con claros liderazgos, con representación en las dos cámaras del Congreso, con alcance territorial en poblaciones afrocolombianas, campesinas e indígenas, y con una nutrida militancia activa que demostró en las calles, especialmente con la participaciones de los sectores más jóvenes que está dispuesta a respaldar a sus candidatos, pero que además, sigue dispuesta a defender ese quiebre generacional que significó el estallido social de 2021. 

Crédito: archivo Iván Cepeda

Aida Quilcué aceptó ocupar su lugar en la Cámara de Representantes y Cepeda su escaño como Senador. No serán roles menores en un Congreso sin mayorías oficialistas y con un alto nivel de polaridad que exigirá mucho músculo político para gobernar. Por otra parte, Cepeda y Petro se mostraron juntos para dar cuenta de la unidad y como confirmación del liderazgo político encabezado por el mandatario. 

Sin dudas, los días que siguen por delante representarán un desafío constante. Habrá que prestar atención al alcance de las denuncias contra De la Espriella, qué puede suceder en caso de confirmarse lo expuesto en el comunicado y qué rol tomará la justicia colombiana en ese caso. También habrá que dimensionar este acto de desobediencia civil como mecanismo de defensa ante presuntas amenazas a la soberanía. Las páginas todavía están abiertas para una Colombia que se juega nuevamente la paz.