Histórica marcha en República Dominicana por el aborto legal en tres causales

El domingo 23 de mayo, después de una multitudinaria marcha nacional, las feministas organizadas levantaron el Campamento de la Dignidad tras 73 días de resistencia para continuar la lucha por otros medios en barrios y campos dominicanos. Esta crónica de una jornada histórica fue publicada originalmente en la Revista Todas. 

Frente al Palacio Nacional, la feminista Raquel Rivera, rodeada de miles de personas, anunció el pasado domingo que tras 73 días de resistencia, se levantaba el Campamento de la dignidad, instalado por distintos grupos feministas para exigir que en la República Dominicana se permita el aborto legal si la vida de la madre corre peligro, el feto es inviable o en caso de violación o incesto. 

“Aquí estamos entregando esta bandera que representa la antorcha de nuestra lucha, que a partir de hoy se traslada a los barrios, a los campos, a las ciudades y a cada rincón de la República Dominicana. A pesar de más de 20 años de esta lucha de las organizaciones feministas por la inclusión de las tres causales en el Código Penal seguimos de pie con mayor firmeza”, dijo Rivera en la avenida México, con una tarima móvil desde la que se veía la cúpula del edificio del Palacio, que representa el poder del Estado, y las casas de campaña del Campamento de la Dignidad en el que decenas de dominicanas se turnaron para dormir bajo la lluvia o el calor mientras exigían a los congresistas que incluyeran las causales en el Código Penal. 

La decisión se anuncia en un momento en el que hay un rebrote importante de covid-19 en el Gran Santo Domingo, lo que obliga a mantener, aún con más rigor, el uso de la mascarilla y el distanciamiento físico. Durante la marcha, bajo el sol, con una humedad sofocante, miles de manifestantes cantaron y gritaron con sus mascarillas puestas, mientras intentaban mantener la distancia para evitar la propagación del nuevo coronavirus. 

Una marcha intergeneracional

El bullicio que provocaba la multitud, que había caminado unas dos horas desde la avenida Máximo Gómez hasta el Palacio Nacional, ahogaba por momentos la voz de Raquel Rivera, que resaltaba cómo durante 20 años los grupos feministas han luchado por la vida en un país en el que en 2020 murieron 208 mujeres por causas relacionadas con el embarazo, un 20.2 % más que en 2019, según información divulgada por el Campamento. 

Feministas de las que por 20 años han luchado por las causales, jóvenes veinteañeros y hombres del campo que tradicionalmente se habían mantenido al margen de esta lucha, llegaron juntos y juntas al Palacio, gritando consignas como “Ni referendo, ni ley especial, tres causales en el Código Penal”.  Y las más jóvenes exclamaban: “Mi cuerpo es mío, mío, mío, mío, yo soy la que paro, yo soy la que decido”. 

Tania Altagracia Féliz, de 18 años, oriunda de Barahona, en el suroeste de la República Dominicana, se manifestaba por su derecho y el de sus amigas a preservar la vida si un embarazo se complica hasta el punto de ponerla en riesgo. 

Mientras que María Ciprián, de 22 años, residente en Santo Domingo, apoya, además, su derecho a la autonomía y la autodeterminación frente a un posible embarazo fruto de una violación: “Estoy clara, si un hombre malo me viola, no voy a tener el hijo, soy yo la que decido, cualquier mujer que decida si lo tiene o no lo tiene”, respondió convincente a la pregunta, “¿Por qué marchas?”.

También lxs manifestantes exigieron, a través de sus carteles, responsabilidad política a los líderes del gobierno: “Abinader ponte claro, así no fue que hablamos”, se leía en letreros que portaban algunos manifestantes. Hacían referencia a la responsabilidad política del presidente Luis Abinader, que durante la campaña aseguró que apoyaba las causales, y después de ganar la presidencia reitera esa afirmación, mientras en la Cámara de Diputados su partido apoya en bloque, con algunas excepciones, un Código Penal que no respeta la vida de las mujeres. 

Otras exigían a los congresistas que asumieran su responsabilidad frente a las ciudadanas que los eligieron: “Congresista, si no votas por las tres causales, si sabes contar, no cuentes con mi voto”, señalaban otros letreros.

La marea feminista contagió las calles

Primero, un grupo de mujeres, puños arriba, se reapropió del Himno Nacional, tantas veces utilizado por los grupos antiderechos para promover el odio. Cantaron el himno como símbolo de su ciudadanía y de la pertenencia, en condiciones que deberían ser de igualdad, a un Estado que ahora se niega a salvar su vida si un embarazo las pone en riesgo. Cantaron con las banderas verdes en las manos, puños arriba, y se dio el grito de lucha. Entonces, empezó, oficialmente, la marcha. 

Mientras la prensa nacional y algunas agencias internacionales cubrían la actividad y los policías vigilaban, desde los balcones se sacaban banderas verdes para mostrar apoyo a la lucha por las causales, en un país donde todavía un concordato entre la Iglesia Católica y el Estado tiene una gran influencia en la vida política. Influencia que ahora se profundiza con la alianza entre el bando conservador de la jerarquía católica y el de la de iglesias protestantes, principalmente evangélicas pentecostales, para imponer sus puntos de vista en materia de derechos sexuales y reproductivos. 

Una muestra de los amarres iglesias-partidos: durante la pasada campaña electoral, políticos que durante años apoyaron la agenda de los derechos humanos, como el ahora senador de Samaná, Pedro Catrain, firmaron acuerdos con grupos cristianos para que no votaran por temas como el matrimonio igualitario o el aborto, a cambio de respaldo, o quizás más precisamente de no ser atacados durante sermones y homilías. 

Por esta razón, en su comunicado, las feministas también demandan que el Estado termine “con el lastre trujillista del Concordato, que hace que el Congreso actúe como representante de las jerarquías eclesiales. Decimos Las causales van frente a las leyes antidemocráticas que envalentonan a los sectores más conservadores del país, que a través de diversos medios amenazan y agreden a dirigentes sociales”, enfatizaron las dirigentes.

Aún así, en la manifestación del pasado domingo, hubo católicas, católicos y protestantes que, contra las indicaciones de la parte más conservadora de la jerarquía de sus iglesias, pañuelo verde en mano, caminaron desde la Máximo Gómez hasta el Palacio Nacional, y desde ahí hasta el icónico Parque Independencia, donde Xiomara Fortuna cantó “Levántate negra”, un grito de lucha contra las múltiples opresiones de las mujeres afro dominicanas. 

“Levántante negra, levántante more/que mañana ya vendrá/ con tu sonrisa de paz/con el puño pa luchar/ la justicia ha de llegar/este mundo ha de cambiar/la alegría llegará/levántate negra, levántate”, se escuchaba mientras mujeres del campo como la coordinadora de la Articulación Nacional Campesina, Elsa Sánchez, hacían los preparativos para regresar con sus compañeras a sus pueblos y organizaciones, a sus luchas cotidianas por la tierra y el acceso al riego. 

¿Por qué marchaba Sánchez, cuyas luchas se han centrado principalmente en el derecho a la tierra y el acceso a mercado de campesinas y campesinos?

“Las mujeres de este país exigimos nuestros derechos. En este momento, una de las luchas fundamentales es el tema de las tres causales, pero tenemos una agenda a nivel del país, de la región, que nos incluye, por eso en este momento seguimos en lucha por esta gran causa de las mujeres de República Dominicana, de las feministas, las campesinas, las jóvenes que hemos entendido que nuestros derechos, nuestras propuestas los tenemos que defender en la calle, con la gente, combatiendo este gran mal que nos ha tocado, el Covid-19, en medio de este rebrote y de toda esta contra que tenemos de los famosos provida (antiderechos), dijo Sánchez. 

Luego, enfatizó: “Nosotras seguimos, sí, impulsando la vida de las mujeres y planteando que realmente sean incluidas las tres causales en el Código Penal y no en una ley especial, y por eso este 23 de mayo estamos en la calle” y volvió a caminar junto a sus compañeros agricultores de la provincia de Azua. 

El planteamiento de Sánchez de que se incluyan las causales en el Código Penal y no en una ley especial es una demanda fundamental del movimiento. Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados ha ofrecido a las feministas y otros grupos de mujeres la opción de que el tema se incluya en una ley especial, mientras se mantiene la penalización en el Código. 

Tal propuesta ha sido rechazada por las organizaciones porque consideran que es una trampa: una vez aprobado un Código que ya ha sido votado con la penalización del aborto en primera lectura en la Cámara de Diputados, ¿qué motivación política tendrán para discutir una ley especial unos partidos que no han sido capaces de aprobar las causales, una demanda que se ha mantenido por más de 20 años?  

La posición de las cúpulas del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) y de la principal organización opositora, Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de cara a los medios de comunicación, no se reflejan en los votos de sus congresistas. Ellos dicen que apoyan las demandas feministas, pero la mayoría de sus diputados respalda, hasta ahora, las posiciones de los antiderechos. Si finalmente triunfan en la Cámara de Diputados, el proyecto pasará al Senado, si también ahí es aprobado, se enviará al Poder Ejecutivo. El presidente Luis Abinader podrá observarlo o aprobarlo. 

Pero, incluso en el mejor de esos dos escenarios, si, como su antecesor Danilo Medina, Abinader observa el Código, los derechos de las mujeres seguirían relegados. 

Ante esta coyuntura, las mujeres y los hombres aliados exigieron durante la marcha que se incluyan ya las tres causales en el Código Penal para no dilatar más el derecho a la vida y a la dignidad de las mujeres, que el PRM ejerza su liderazgo para consensuar un apoyo efectivo en el Congreso.

“Hoy, con la fuerza de esta multitud vestida de esperanza, exigimos a nuestros diputados y diputadas, y a nuestros senadores y senadoras, HACER HISTORIA y actuar para proteger las vidas y salud de las niñas y mujeres incorporando las tres causales al Código Penal. Y, en caso de decidir darle la espalda a las familias dominicanas que más les necesitan, demandamos al presidente Luis Abinader que sea coherente y responsable, y observe el Código Penal, porque una ley que obligue a morir o vulnerar derechos fundamentales de las niñas y mujeres no es NI REVOLUCIONARIO NI MODERNO”, dice el comunicado leído en la parada final de la marcha por Francisca Peguero, representante de la Asociación Nacional de Enfermería, Estefanía de la Cruz, representante del Campamento por las Tres Causales y Katherine Cabrera de la Confederación Nacional de Mujeres Campesina (Conamuca). 

Mientras los partidos se mantienen sordos, la sociedad comprende cada vez más. El eco de las luchas de las dominicanas trascendió fronteras y alcanzó a su diáspora. En Nueva York, símbolo de la migración dominicana, también hubo una marcha para recordar que #lascausalesvan y que, a pesar de la oposición de grupos de ultraderecha y los religiosos más conservadores dominicanos, la mayoría las respalda. 

De hecho, según una información publicada por el periódico El Día, el 78.8% de las personas que participaron en un sondeo realizado por Nueva Cultura Política (NCP) considera que las tres causales deben incluirse en el Código Penal. Además, la Coalición por la Vida y los Derechos de las Mujeres entregó a la Cámara de Diputados una encuesta realizada hace dos años en la que se muestra que el 70% de la población se encuentra a favor de las tres causales.  

Así que, en la calle, las causales, como símbolo de la lucha por la vida, la salud y la dignidad de los derechos de las mujeres dominicanas han ganado. Para que ahora ganen en el Congreso, las feministas que leyeron el manifiesto proclamaron: “Levantemos las pañoletas verdes, los carteles, las manos y aquí, ahora juremos en conjunto: Que la calle será nuestro espacio de lucha, hasta que el Estado cumpla con la obligación de garantizar los derechos que exigimos y merecemos las mujeres”. Con puños alzados, empieza la siguiente fase de la lucha por los derechos de las dominicanas.