Por: Fotos: Gala Abramovich

“El 2 de octubre de 2017, Mariana Gómez no cometió ningún delito”, dijo el abogado Lisandro Teszkiewicz en la conferencia de prensa que tuvo lugar ayer en el Centro Político Cultural El Hormiguero. Junto a él estuvieron Mariana Gómez, procesada por besar a su esposa, y Rocío Girat, la besada. La causa fue elevada a juicio oral y público y, por decisión de la defensa, se desarrollará frente a un tribunal colegiado. Por las costas del juicio, Mariana podría ser embargada por 30 mil pesos y la fuerza pública, allanar la casa del matrimonio.

“Pibe, acá está prohibido fumar”, le había dicho ese lunes el oficial de la Policía de la Ciudad Jonathan Rojo a Mariana. Ella, como otrxs usuarixs del subte C, estaba guarecida de la lluvia en el domo de la estación Constitución del subterráneo y, como otrxs, fumaba. Sin embargo, de todas esas personas que estaban infringiendo la prohibición de fumar en espacios cerrados, el oficial Rojo fue directo a reprender a Mariana, ¿por qué a ella?: “porque son mujeres y manifestaban su afecto en público”, expresó en la conferencia de prensa el abogado de la procesada.

Durante el proceso, la jueza María Dolores Fontbona de Pombo negó a la defensa varias pruebas. La primera es la declaración de Rocío Girat. En el auto de procesamiento el oficial Rojo citó una frase de Rocío como desencadenante de su actitud violenta hacia Mariana. Girat niega haberla dicho pero la jueza no consideró necesario su testimonio. Luego, la segunda prueba negada es la posibilidad de hacer un peritaje médico que indique la gravedad de la lesión de la oficial Villarreal endilgada a Mariana (la perdida de un pechón de pelo).

Con estas dos pruebas ausentes y el rechazo de las presentaciones por parte de la Cámara de Apelaciones de los amicus curiae (las organizaciones Colectivo para la Diversidad, 100% Diversidad y Derechos, la Asociación Pensamiento Penal y el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad de Buenos Aires) se declaró el procesamiento de Mariana Gómez por “resistencia a la autoridad y lesiones graves” el 9 de marzo de este año, justo un día después del Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans.

Según el abogado de Mariana, el accionar de la jueza encaja con lo que se ha dado en llamar “la doctrina Chocobar”; para Teszkiewicz “la palabra de las fuerzas de seguridad hace verdad sin importar lo que digan las pruebas”.

Como parte de los procedimientos de rutina cuando un causa es elevada a juicio, se notificó a Mariana Gómez que debía pagar 30 mil pesos por las costes del juicio y que, de no hacerlo, se procedería a realizar un embargo. Lo que a los ojos de la defensa resulta llamativo en la notificación que recibió Mariana, es la línea que refiere a que “el Oficial de Justicia queda autorizado para allanar domicilio y hacer uso de la fuerza pública de ser necesario”.

 

Rocío y Mariana llegaron a vivir a Buenos Aires hace un año y medio, escapaban de Olavarría, donde cada tanto Mariana debía cruzarse con quienes abusaron de ella durante su infancia. Construyeron con paciencia un pequeño departamento dentro de la casa de los abuelos de Rocío. Ese domicilio, en el que viven dos personas de más de 80 años, es el que la policía está autorizada a “explotar”, según las palabras que usó Rocío en la conferencia. “Estamos viviendo un pánico familiar, a mis abuelos ya le explotaron la casa otras veces, ellos vivieron la dictadura, ¿sabés el miedo que significa que te digan que en cualquier momento puede entrar la policía por la fuerza a tu casa?”, dijo muy emocionada Rocío.

Mariana fue tratada de “pibe” por un oficial de la Policía de la Ciudad y un trabajador de Metrovías, fue golpeada y humillada públicamente por ellos y por la oficial Villarreal, también de la Policía de la Ciudad. Luego, una vez trasladada, fue requisada desnuda. Mariana fue sorteando las diversas instancias judiciales sin que el Poder Judicial considerara que los funcionarios públicos pudieron haber actuado con ensañamiento y odio hacia Mariana por su condición de mujer y de lesbiana.

Según Teszkiewicz el procesamiento de Mariana tiene un cariz de disciplinamiento hacia la comunidad LGBTI. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la creciente violencia institucional hacia este grupo identitario en América latina “tiene un impacto simbólico, y envía un mensaje de terror generalizado a la comunidad LGBT e intersexual”.

Con un retrato de Milagro Sala a sus espaldas Rocío Girat dijo que “jamás le pediría ayuda a un yuta” y provocó un cimbronazo de aplausos en las más de cien personas concurretes a la conferencia, la mayoría de ellas lesbianas, entre quienes se encontraban Vilma Ripoll, la pastora Gabriela Guerreros, y diversas activistas feministas y lesbianas. Rocío refiere así a la frase que consta en el auto de procesamiento adjudicada por Rojo a Rocío pero que, como decíamos más arriba, ella no tuvo siquiera la posibilidad de negar.

“Está procesada por besar, y a quien estaba besando es a mí, y yo no estoy procesada”, expresó Rocío entre lágrimas e incentivó a lxs presentes a “googlear” a la jueza Fontbona de Pombo. ¿Por qué Rojo se ensaña con Mariana y no con Rocío? La procesada tiene una respuesta: “porque soy mujer, lesbiana, cacho y pobre”. Por “cacho”, Mariana refiere a la expresión identitaria ligada por la heteronorma a lo “masculino”. Ser “cacho”, “chonga”, es lo que porvoca el odio de Rojo y, luego, de todo el sistema judicial.

Rocío y Mariana pasan a diario por el lugar donde empezó hace más de medio año el ensañamiento inesperado del sistema policial y judicial. Ahí, en la estación Constitución, sigue trabajando el mismo policía y el mismo inspector de subterráneo que las discriminaron y violentaron. Ellos no escatiman miradas y gestos sobradores cuando las ven pasar. Por la celeridad con la que se ha desarrollado el proceso en esta causa, Teszkiewicz cree que en pocas semanas se establecerá la fecha del juicio, instancia en la que con seguridad habrá una contundente afluencia de activistas de Derechos Humanos, colectivos feminista, lesbianos y de las disidencias para responder en forma contundente al atropello del derecho de Mariana y Rocío de darse afecto sin ser agredidas.