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La primera denuncia contra el periodista Lucas Carrasco se volvió pública en mayo de 2016, el año en el que surge como movimiento aglutinante de muchas de las denuncias de abusos en el rock se encolumnaron detrás de la frase y el movimiento Ya no nos callamos más. En ese marco, Lucía decidió contar una serie de abusos y violencias que tenían al periodista como protagonista. A partir de su testimonio una veintena de jóvenes más se reconocieron en esos relatos de maltratos que escalaban hasta las violaciones. Dos de esas historias llegaron hoy a juicio.

Sólo el 5 por ciento de las sobrevivientes adultas de violencia sexual denuncian estos abusos según una estimación de la Organización Mundial de la Salud. Muchas no lo hacen porque los sistemas de apoyo son insuficientes, por la verguenza, el temor, el estigma, el miedo a represalias o el riesgo a ser culpadas.  Si se observa el abuso sexual en la infancia, de cada mil casos solo cien son denunciados. De esos cien, sólo uno llega a sentencia. Se trata de una estadística a nivel mundial que dio la revista británica The economist en enero de 2019 y que dio cuenta de las demoras en los procesos judiciales: un promedio de 7 años, una cifra que duplica la media de cualquier otro delito penal. Por estos datos, no es tan recurrente que en los estrados judiciales se debatan historias de abusos y violencia sexual.

Existen muchos obstáculos para que los abusos sexuales tengan una respuesta judicial. En ese contexto, después de un largo recorrido de más de tres años, hoy comenzó el juicio contra el periodista Lucas Carrasco acusado en dos ocasiones por “abuso sexual con acceso carnal” , que prevé penas que van de los 6 a los 15 años de prisión. 

El debate oral está a cargo de la jueza Ana Dieta de Herrero, que también formó parte del Tribunal que condenó en julio al ex músico Cristian Aldana a 22 años de cárcel por corrupción de menores. 

“Pude haber destratado a alguien, tengo un estilo que es chocante pero no soy un violador”, dijo él cuando fue su turno para hablar ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 9 porteño esta mañana. Lucas Carrasco desmiente las violencias y abusos que lo llevaron a juicio oral y dice ser víctima de una “persecución política”. Llegó a la sede judicial desaliñado y con el cierre del pantalón bajo.

Luego, las dos mujeres dieron su testimonio sobre los episodios de abuso y violencia sexual ocurridos en 2013 y 2015. La primera, Sofía Otero, lo hizo con el público presente, la segunda prefirió resguardar su identidad y declarar sin la presencia de lxs presentes ajenxs al proceso. También expusieron especialistas del Cuerpo Médico Forense. Los informes de este grupo de expertxs ratifican la verosimilitud de los relatos de las víctimas.

Por la tarde se escucharon los alegatos. La abogada Natalia D’Alessandro, representante de Sofía Otero, pidió 9 años de prisión de cumplimiento efectivo para el acusado. “Venimos a decir por Sofía y por otras que no nos callamos más”, terminó su exposición.

En tanto, el fiscal Ariel Yapur pidió 7 años de prisión para Carrasco por abuso sexual cometido con violencia agravado por haber mediado acceso carnal por lo relatado por Sofía Otero. En tanto que para la otra acusación, pidió absolución.

“Esperamos que termine con una condena. Más allá de la cantidad de años que le pueden dar queremos una condena porque corresponde por nosotras, por las que quedaron en el camino, las que se animaron a hablar y las que todavía no pudieron hacerlo”, dijo a LATFEM Sofía Otero, una de las sobrevivientes y denunciantes, antes de la audiencia.

Ella tiene 27 años y es estudiante de Derecho. En el momento en el que ocurrió la violación militaba en la agrupación La Cámpora. Fue el 21 de febrero de 2013. Después de verlo en un bar ella acordó ir al departamento de Lucas hasta que en un momento le pidió que frenara pero él no lo hizo y la violó. Ella pudo escapar del departamento porque apareció la hermana de Carrasco.

“Tenemos elementos suficientes para poder obtener una condena”, dijo a LATFEM Natalia D’Alessandro, una de las abogadas de la querella, que representa a Sofía Otero.

El 11 de septiembre será la próxima audiencia

2016: un año clave para los feminismos

La primera denuncia contra el periodista Lucas Carrasco se volvió pública en mayo de 2016, el año en el que surge como movimiento aglutinante de muchas de las denuncias de abusos en el rock se encolumnaron detrás de la frase y el movimiento Ya no nos callamos más. En ese marco, Lucía decidió contar una serie de abusos y violencias que tenían al periodista como protagonista. A partir de su testimonio una veintena de jóvenes más se reconocieron en esos relatos de maltratos que escalaban hasta las violaciones. Dos de esas historias llegaron hoy a juicio.

La primera denuncia contra el periodista Lucas Carrasco se volvió pública en mayo de 2016, el año en el que surge como movimiento aglutinante de muchas de las denuncias de abusos en el rock se encolumnaron detrás de la frase y el movimiento “Ya no nos callamos más”. En ese marco, Lucía decidió contar una serie de abusos y violencias que tenían al periodista como protagonista. A partir de su testimonio una veintena de jóvenes más se reconocieron en esos relatos de maltratos que escalaban hasta las violaciones. Dos de esas historias llegaron hoy a juicio.

Las sobrevivientes comenzaron el recorrido judicial de la denuncia formal en junio de 2016. Primero, se acercaron a la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) dependiente de la Corte Suprema pero no fueron escuchadas. Hasta que llegaron a la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) gracias al acompañamiento de otras sobrevivientes de violencias machistas, aquellas que habían denunciado a Cristian Aldana. Hoy llegan a juicio acompañadas por las profesionales de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC). Una de estas especialistas se acercó a Sofía Otero cuando contó la violación que sufrió entre llantos en la primera audiencia.