Por: Fotos: Dafna Alfie

Una semana después de que Alberto Fernández asuma como Presidente, Inés y Jorgelina reciben en la oficina del tercer piso a un grupo de periodistas feministas para hablar sobre las políticas que tendrá la Secretaría, rango que recuperó el área de Deportes después de que un Decreto de Necesidad y Urgencia de Mauricio Macri la transformara en Agencia Nacional en enero de este año.

La primera vez que Inés Arrondo llegó al Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) en el barrio porteño de Núñez fue en bicicleta a sus diecinueve años. Era 1997  y se iba a inscribir en la carrera de educación física en el Romero Brest, que funciona en el predio. Había decidido mudarse de Mar del Plata a la Ciudad de Buenos Aires para estudiar y jugar al hockey. Sus planes eran esos: trabajar y cursar mientras se dedicaba al deporte amateur. Pero fue convocada para integrar la selección sub 21 y entonces tuvo que tomar una decisión: no podía estudiar, trabajar, jugar en el Saint Catherine y entrenar con el equipo nacional. Entonces, a dos meses de haber empezado educación física, la abandonó y apostó a su carrera deportiva. “El deporte te entrena en la toma de decisiones rápidas. Tenés el arco adelante o un pase a la derecha y tenés que elegir”, dirá después. Y esa decisión la llevó a jugar durante ocho años en la selección mayor de hockey, donde integró la primera camada de Las Leonas. 

De esa primera vez en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo pasaron veintidós años, y con un campeonato mundial, dos medallas olímpicas, dos doradas en Juegos Panamericanos y 125 partidos internacionales jugados con Las Leonas, Inés vuelve a dejar atrás el mar y las playas de la ciudad costera donde nació y llega otra vez al CENARD en bicicleta. Pero ahora no lo hace ni como estudiante ni como jugadora sino como la primera secretaria mujer de Deportes de la Nación de la historia argentina. Su nombre sonaba por lo bajo durante la campaña, entre los de los varones: el del actual Ministro de Deportes y Turismo, Matías Lammens; el del ex voleibolista Jon Uriarte y del Facundo Moyano. 

Inés vuelve al lugar donde tantas mañanas y tardes entrenó con la selección. Pero no llega sola al CENARD, lo hace acompañada de Jorgelina Bertoni, ex Leona y socióloga especializada en políticas públicas. Llegan juntas después de haber compartido canchas y experiencias en la gestión deportiva en la provincia de Buenos Aires. Dicen que volver, en todo sentido, las emociona. Además de ser su amiga de la que aprendió mucho sobre feminismo, Jorgelina es además ahora su Jefa de Gabinete.

Una semana después de que Alberto Fernández asuma como Presidente, Inés y Jorgelina reciben en la oficina del tercer piso a un grupo de periodistas feministas para hablar sobre las políticas que tendrá la Secretaría, rango que recuperó el área de Deportes después de que un Decreto de Necesidad y Urgencia de Mauricio Macri la transformara en Agencia Nacional en enero de este año.

Una semana después de que Alberto Fernández asuma como Presidente, Inés y Jorgelina reciben en la oficina del tercer piso a un grupo de periodistas feministas para hablar sobre las políticas que tendrá la Secretaría, rango que recuperó el área de Deportes después de que un Decreto de Necesidad y Urgencia de Mauricio Macri la transformara en Agencia Nacional en enero de este año. 

 

—¿Qué representa ser la primera mujer en estar frente a la Secretaría de Deportes, un lugar ocupado históricamente por varones?

Estoy familiarizada con la estructura del deporte porque es mi vida: todo mi recorrido fue como atleta, jugadora de hockey, representante del país, y después, la gestión pública en la Secretaría de Deportes de Mar del Plata y de la provincia de Buenos Aires me dieron herramientas para estar ocupando este lugar. Tiene un plus el hecho de ser mujer. No soy yo sola la que llega, es una lucha de todas. Siento que son espacios que vamos ganando todas en esta lucha que emprendimos juntas. No es algo que me represente de forma individual. 

—¿Hay una mirada diferente a gestiones anteriores?

Sí, miro desde la perspectiva de una mujer que ha convivido con el problema estructural que tiene la sociedad en materia de género y nuestras subjetividades se construyen en función a todo esto. El gran desafío será poder plasmarlo en la gestión de la Secretaría y que eso se traduzca en un cambio de paradigma para hacer política.

—No se nace feminista, ¿cuándo fue el momento que te asumiste como tal?

—Siempre conviví con una incomodidad respecto a nuestras imposibilidades en la sociedad. El deporte me ha fortalecido y potenciado mucho para encontrarme combatiendo un montón de esas cuestiones a lo largo de mi vida. Más puntualmente cuando dejé la carrera deportiva y empecé a trabajar en al función pública, empecé a tomar contacto con la temática. Jorgelina me instruyó en muchos aspectos, siento que de alguna manera pude identificar gracias a lo vivido, a los aportes que he tenido y el camino recorrido, a dónde estaba concretamente esa problemática en las estructuras del deporte. 

—¿Cómo fueron tus inicios en la función pública y las políticas de género?

—Antes del Ni Una Menos, entre 2013 y 2014, cuando comencé mi camino en Mar del Plata hice un relevamiento en los clubes sobre la participación de las mujeres y uno de los datos que sacamos es que había hectáreas, infraestructuras, recursos y un montón de gente participando de espacios deportivos pero las mujeres y las niñas no tenían lugar. Entonces, me apropié del hockey como herramienta y esa fue nuestra gran revolución: Haber acercado a las niñas y mujeres a las canchas. Es el sentido más lindo de Las Leonas. El hockey fue valioso para que las mujeres encuentren un lugar donde ser deportistas y no por significar una disciplina que tiene que ser femenina, sino porque lo importante es que las mujeres se metan en la cancha. Con la herramienta que sea. Es una urgencia. 

—¿Cómo fue la recepción de tus compañeros para trabajar desde esta perspectiva?

—Fue complicado hacia dentro de las estructuras de la Secretaría de deportes de Mar del Plata porque empecé con la ejecución práctica para que sean las niñas las que puedan participar y le metimos características incómodas.  Era un trabajo territorial en los barrios de la ciudad donde no había actividad deportiva para las niñas y al fútbol sólo lo practicaban los varones. Entonces, yo planteaba que sólo era un espacio para mujeres y me decían que había que darle la oportunidad a todos. Y yo respondía que hasta que las nenas no se fortalecieran los varones no iban a participar porque el deporte y el espacio público está naturalizado para ellos.  

—¿Cómo se piensa desde la Secretaría articular con espacios territoriales?

—El deporte y la actividad física son una medida sanitaria, una medida educativa y son aliados en materia de seguridad, que colaboran muchísimo en sacar a los jóvenes de las adicciones y que generan espacios de hábitat de participación. La actividad deportiva que desembarca en el espacio público nuclea a la comunidad. Desde ahí pretendemos trabajar articulando con otros ministerios. 

Del barrio a la nación

Inés sabe del trabajo en territorial y no sólo por sus cargos en la función pública. Su primer acercamiento al deporte fue a través de los programas barriales de Mar del Plata, en la Sociedad de Fomento de Caisamar. Se toma su tiempo para contestar pero habla con la seguridad de quien transitó la experiencia, de quien busca en el cuerpo y la memoria las respuestas. Jorgelina le sostiene la mirada cómplice y cada tanto asiente para enfatizar las palabras de su amiga y actual Secretaria. Las dos repiten muchas veces los términos: esquemas, programas, escalas, territorios, presupuesto. Gestión, parece ser la palabra clave de la nueva secretaria de Deportes. Mientras hablan, a sus espaldas, por el ventanal de la oficina asoma la cancha de hockey de césped sintético del CENARD. Quizás no hubo posibilidad de elegir el despacho o quizás sí y la decisión fue por esa vista que las hace sentir más en casa; tal vez entre reunión y reunión evoquen algún partido o imaginen alguna jugada que les gustaría volver a hacer. A lo mejor, Inés cada tanto recuerde ese gol que convirtió en Australia en 2002, en la final contra Holanda, ese único tanto con el que llegaron a los penales y Las Leonas lograron convertirse por primera vez en campeonas del mundo. 

—¿Qué políticas se van a desarrollar para abordar la desigualdad de género en el deporte?

—La participación de la mujer en el deporte va a ser un ítem a diagnosticar constantemente. En materia de uso de presupuesto sobre todo porque hay asociaciones, federaciones y clubes con las que nosotros trabajamos y es importante llegar ahí y ver qué participación de las mujeres hay y qué posibilidad de transformación existe. Todo lo que podamos llevar al plano de la reglamentación y la legislación bienvenido sea. Tiene que haber una instancia de paridad sustantiva en las estructuras de comisiones directivas de las instituciones para que se abra la posibilidad de participar. 

Para trabajar en este sentido, la idea es que haya una Dirección de Mujer y Deporte, aunque todavía no fue aprobada en la estructura de la Secretaria. En caso de que eso ocurriera, la elegedia para conducirla sería Guillermina Gordoa, psicóloga y directora de Diversidad y Género de Fundación Oportunidad

A su lado, Jorgelina subraya: “Vamos a trabajar con todos los actores para no seguir reforzando la desigualdades que hacen que aún hoy la mujer participe menos y llegue menos a lugares de representación y liderazgo, porque es en esos lugares de decisión donde la brecha de género se amplía”. 

—¿La secretaría acompañará los protocolos contra las violencias dentro de las instituciones deportivas?

—Sí, es algo que está dentro de los requisitos que nosotros tenemos para trabajar con las instituciones. Vamos a trabajar sobre lo que genera la violencia, cómo lo identificamos, lo visibilizamos y qué hacemos con eso.

 

—¿Cómo están pensando trabajar con las instituciones educativas y los espacios de formación sobre la ley de educación sexual integral?

—Ya estuvimos hablando con Nicolás Trotta (el Ministro de Educación) y él tiene la idea de trabajar en conjunto por lo que representa el deporte para mejorar la calidad educativa y de vida. Hay muchísimo para trabajar y desarmar porque tiene que ver con dónde está la problemática de género.  Y… es estructural. Hay que transformar también las currículas, hay que dar la discusión en las universidades y los terciarios. La decisión política es incidir en las desigualdades históricas. 

—¿Cómo se puede romper el binarismo en el deporte? 

—El movimiento olímpico ha colaborado en determinados aspectos en la participación de las mujeres en el deporte porque una disciplina para ser olímpica tiene que tener desarrollada su rama femenina y masculina. Entonces, hay un montón de debates que se están dando hacia adentro del movimiento olímpico sobre este tema. Es real que se está en el inicio del recorrido porque también se está debatiendo en la sociedad. Hay mucho por hacer y tenemos que participar para llegar al modelo que queremos. A nosotras nos toca dar esta discusión. 

Cuatro años después de la gestión macrista

Los ajustes del gobierno saliente también apretaron el presupuesto de la cartera de Deportes, que en el año 2016  era de 1350 millones de pesos. Teniendo en cuenta la inflación de más del cien por ciento que existió, el presupuesto para este año debería ser de 2800 millones de pesos. Sin embargo, actualmente el área cuenta con un presupuesto de 1100 millones; es decir, menos de la mitad. “Ha habido un plan de desfinanciamiento, no asignarle presupuesto al área es no considerarla un elemento importante para la política de Estado”, afirma Inés. En esa situación asume, en medio de una crisis económica y con un país en emergencia alimentaria. Ella sabe y lo dice que las áreas sensibles son otras por donde empezar a trabajar y que su Secretaría estará disponible para eso.

—¿Cuál será el primer desafío de la Secretaría?

—Hay que volver a recuperar el valor del trabajo, de los trabajadores, de las estructuras de gobierno que son parte de la Secretaría. Nosotros tenemos que trabajar con los gobiernos provinciales, con las secretarías de cada provincia y llegar a cada secretaría de los municipios.Todo entramado es fortalecer la estructura del deporte, es importante que ese recorrido esté fuerte y ágil como mecanismo de trabajo vamos a poder llegar mucho más lejos y tener un alcance más grande. Eso nos va a permitir llegar mejor a todo el territorio. 

Parte del valor del trabajo de lxs deportistas son las becas que perciben, eass que también vieron mermar su valor adquisitivo en estos últimos años y que fueron puestas en riesgo por la gestión anterior. Inés conoce la importancia de las becas para el desarrollo de la carrera deportiva de lxs atletas. Mientras ella entrenaba en Las Leonas recibía media beca, lo que le alcanzaba para pagar parte de su alquiler, entonces trabajaba de lo que consiguiera para poder pagar el resto: fue camarera en un bar de Palermo, data entry en un correo y promotora. “Es imposible mantener un esquema laboral con una carrera deportiva, quién te contrata para algo en blanco si vos estás entrenando a la mañana, a la tarde te tenés que ir 40 días de gira la situación laboral para un atleta es imposible o es un trabajo precario”, reflexiona.  

—Durante el gobierno de Mauricio Macri se planteó el traslado del CENARD a la Villa Olímpica, creada para los Juegos Olímpicos de la Juventud, ¿qué sucederá con eso?

—El parque olímpico pertenece a la ciudad de buenos Aires y la Secretaría está acá, en el CENARD. Para nosotros es un lugar que es parte de la historia del deporte argentino porque mucha de esa historia se gestó acá. De hecho, nuestra historia como Leonas, vivimos todo el neoliberalismo de los ‘90 y la crisis del 2001 y 2002. Este fue nuestro punto de partida, lo que pretendemos es mejorarlo y, en la medida que podamos, ampliar los espacios para el deporte. 

Fútbol 

Inés es hincha de Boca pero no sabe cómo salen los partidos. Sólo ve fútbol si le ponen delante y le atrae porque la estructura es un once contra once como en el hockey. La última vez en un estadio fue hace cuatro días con el actual Ministro de Salud Ginés Gónzalez García viendo la final de la Copa de Campeones entre Tigre y Racing, en Mar del Plata. 

—¿A partir de la masividad que tomó el fútbol femenino, hay alguna línea para trabajar puntualmente con esta disciplina?

—Así como nuestra revolución con el hockey fue acercar a las mujeres a las canchas, la de las jugadoras de fútbol es la de los estereotipos, la revolución simbólica en cualquier disciplina, también en esa que expresa mayoritariamente al hombre deportista, que es el fútbol. Nosotros tenemos que trabajar con el fútbol y con el resto de las disciplinas que sienten esa violencia de no tener lugar y no tener comunicación porque justamente no son el fútbol. Ahí tenemos un desafío que tiene que ver con diversificar pero sin dudas el fútbol es una herramienta muy valiosa para poder dar la batalla simbólica. 

Inés destaca que la igualdad  es un entrenamiento. “Para el deportista cada entrenamiento es una nueva oportunidad, y para nosotros el tema de género en cada situación es una nueva oportunidad de establecer una nueva estructura y dar esa batalla”, señala. Y en eso no está sola tampoco. Lo dice y lo sabe. Cuenta también con Macarena Sánchez, quien alzó la voz en la lucha por la profesionalización del fútbol y que ahora está a cargo del Instituto Nacional de Juventud, desde donde podrán tejer alianzas. 

“¿Y cómo vas a hacer ahora con tus hijos?”, fue lo primero que le preguntaron en las entrevistas radiales que dio luego de que se oficializara su cargo. “Che, me inquieta saber si esta pregunta se la hacen también a todos los dirigentes hombres que entrevistan”, respondió Inés en aquel momento. Y lo cuenta con una sonrisa. “Los paseé”. Su amiga Jorgelina dice que será también política de la gestión trabajar para transformar la comunicación del deporte con perspectiva de género para que los medios dejen de replicar estereotipos. Cada vez que Inés habla lo hace con una sonrisa y parece que arrastra el palo bien al ras del césped para levantar la bocha alta y clavarla en el ángulo. Así como cuando dice que está a favor del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. “Me parece indispensable que sea ley”.