En el mismo momento en el que Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal inauguraban el “Gabinete femenino” en el Centro Cultural Kirchner resaltando que “lo femenino es súper importante”, la delegada de la comisión gremial interna del Sipreba de la Agencia de Noticias TELAM S.E, María Laura Da Silva recibía un llamado del gerente de Recursos Humanos.

—María Laura, necesito que te acerques a la oficina para dar testimonio sobre los hechos ocurridos durante el 8 de marzo—le dijo el gerente en tono solemne y le aclaró que era a pedido del gerente de relaciones laborales, Carlos Villoldo.

—¿Qué paso el 8 de marzo?—respondió sorprendida María Laura.

—Es por una declaración de la persona de seguridad, que declaró que ustedes utilizaron bidones vacíos en forma de bombos.

A María Laura se le escapó una carcajada.

—¿Vos me vas a iniciar un sumario por la utilización de bidones en forma de bombos?

El gerente de recursos humanos hizo un silencio y tampoco pudo ocultar su risa.

—No voy a emitir un juicio de valor por la instrucción que me ordenaron cumplir.

María Laura cortó el teléfono y entendió todo. Se trataba de una medida disciplinadora no para ella sola, sino para doblegar la actividad gremial y desmovilizar al conjunto de las trabajadoras de prensa en el medio de un proceso de reducción de la planta de Télam y de otros medios públicos como Radio Nacional y la Televisión Público. Además, es un llamado de atención a todo el movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis que hace apenas dos semanas protagonizó un paro y una movilización multitudinaria. Además de María Laura, se les inició un sumario interno a otras seis trabajadoras, otra de las cuales, Carla Guadanensi, también es delegada.

María Laura fue a declarar a la oficina de recursos humanos todavía sin poder creer la medida a la que estaba siendo sometida. La actividad que realizaron en la agencia de noticias el 8 de marzo, un “ruidazo” en la puerta, era parte de las múltiples manifestaciones enmarcadas en el Paro Internacional y producto de una histórica asamblea de mujeres dentro de la agencia de noticias.

En la oficina le leyeron la declaración del hombre de Seguridad y le hicieron saber que “se retiraron del edificio bidones vacíos de la firma Aqualine para hacer ruido (sic), ante la advertencia de dicho personal quien les señaló que los bidones no podían ser retirados del edificio ya que estaban a su resguardo”.

Pero a contramano de lo que pretendía la empresa, el miércoles a las 14 horas se llevó a cabo una multitudinaria asamblea en el sexto piso de TELAM en la calle Belgrano, en donde circulaban bidones por doquier que eran utilizados a modo de bombos cada vez que alguno o alguna terminaba su moción.

Con decenas de apoyos a la Asamblea, las delegadas contaron lo sucedido y dejaron en claro que lejos de querer hablar sobre el “bidón”—que suscitaba las constantes risas irónicas de los más de doscientos trabajadores y trabajadoras de TELAM—acá se estaba frente a un “disciplinamiento político”.

“No nos van a amedrentar, esto nos da más fuerza. El movimiento feminista y las organizaciones sindicales no vamos a retroceder ni un milímetro en los derechos conquistados”, arengó Da Silva.

“Si con esta pelotudez del bidón pensaron que nos iban a callar están muy equivocados, este es nuestro fuego”, dijo enérgica Lucía Ríos, una de las trabajadoras.

Pero el punto en la tecla lo dio un trabajador, cuando dijo irónicamente: “como todavía no llegó la misma que vino a esta agencia a hacer un acuerdo, propongo que se haga una denuncia formal ante su organismo”. En consecuencia la asamblea votó unánimemente formular la denuncia ante Túñez, que será siempre recordada por su frase “Macri, el feminista menos pensado”, y decidió realizar a un bidonazo en la planta baja del edificio para culminar con la Asamblea. Así fue como una marea humana con bidones y bombos bajó por los seis pisos cantando: “Saquen los bidones de nuestros ovarios y los sumarios de nuestros legajos”