Con la misa del domingo pasado se oficializó la conducción del misionero peruanoestadounidense de 69 años, Robert Prevost, como el nuevo Papa León XIV al frente de la Iglesia Católica. Al acto asistieron los Reyes de España; la presidenta de Perú, Dina Boluarte; el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski; y el vicepresidente de Estados Unidos, J. D Vance. Con estos últimos además, mantuvo audiencias privadas tanto el domingo como durante la mañana del lunes respectivamente. Ante una Plaza de San Pedro nuevamente colmada el sucesor de Francisco volvió a hablar y pidió unidad y fraternidad ante un mundo cada vez más peligroso marcado “por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo al diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la Tierra y margina a los pobres”. La guerra y las consecuencias del capitalismo actual fueron nuevamente señaladas como las principales preocupaciones del flamante Pontífice. Después de Francisco, el destino de una de las instituciones religiosas más importantes a nivel global volverá a estar conducido por un papa no europeo que, aunque nacido en Estados Unidos, su trayectoria lleva la experiencia de casi cuarenta años de misión en América Latina, más precisamente en el norte de Perú, país del cuál eligió adoptar su nacionalidad.
¿Qué significa para Perú la elección de León XIV? ¿Con qué claves leer el inicio de su mandato en una época signada por lo que Francisco caracterizó como “la tercera guerra mundial en trozos”? ¿Por qué los líderes de la ultraderecha lamentan la llegada de León XIV? En definitiva, ¿qué rol tendrá en este contexto la Iglesia Católica? El sociólogo, investigador especialista en religión, Fortunato Mallimaci, y Anahí Durand, desde Lima, doctora en Ciencias Políticas y Sociales, docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ex ministra de la Mujer durante la gestión del destituido presidente Pedro Castillo, brindan sus opiniones acerca de estas inquietudes.
Un Papa peruano nacido en Chicago
La elección el pasado 8 de mayo de Prevost como el nuevo papa “se recibió con mucha alegría, con mucha emoción” en Perú, contó Anahí Durand. “Si bien no era un obispo de los más mediáticos, siempre tuvo un trabajo de perfil bajo principalmente en el norte del país. Es un peruano muy querido en la zona que llegó hace casi 40 años a Piura, Chulucanas, una zona muy agreste casi frontera con Ecuador donde hay mucha población campesina. Ahí empieza su trabajo y se queda muchas décadas, tanto así que se nacionalizó peruano en el 2015. Eso da cuenta de una relación bonita de reconocimiento por un lado, y por otro, de elección, “yo decidí ser peruano y quedarme aquí” dijo en un momento y, de hecho, más de la mitad de su vida la vivió en Perú. Creo que eso lo hace ser muy querido en el territorio”. De Prevost se dice que habla poco, pero cuando es necesario. “No fue un obispo particularmente político o mediático como ha habido otros aquí en Perú, empezando por (Juan Luis) Cipriani del Opus Dei que se hizo famoso por llevar los micrófonos en la toma de rehenes en la embajada de Japón, en 1996”, comentó Durand. Vale señalar que Cipriani a pesar de haber sido sancionado por Francisco por estar involucrado en un presunto caso de abuso sexual, se hizo presente en el basílica de Santa María la Mayor ataviado con vestiduras cardenalicias que le habían sido prohibidas.

“Prevost era un obispo con muchos años en su diócesis y tenía intervenciones importantes cuando debía tenerlas”. En 2017, cuando el dictador Alberto Fujimori recibió el indulto, el obispo de Chiclayo afirmó: “el expresidente pidió perdón en una forma genérica, reconociendo en términos generales su culpa y algunos se han sentido ofendidos. Tal vez de su parte sería más eficaz pedir perdón personalmente por algunas de las grandes injusticias que fueron cometidas y por las cuales él fue juzgado”. Durand recordó que Prevost “acompañó mucho en el norte a las mujeres que fueron esterilizadas en la dictadura de Fujimori, y en el 2022 cuando empiezan las protestas contra Dina Boluarte en el estallido fue de los pocos que se pronunció en un contexto de bastante silencio”. Por entonces, Prevost comentó que “Le dije al Santo Padre que no era el mejor momento para dejar el país. Yo quiero seguir acompañando al pueblo, hay sectores que se sienten olvidados”. En este sentido, Durand afirmó que considera que “para Perú es una buena noticia porque, más allá de su nacimiento, es considerado un Papa peruano y , afirma una posición de la iglesia más progresista, más cercana a la comunidad, a los pobres”. “Podemos rastrear en él todo el legado de la teología de la liberación y de la izquierda comprometida que tiene en Perú dos grandes focos: en el sur andino, todas las parroquias y las diócesis de Puno y Cusco donde hay un fuerte arraigo de la teología de la liberación y de la iglesia comprometida, y en el norte, en Piura básicamente. Más allá del aprovechamiento político que quieran hacer las autoridades, es un reencuentro de esa iglesia cercana al pueblo con la institucionalidad del Vaticano”, agregó la docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima.
La pregunta que intrigó a buena parte del mundo luego de la muerte del Papa Francisco, fue quién sería su sucesor y qué continuidades y rupturas se pondrían en juego dada la tensión entre el sector más conservador de la Iglesia y las transformaciones que llevaron la huella del papa argentino. En este aspecto, Fortunato Mallimaci señaló la importancia de “comprender el mundo católico, el mundo religioso en su larga historicidad. Creer que hay papas conservadores, progresistas, moderados, me parece que no son conceptos que ayuden a pensar porque ningún papa dice, recibí una herencia terrible. No es como la política cuando un presidente dice, ¡la herencia que recibí! Sino que la idea es mostrar continuamente que hay alguien exterior, llamado Espíritu Santo, Dios, que es quien lo elige”. Para Mallimaci León XIV podría continuar la línea de Francisco y luego tomará su impronta. “Es un misionero”, vuelve a señalar el investigador, y añade que “uno podría decir, qué interesante esta institución cómo se va renovando. Pone a un polaco que viene del mundo comunista, después se va; ponen a un alemán, profesor, que después renuncia, cosa que nunca había sucedido en el mundo católico; después ponen un tipo de América Latina; y ahora eligen a un misionero, un tipo que no sabemos si decir que es yanqui o es peruano. Él dice, yo soy peruano porque mi vida católica, cristiana, de sacerdote lo hice en el Perú. Aunque Donald Trump lo haya saludado como el primer Papa americano, es decir, estadounidense, en León XIV, tal como sugiere Mallimaci, “hay una continuidad de lo latinoamericano”, en una iglesia católica que “poco a poco se va descentrado de ese mundo occidental europeo y que ha apostado, y siguen haciéndolo, a descentrar el papado de ese mundo europeo, a ponerlo fuera, que tenga en cuenta la misión de la periferia. Y a su vez, Prevost dice, yo vengo de una larga tradición, quiero remontar a San Agustín, es decir a los siglos IV o V. Y eso también me parece interesante porque va mostrando continuidades y rupturas, que es un poquito a lo que hay que acostumbrarse a analizar en estos mundos”.
Ni bien se conoció su elección comenzaron a circular notas periodísticas en las que se hablaba de Prevost como encubridor de casos de abuso sexual. “Ese operativo de la ultraderecha para vincularlo con los casos de abusos es importante porque Perú tiene un caso famoso de agresiones sexuales que están vinculadas a una congregación de laicos dentro de la iglesia católica que se llama el Sodalicio de Vida Cristiana, esta secta se funda junto con otras tantas en los 80′ y las impulsa Juan Pablo II para desestabilizar a la teología de la liberación que había logrado en Perú un avance importante. Es una secta muy elitista, de familias importantes y pudientes, cuyo líder fue denunciado por casos de abuso sexual y luego Francisco empezó a investigar, se tomó en serio el caso de esta secta y la disolvió en 2025. Uno de los que participó en esta investigación fue el actual Papa León XIV, desde la ultraderecha cuando él formaba parte de la comisión de investigación empezaron a hacer esta campaña diciendo que estaba encubriendo, que él sabía otra cosa, pero finalmente salió librado de todo eso y el Sodalicio se disolvió que es algo que aquí los sectores más conservadores todavía no terminan de procesar”, contó Anahí Durand.
Una declaración que resonó por estos días fue la afirmación de su mirada sobre la “familia basada en la unión estable de un hombre y una mujer”. Estas palabras rápidamente llegaron a las tapas de los principales medios del mundo dada la expectativa que dejaron los significativos acercamientos de Francisco con la comunidad LGTBIQ+. En este sentido, el especialista en religión recordó el posicionamiento de Bergoglio, antes de consagrarse como papa, durante la sanción de la ley de matrimonio igualitario en Argentina o, su posición de reticencia a recibir a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo “porque consideraba que había que hacer una memoria más amplia, que abarca a todos y a todas, y después las recibió y habló en las conferencias que daba a periodistas argentinos del ejemplo de las Madres y Abuelas. Creo que hay que ver los momentos, pero no dudo que si la comunidad LGBTQ+ le pide una entrevista este papa se la va a dar y no va a tener ningún problema”, dijo Fortunato Mallimaci, y señaló que en cierta forma todos los papas se parecen, en cuanto a Francisco solía sostener el “estar con todos y todas pero después para mi iglesia quiero que los sacerdotes sean célibes y no voy a aceptar homosexuales”.
El Vaticano como ámbito para una paz desarmada
J. D. Vance, el vicepresidente de Estado Unidos, se reunió con Francisco a poco de morir, y el lunes se tuvo una audiencia con León XIV luego de su asunción. Aunque los detalles del diálogo no se hicieron públicos, trascendió la propuesta del Sumo Pontífice de ofrecer el Vaticano como el ámbito para llevar adelante un diálogo hacia la paz entre Kiev y Moscú. “Me interesó mucho la expresión una paz desarmada y desarmante”, destacó Mallimaci y recordó que esas fueron las palabras que el Papa León le dijo a Atila para detener su avanzada sobre Roma. “La palabra desarme es fuerte, se usó mucho en la época del 60, del 70 en los círculos más intelectuales, de izquierda, y ahora el Papa dice, igual que le dijeron a Atila en el siglo IV, hay que desarmarse. Es un concepto fuerte en un mundo como el actual de muchas guerras, crueldades, enfrentamientos de poder, carrera armamentista, que este Papa de un salto más que Francisco y diga, el desarme es el camino a seguir. No hay guerra santa, eso ya lo había dicho Francisco. Pensemos en siglos de la Iglesia Católica haciendo guerras santas, siglos (Inquisición de por medio) después se inventó lo de la guerra justa, y ahora dice el desarme. Y te muestra otra vez tradiciones puestas en el hoy que producen efectos totalmente distintos desde cuando fueron creadas.

Al reflexionar sobre la continuidad del ciclo que abrió Francisco, Anahí Durand afirmó que “en términos de lo que abrió Francisco de tratar de oxigenar una iglesia que había estado tan anquilosada y caduca, en cierto sentido, de revitalizarla y acercarla al pueblo, a los problemas de la humanidad, que son finalmente en algunos casos muy puntuales como los de América Latina, creo que por ahí habrá una continuidad. No es casual que Francisco lo designara cardenal en el 2025, decían que eran muy cercanos, y le encargó la articulación con el dicasterio para articular a los obispos de América Latina. Ojalá esto se exprese en una mayor presión para abordar los problemas de la humanidad como lo es Gaza. Que haya nacido en Estados Unidos puede ser un puente con sectores occidentales, pero es un Papa latinoamericano”, reiteró la ex ministra de la Mujer.
La inquietud de la ultraderecha
El desarme, la paz, y las críticas a las consecuencias del capitalismo salvaje incomodan a líderes de la ultraderecha como Steve Bannon, conocido como uno de los mentores de Donald Trump, fue el primero en lamentar la posible elección de Robert Prevost y una semana antes de la última votación del cónclave afirmó que “desgraciadamente es uno de los más progresistas”. Esta declaración coloca en primer plano y sin eufemismos la relación entre el catolicismo, la política y la economía. “Esto es lo que yo creo que uno tiene que empezar a analizar”, advirtió Fortunato Mallimaci y señaló la preocupación de la ultraderecha por ese catolicismo, por esa institución católica que está teniendo una vuelta a las frases de Pablo VI, experta en humanidad, experta en paz, en contra de la pobreza. En otro discurso de estos días, el Papa volvió a hablar de capitalismo. Hay un camino que está recorriendo del viejo discurso que era anticomunista y anticapitalista, por decir, o antiliberal. El comunismo hoy no es ninguna amenaza para nadie, la gran amenaza en este momento que siente ese mundo religioso, es la amenaza de esos mundos de las ultraderechas que sí utilizan lo religiosos, que sí quieren lo religioso para su dominación, y que sí quieren que lo religioso los acompañe en sus aventuras guerreras, de odio, de violencia. Vance es el típico representante, pero también Trump. Y Steve Bannon viene hablando fuertemente de esto hace 10 años aproximadamente, al decir que la religión tiene un importante papel en las sociedades post seculares, y esa religión tiene que acompañar ese mundo capitalista y tiene que acompañar a ese mundo católico, cristiano y judío contra la amenaza islámica. Es decir, es Islam, es el gran amenazante a la cultura, a la guerra de civilizaciones y, si queremos que ese mundo occidental se rehaga, y el mercado, y la ganancia, ese catolicismo de Francisco y ahora el de León XIV, que aparte se puso el nombre de un gran reformador social, es nuestro enemigo”, destacó el investigador como una de las claves principales para leer la época. “Hay una guerra de dioses muy fuerte, porque el Dios del mercado, el Dios de Trump, el Dios del mérito, el Dios de la crueldad, el Dios de la fuerza del cielo no es el mismo Dios que la fraternidad universal, de estar en contra de la guerra, el Dios de los pobres que tienen derechos”. Y en este sentido añade que espacio público de estos debates “estaba en las internacionales comunistas, socialistas, liberales generales, demócratas cristianos, hoy ese espacio ha desaparecido o está en su mínima expresión y el papado católico aparece como una voz legítima a nivel global acompañando a los pobres y a los desamparados”.
Por último, Fortunato Mallimaci recordó que Francisco logró un acercamiento a China mediante “un acuerdo con el gobierno chino y el Vaticano para elegir de común acuerdo al obispo”, luego de tenerlos en la clandestinidad. El acuerdo con el partido comunista despertó varios cuestionamientos. “Que esa institución vislumbre que el mundo chino es un mundo importante, que ya lo tiene pero que de acá a algunos años va a ser una gran potencia mundial, y quiere estar ahí, demuestra también la autonomía. Imaginate para Steve Bannon, no es solo la amenaza islámica, sino ahora es la amenaza china”.
Una de las últimas imágenes que dejó Francisco fue la del pesebre en la última navidad en la que se veía al niño Jesús envuelto en la kufiya palestina para pedir por la paz y el urgente cese al fuego. En sus palabras en la Plaza de San Pedro el domingo pasado, León XIV le recordó al mundo que en Gaza hay “ancianos y niños que son reducidos al hambre”, y pidió “una paz justa y duradera” en “la martirizada Ucrania”.