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Nos mueve el deseo, nos mueve el deseo de cambiarlo todo. Queremos cambiar las TRAYECTORIAS de quienes deciden abortar, queremos cambiar el sistema de salud que tenemos.

El 31 de enero llegó al Centro de salud una mujer de 26 años, cabeza baja, sin muchas palabras. La recibió una enfermera del Equipo de Interrupción Legal de Embarazo. Tenía la decisión firme de interrumpir su embarazo. Estaba de 10 semanas. Usaba anticonceptivos orales pero dejó de tomarlos porque no llegaba con la plata y trabaja en el horario en que la salita está abierta. Su marido no quería usar preservativo. En la entrevista se mostraba angustiada. Y a medida que se le fue abriendo el espacio de escucha empezó a relatar escenas de violencia sexual, violencia ejercida por su marido, en su hogar.

A los pocos días realizó el tratamiento con misoprostol, como lo indica el protocolo del Ministerio de Salud. Falló. El misoprostol puede fallar, tiene una falla en la bibliografía de alrededor del 10%. Ese mismo día, mientras realizaba el tratamiento en su casa, su marido le dió una golpiza tal que le dejó marcas. Se fue de la casa que alquilaban con SU PROPIO sueldo. Con un bolsito, los documentos y su hijo. Hizo la denuncia. Vino al Centro de salud y encontró un espacio de contención. Esta vez lloró.

Repitió el tratamiento, y también falló. Me pregunto qué hubiese pasado si teníamos mifepristona disponible, que asociada al misoprostol llega al 97% de efectividad .

Ya estaba de casi 13 semanas. Entonces, fue necesario derivarla al Hospital donde estuvo internada durante 3 semanas en la sala de maternidad. 3 SEMANAS con otras mujeres y sus hijxs recién nacidos. 3 SEMANAS para un procedimiento que podría haber durado HORAS. Le colocaban dosis de misoprostol a cuenta gotas, un sólo comprimido por día. El fin de semana pasaba sin que nadie le realizara NINGÚN procedimiento. El médico le decía cosas como “esto pasa porque hay muchos que no están de acuerdo con lo que vos estás haciendo, no te pueden ni ver”.

Finalmente le realizaron un legrado. Después del alta continuó el acompañamiento por el centro de salud. Hoy está tramitando la perimetral para su ex pareja y está usando un método anticonceptivo de larga duración.

En el mismo enero otra joven de 21 años que acompañamos concurrió al Hospital de referencia a realizarse una ecografía de control post aborto. Con el ecógrafo METIDO EN SU VAGINA el médico le decía “te parece bien lo que hiciste? Te parece bien matar una vida? esto te va a provocar traumas más adelante”. En palabras de ella “el acompañamiento en la salita hizo todo mucho más ameno, firmar el consentimiento sabiendo que era legal, me siento bien de haber interrumpido, sólo él me traumó”.

Soy médica, especialista en medicina General y Familiar y trabajo en un centro de salud en un barrio del sur de esta ciudad. Integro un equipo interdisciplinario que acompaña Interrupciones Legales de Embarazo y soy parte de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

Las mujeres y personas con capacidad de gestar TODOS los días ejercen el PODER de decidir frente a un embarazo no intencional. Como ya se expuso en días previos: la discusión no es si aborto sí o aborto no. El aborto es un hecho COTIDIANO de nuestras vidas.

¿Qué respuesta le estamos dando a esas personas desde el sistema de salud?

Nos mueve el deseo, nos mueve el deseo de cambiarlo todo. Queremos cambiar las TRAYECTORIAS de quienes deciden abortar, queremos cambiar el sistema de salud que tenemos.

Nos mueve el deseo, nos mueve el deseo de cambiarlo todo. Queremos cambiar las TRAYECTORIAS de quienes deciden abortar, queremos cambiar el sistema de salud que tenemos.

Estamos cansadas de que la principal respuesta del sistema de salud sean prácticas del medioevo. Esas que NO se encuentran en NINGUNA guía ACTUALIZADA.

Estamos cansadas de que la respuesta sea el maltrato y la exclusión del sistema. Como los legrados sistemáticos que todas las semanas se realizan a las personas que consultan a las guardias de los hospitales postaborto sin ninguna indicación clara.

Esos profesionales que VULNERAN derechos son quienes se escudan detrás de la objeción de conciencia.

Y a quienes dicen que nosotras queremos lucrar con esta ley, quiero decirles que ACÁ estamos pidiendo TODO lo contrario: que se LEGALICE la interrupción voluntaria del embarazo. Es decir, que el Estado se haga cargo de garantizarla de forma gratuita en un país donde la salud es de acceso PÚBLICO, GRATUITO Y UNIVERSAL.

En Argentina, país de avanzada en materia de acceso a salud, se somete a las personas que abortan a métodos que hace muchísimos años NO son recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
NECESITAMOS la aprobación de mifepristona y de misoprostol de calidad y de producción pública. NECESITAMOS acceso a Aspiración Manual Endouterina en todos los niveles de atención.

Nos están privando de las formas más seguras y efectivas para interrumpir un embarazo. 1

Por esto necesitamos la legalización. No nos alcanza con la despenalización. Necesitamos la legalización para que no dependa del profesional que te atiende, de la ciudad en donde vivís o a qué centro de salud, hospital o clínica podes acceder. Queremos abandonar de una vez el medioevo actual.

Les aseguro que cuando frente a las dos rayitas de un test de embarazo positivo las personas se encuentran de ESTE lado del escritorio con alguien que escucha el deseo. Que brinda opciones sin prejuicios. Se abre una puerta a las posibilidades, a proyectar futuro, a concebirse autónoma y con posibilidad de decidir ACOMPAÑADA.

Permite abortar de manera segura pero también permite NO hacerlo cuando la estén presionando. Porque, esto quiero que quede claro, cuando el sistema de salud abre sus puertas TAMBIÉN escucha a las que quieren continuar embarazos deseados y estaban siendo obligadas a abortar.

En esto nos diferenciamos con las personas que expusieron en días previos diciendo que acompañan a las mujeres para que NO aborten. Nosotras las acompañamos en lo que sea que elijan. EN LO QUE ELLAS ELIJAN.

Estamos cansadas. Estamos hartas de que decidan sobre nuestros cuerpos. Pero este hartazgo lo transformamos en POTENCIA DE DESEO. Deseo de maternar y también en deseo de no hacerlo. Deseo de proyectar un futuro con PLACER, con AUTONOMÍA. Un futuro JUNTAS, más JUSTO y más LIBRE.

A las mujeres, lesbianas, varones trans y a todas las personas con capacidad de gestar y TAMBIÉN a las y los profesionales no nos alcanza con el debate, NECESITAMOS LA LEY! Y no cualquier ley, la presentada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.

Quiero dedicarle los últimos segundos de esta intervención a hablarle a USTEDES. A todas las que desean tomar decisiones libres. Nosotras y nosotros, las y los profesionales de la salud por el derecho a decidir LAS ESTAMOS ESPERANDO. En esta ciudad somos más de 30 centros de salud. En todo el país, somos más de mil profesionales, que como yo, estamos a favor de garantizar tu derecho a decidir. Contás con nosotras