Este miércoles tuvo lugar la Marcha Federal Educativa más multitudinaria de la historia de la Argentina. Con los reclamos centrales de reapertura de la paritaria nacional para llegar a un aumento del 35% en los salarios y de defensa de la educación pública, y una bandera central que llevó durante la tarde la frase “Donde hay una escuela está la patria”, más de 400.000 docentes de todos los niveles y de todos los territorios en los que la enseñanza pública está presente se movilizaron a la Plaza de Mayo. Así culminó el paro de 48 horas que se sintió de manera contundente. Sonia Alesso, secretaria general de CTERA, empezaba ayer la jornada con una frase que, sin dudas, signa lo que se vivió como un pasaje a otro momento de la resistencia social frente al ajuste y las políticas neoliberales del gobierno de Cambiemos: “Marchamos para decir que los docentes no nos arrodillamos”.

De la Patagonia al Norte

La movilización de ayer, como hecho territorial, político y social, fue vivida como un acontecimiento de unidad ante las políticas de ajuste y como la consolidación de un momento de luchas, en el cual al gobierno de Cambiemos ya no le será tan sencillo hacer alarde de poder en los medios de comunicación y en las mesas de negociación, con discursos amenazantes y ataques constantes a los docentes que paran (como fue la irrisoria e ilegal propuesta de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal hace días, sobre pagar premios a quienes no adhieran a los paros). La movilización se inscribió en las jornadas nacionales de lucha docente convocadas para el 21 y el 22 de marzo. Además de expresar una previa masiva al 24 de marzo, día en que se conmemoran los 41 años del Golpe de Estado con que se inició la última dictadura cívico- militar.

Desde Avellaneda, el sur del conurbano bonaerense, una columna de casi 8 kilómetros reunió a las regionales provenientes de los distritos de esa zona de la provincia y aquellos que llegaban desde la Patagonia, el sur del país. El cruce docente de esas columnas a través del puente Pueyrredón, desbordó todas las imágenes de movilizaciones que hasta ahora se habían visto, desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri en diciembre de 2015.

También llegaron a la Plaza cuantiosas columnas provenientes de toda la Provincia de Buenos Aires, de Cuyo, del Nordeste y del Noroeste. La concentración propia de la Ciudad de Buenos Aires se reunió con todas ellas desde las 11 horas.

Según Carolina Brandariz, Secretaria de Género de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), la marcha se inscribe en los legados de “aquella Marcha federal que la CTERA impulsó en 1994 y que movilizó a los trabajadores de la educación desde la Quiaca a Plaza de Mayo, que movilizó docentes del Noa, Nea, Centro y Patagonia del país. Las columnas del Noa, Nea, Cuyo, Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, se juntaron en Plaza Congreso. Aquellas provenientes de la Patagonia y la Provincia de Buenos Aires, se encontraron en el puente Pueyrredón e ingresaron por Diagonal Sur. Por último, los universitarios, científicos y estudiantes, ingresaron por Diagonal Norte. Todxs unidxs “caimos” en la Plaza de Mayo, en un abrazo profundo y simbólico a nuestra Escuela”. En una cita amorosa de la referente docente de CTERA Sonia Alesso, Brandariz la recordó: “las palabras de Sonia al cierre del acto fueron una bocanada de aire fresco. Fueron de una reivindicación de nuestro trabajo cotidiano: Nuestro trabajo se sostiene en la esperanza de que esa canción, ese juego, esa fogata, esa frase que enseñamos muchos años después, 20 años después, se junte, se sintetice, cuando nos cruzamos con un pibe o una piba que conocimos cuando eran pequeños y nos dice: ´Hola seño, cómo está. No me puedo olvidar del poema, de la clase de Belgrano, de lo que me enseñaste’ “. Con estas palabras, Brandariz habla de la importancia de la educación pública, pero también de los legados y de las nuevas articulaciones transgeneracionales que el momento evidencia. Algo que notablemente se vio ayer en la marcha, fue la presencia de varias generaciones de militantes, alumnas y alumnos, docentes, familias: una constelación de sensibilidades y cuerpos que no sólo recuerdan a marchas históricas como la Marcha Federal de 1994, sino que hablan de nuevas disposiciones políticas y de una bandera tan inavariante como dinamizadora en la Argentina: la defensa inquebrantable del aula pública.

Sin Educación Sexual Integral no hay Ni Una Menos

También estuvo presente el reclamo por la plena implementación y el fin del vaciamiento de la Educación Sexual Integral, una política central para prevenir y erradicar todas las formas de discriminación, los estereotipos de género y orientación sexual, y la violencia machista. Con carteles que rezaban “Sin Educación Sexual Integral no hay Ni Una Menos”, activistas de diversas organizaciones, nucleados en el Frente Popular por la Educación Sexual Integral, se manifestaron en contra del desfinanciamiento de la ESI y los despidos que aún hoy amenazan a las y los trabajadores que desde el Ministerio de Educación de la Nación garantizan la implementacion de programas y capacitaciones. Según Catalina González del Cerro, referente del Frente Popular por la ESI, con esta movilización “la Educación sexual integral se convirtió oficialmente, en un derecho estudiantil. Como el boleto, como las becas, como las netbooks. Algo impensable diez años atrás cuando se la sancionó, y cuando el debate era si le correspondía al estado “meterse” con temas de la vida privada y familiar. En la histórica movilización de ayer,  fue notable que el único discurso que hizo mención a ella fue el de las dos chicas jóvenes, que anunciadas con su nombre de pila, representaron a cientos de miles. El movimiento de estudiantes hace varios años viene reclamando la implementación de la ESI, incluso en la órbita universitaria, donde la ley no tiene formalmente injerencia”. Con respecto a la relación de la ESI con otras demandas del movimiento estudiantil: “en la última marcha de la Noche de los Lápices, evento infaltable de los centros de estudiantes secundarios, los discursos intercalaban el pedido de juicio a los genocidas, con la exigencia de capacitaciones en ESI para sus docentes. Es un claro ejemplo de una demanda que crece desde abajo, desde las bases del sistema, donde rara vez  se leen con tanta atención normativas educativas. Pero la ESI ya es más que una ley, es un sigla que se llenó de sentido emancipador de la mano de una sociedad que en los últimos años vivió una lección acelerada de teoría de género y derechos sexuales”, concluyó González del Cerro, al calor de un momento en el cual el movimiento feminista se ensancha en toda América Latina y se enlaza con las luchas antineoliberales.

María de los Ángeles Oviedo, docente en una escuela privada de Florencio Varela, para desmentir que los docentes de instituciones no estatales no apoyan el reclamo (como se vio con la masiva movilización de gremios como SADOP), marchó junto a sus compañeros, alumnos y ex alumnos: “para defender la educación pública, en todos sus niveles, y para responder, a través de la lucha, la unión y la organización, las distintas provocaciones que venimos sufriendo. Exigimos condiciones de trabajo dignas en todas las escuelas y universidades públicas; la implementación efectiva de programas de educación sexual, de género y de inclusión; y el aumento de nuestros sueldos”.

Nos unimos para caer a la Plaza

La Marcha Federal Educativa fue construida unitariamente por los principales gremios docentes de país: CTERA, AMET, CEA, SADOP y UDA, nucleados en el Frente Nacional Educativo. También los gremios y las agrupaciones opositoras a las conducciones de las centrales obreras se encolumnaron; tanto las expresiones políticas de la izquierda como del kirchnerismo, los movimientos sociales, feministas, y muchísimas expresiones, participaron de la marcha.

Otra consigna que sonó a lo largo de todo el día fue  “Les caímos a la Plaza”, en alusión a las declaraciones de Mauricio Macri en las horas previas a la jornada, cuando el Presidente señaló en la presentación de los resultados de la prueba educativa Aprender (prueba que analiza los niveles de la educación en el país, comparando los resultados de instituciones públicas y privadas) que existe una “terrible inequidad entre aquel que puede ir a una escuela privada vs. aquel que tiene que caer en la escuela pública”. Estos dichos suenan extrañamente coherentes con los formulados un día antes por el filósofo de la propaganda oficial de Cambiemos, Alejandro Rozitchner, quien había intentado sin éxito bajarle el precio a las protestas del último tiempo, responsabilizando a las multitudes en general por “no estar a la altura de las decisiones” implicadas en la última transición presidencial. Entre “el caer” en la escuela pública y las inefables alturas de las decisiones antipopulares, la secuela del gobierno se aleja cada vez más tanto del espectro opositor como de sus propios votantes. Lo que desde la Casa Rosada llaman “una batalla” contra los gremios docentes, desde las aulas y las calles se vive como un momento de concientización y organización de la lucha, de dignidad y ejemplo.

El Saldo

Desde el palco central en Plaza de Mayo, CTERA llamó a construir un paro nacional el próximo 30 de marzo. Las y los principales oradores en el acto fueron Sonia Alesso por CTERA, Fabián Felman por CEA, Sergio Romero por UDA, Luis Tiscornia por la CONADU Histórica, Sara García por AMET, Pedro Bayugar por SADOP, Hugo Yasky por la CTA y Roberto Baradel por SUTEBA. La diversidad de sindicatos expresada en el palco expresó la fuerte unidad del momento sindical docente, a la vez que le dio espesor al llamado al paro con movilización del próximo 30, en caso de que el gobierno no reabra la paritaria.

Hasta el momento las respuestas del gobierno fueron en el sentido de la profundización del conflicto. Macri salió a respaldar a la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y no perdió la oportunidad de recordar que el escenario se trata de una “batalla” contra los gremios docentes que buscan romper el techo del 20% que el gobierno pretende fijar en las paritarias. Este señalamiento hostil y la vez sin muestras de voluntad de cambiar el rumbo, parece confirmar la idea de que en las próximas semanas habrá más medidas de fuerza, en lo que es sin dudas un momento crucial en la disputa por la distribución de la renta en la Argentina, y en el cual se debate profundamente un modelo de país que propone retroceso del salario y la pauperización de la educación pública. Ante esto, las y los docentes argentinos dieron una lección muy importante y marcaron un mojón para todo el año.