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Pero pensar la salud en clave de DERECHOS exige mucho mas que tratar bien a las mujeres que deciden abortar, concurriendo por un aborto incompleto a un hospital.

Llevo 25 años trabajando en el sistema público de salud de Rosario. Más de la última mitad de mi carrera la he dedicado sólo a subsector público, ya sea en la asistencia como en la gestión. Me siento parte de su construcción y sostenimiento junto a miles de trabajadoras y trabajadores, la comunidad y sus organizaciones.

Se comprenderá entonces, que no solo he producido, sino que, el trabajo basado en una fuerte noción de derechos me ha producido a mí. He tenido una formación religiosa, en la Iglesia católica desde mi niñez y he sido militante “en contra del aborto” hasta avanzada mi formación como especialista en tocoginecología.

En mi formación como especialista he sido parte de la tortura, tratos crueles y degradantes institucionalizados hacia mujeres que abortaban. Renegando de esta parte de mi historia, consternado de ver morir a las mujeres o quedar con serias secuelas, siendo acompañado por colegas y mujeres organizadas, inicié un cambio desde la “compasión” y la “misericordia” para cambiar esta situación.

Pero pensar la salud en clave de DERECHOS exige mucho mas que tratar bien a las mujeres que deciden abortar, concurriendo por un aborto incompleto a un hospital. Desde este lugar hablaré.

Pero pensar la salud en clave de DERECHOS exige mucho mas que tratar bien a las mujeres que deciden abortar, concurriendo por un aborto incompleto a un hospital.

Si bien se han relatado aquí los logros en relación con la salud sexual y reproductiva: entre ellos una reducción del 57% de las internaciones por aborto, y en igual medida, un incremento en la resolución a edades gestacionales tempranas en el primer nivel de atención, estos resultados pueden enmascarar problemas que aún persisten dentro del marco de regulación del aborto por causales vigente en Argentina, con costos fundamentalmente para las mujeres, pero también para quienes debemos asistirlas a conciencia.

La interpretación del rol que jugamos profesionalmente en un sistema legal por causales es engorrosa, siendo difícil que no nos posicionemos como quienes debemos dictaminar y decidir si una mujer reúne los requisitos suficientes para acceder a un aborto legal. Aunque los motivos exceden esta exposición, los/as profesionales tenemos dificultades en acompañar cuando los motivos no son de orden físico o estrictamente biológicos y están en juego problemas subjetivos o de orden social, como lo requiere un abordaje integral de la salud. Esto supone una pesada carga para las mujeres que muchas veces deben repetir una y otra vez sus razones, ante diferentes profesionales y de diferentes disciplinas, se vulneran sus derechos siendo revictimizadas una y otra vez. Necesitamos un sistema legal que minimice las asimetrías de poder que se dan en la relación profesional /mujer, donde las últimas siguen quedando a merced de las interpretaciones subjetivas de quienes las asisten.

De parte de los/as profesionales, mas allá de las buenas intenciones, de las capacitaciones y de la reflexión, la justificación de causales no deja de verse, también, como una pesada carga que los expone a miedos de demandas o juzgamientos por haber interpretado erróneamente los motivos que hacen que un aborto sea legal. Esto lleva, entre otras cosas, a que se quiera eludir la responsabilidad de tomar casos de interrupción legal del embarazo, escudándose detrás de pseudo objeciones de conciencia, como lo ha demostrado nuestro trabajo en la realización de un registro público de Objetores donde de un total de casi 400 profesionales, un 61 % no pudo justificar las razones profundas que lo/la llevaban a tomar la decisión de objetar la I.L.E.

Es cierto también, que somos cientos de profesionales que por cuestiones de conciencia no podemos dejar de acompañar a las mujeres, pero necesitamos mas herramientas que nos permitan respetar los derechos de estas de manera más adecuada. Un cambio, que implique la despenalización y legalización del aborto por plazos y causales, tal como lo plantea el proyecto de la Campaña Nacional por el DERECHO al Aborto Legal, Seguro y gratuito, creemos es necesario porque sería una ley que contribuya a una subjetivación social diferente en relación con aborto, que permitiría cambios en la enseñanza universitaria, en la epistemología de las ciencias médicas en el abordaje de la clínica y dejaría en claro que los y las profesionales no estamos para VIGILAR y CASTIGAR, dándole otros sentidos a nuestros por qué y para que trabajamos. También impactaría en todos los subsectores del sistema de salud, igualando, no solo con beneficios para las mujeres mas pobres, que son las que, sin dudas, pagan los costos mas altos de la penalización, sino también sobre las mujeres que están dentro del subsector de Obras Sociales o Medicina Prepaga y que, al no tener suficiente poder adquisitivo, quedan sin respuestas a menos que medie el sistema público. De las mujeres que atendemos en los Servicios donde se realiza AMEU (Aspiración Manual Endouterina) en Rosario, un 25% son usuarias de O. S, o sistemas prepagos.

La Legalización y despenalización, daría otra mirada a la disponibilidad, hoy, acotada de tecnologías. El misoprostol, que, a pesar de tener múltiples usos en ginecología y obstetricia: Aborto incompleto, Huevo anembrionado, feto muerto y retenido, prevención de la hemorragia post parto y, estando su uso avalado por fuerte evidencia científica, sigue sin ser aprobado para estas indicaciones, de manera inentendible. No disponemos, tampoco, de mifepristona y el uso de AMEU aún sigue poco difundido.

Aún las mujeres dependen, no solo de la disponibilidad profesional, sino de las garantías que ofrecen las distintas provincias, ya sea por no tener protocolos adecuados o no proveer las tecnologías adecuadas, lo que crea inequidad a lo largo y ancho del país.

El aborto no es solo es un problema de salud, el aborto es un problema de justicia social, de persistencia de formas de tutelaje sobre las mujeres presuponiendo irresponsabilidad e incapacidad de tomar decisiones a conciencia por parte de estas, no es lo que observamos en la atención de miles de mujeres a lo largo de décadas.

Parafraseando a una de mis maestras, la Dra. Débora Ferrandini, la legalización y despenalización del aborto, tornará el aire mas respirable. Siendo varón CIS nunca tendré que abortar. Pero como mi libertad no termina donde empieza la de las demás, sino que se acrecienta con la libertad de las demás, todos y todas seremos mas libres. Gracias.