Por: Fotos: Prensa y Comunicación Diputadxs

Quiero intentar entonces otra perspectiva y otras imágenes para que en sus cabezas puedan representar el aborto de otra manera, sin dramas, sin quirófano y sin morbo.

En estas 10 jornadas de debate se plantearon dos perspectivas: una a favor y otra en contra del aborto. Se vieron muchas imágenes: fetos desmembrados, quirófanos, sangre, ecografías, alguna caja de misoprostol, fotos personales, marchas y manifestaciones.

Todas esas imágenes contienen sentido y generan representaciones sociales que en éste caso se plasmarán en la redacción de una LEY.

Quiero intentar entonces otra perspectiva y otras imágenes  para que en sus cabezas puedan representar el aborto de otra manera, sin dramas, sin quirófano y sin morbo.

Quiero intentar entonces otra perspectiva y otras imágenes para que en sus cabezas puedan representar el aborto de otra manera, sin dramas, sin quirófano y sin morbo.

La sociedad construye sentido, ideas y representaciones a través de los mitos. El semiólogo francés Roland Barthes definió al mito como un sistema de comunicación, un mensaje.

Sostuvo que no se trata de un objeto, ni un concepto o idea; sino un modo, una forma de significación, sin contexto ni historia.

La filósofa norteamericana Donna Haraway analizó que el mito ANTIABORTO se afianza con la aparición de la ecografía.

La imagen del FETO es la representación clásica que en su similitud con la imagen satelital del planeta tierra, se define socialmente como “ícono de la persona, la familia, la nación, el origen, la vida y el futuro”.

Una misma matriz tecnológica visual asimila la tierra flotando en el espacio, con un FETO en el líquido amitótico.

Y cobran significados idénticos que son equiparados a lo sagrado, lo frágil y lo vulnerable, porque son producidas de igual manera por la cultura visual tecnocientífica.

En esta primera imagen de una marcha de los sectores antiaborto, el FETO MITÍCO está presente en su sentido clásico. En las redes sociales argentinas inmediatamente comenzó a circular con fuerza.

Es una representación generalizada del FETO como receptor de sentidos.

Al asociarlo con el INGENIERO, transforma ese FETO, en algo y actualiza el MITO. Pero la dinámica de las redes sociales hizo viral el hagstah #FetoIngeniero y cambió radicalmente el sentido del cartel original.

 

Se altera la idea del FETO flotando en el líquido amniótico, como lo más sagrado y se lo vuelve bulgar.

Estas imágenes toman el humor y resignifican la imagen solemne  iconográfica del FETO para volverlo un meme que fue tendencia en Twitter por varios días.

La resignificación trae así contexto histórico al feto y para desnudarlo y desmonta su aura mística y sagrada para desnudarlo y volverlo una tostada.

Entonces ese FETO inocente y vulnerable, que sufre en el discurso tradicional conservador, se vuelve protagonista, desde la picardía popular y lo derrumba, deja de flotar en el líquido amniótico y pasa al café con leche.

Reirse para sacar el aborto del melodrama, para cargarlo de sentidos humorísticos y ridiculizar la solemnidad que le imponen los discursos hegemónicos.

La fuerza de las imágenes y su apropiación de los sentidos  conservadores en torno al ABORTO, desde la irreverencia, logran trascender el debate dicotómico vida/muerte.
La trascendencia social de éste debate y la tecnología en manos del pueblo, permiten que la sociedad argentina hoy muestre un amplísimo apoyo a la despenalización y legalización del aborto.

Por eso ahora es tiempo ya de debatir que ley vamos a aprobar, si una que refuerza las posiciones conservadoras que intentan circunscribir el debate en un tema médico/legal, sacralizado y dramático.

O atendemos las voces de miles de personas que utilizando las redes sociales multiplican al #FetoIngeniero como una manera de enfrentar las posiciones conservadoras.

Y desdramatizar las miradas inquisitivas sobre quienes decidimos abortar.