Por: Fotos: Daniela Herrera, madre de Brenda Micaela Barattini, acompaña el desarrollo del juicio y espera que su hija recupere pronto la libertad.

Debajo del buzo que tiene puesto Brenda Micaela Barattini asoma un rosario. Está sentada al lado de sus abogados, Lucas De Olmos e Iván Sironi, en la primera audiencia del juicio en su contra por lesiones gravísimas calificadas por alevosía y por el vínculo. El proceso oral y público comenzó este lunes en la Cámara 2ª del Crimen. Está acusada de herir en los genitales a un músico, Sergio Fernández. Desde entonces está presa en la cárcel de Bouwer, donde reza, dibuja, escribe cartas y espera salir en libertad.

En este caso, no está en discusión que Fernández fue agredido el 25 de noviembre de 2017. La Justicia intenta reconstruir cómo ocurrió ese hecho. Para eso también será fundamental escuchar el testimonio de Barattini, quien, según sus abogados defensores, relatará situaciones de violencia que también atravesaba. Principalmente violencia psicológica, después de que circulara un video de ella teniendo relaciones sexuales con la víctima de este juicio. Según la defensa, la filmación fue borrada y por eso no está incorporada como prueba en la causa pero presentarán testigos que acrediten la existencia del video.

La fiscal de cámara, Laura Battistelli, analiza elevar la imputación a tentativa de homicidio. Sostiene que hay datos que no tuvieron entidad o no fueron valorados como tales durante la etapa de instrucción, pero que Fernández les dio contexto durante la declaración de este lunes. Según su relato, él llegó al departamento que la joven arquitecta tenía en Nueva Córdoba un sábado que hacía mucho calor. Ingresó, conversaron un rato y después fueron a la habitación. “Me pidió que estemos juntos. Empezamos a tener relaciones. Me dijo que tenía una sorpresita para darme. Ofreció atarme y le dije que no. Después preguntó si me podía tapar los ojos y me puso un antifaz de terciopelo. Estaba boca arriba y tenía los ojos tapados”, recordó Fernández. Fue cuando escuchó el ruido de una tijera. Aseguró que Barattini lo quiso matar. 

En una carta que escribió desde Bouwer en octubre del año pasado la joven se mostró arrepentida. “Siempre me pregunto si es necesario que una mujer tenga que llegar al punto de ser dañada y expuesta solo para que la sociedad vea su dolor. A él (Sergio Fernández) nunca le preguntaron por qué eliminó lo que lo compromete. Quería que lo investiguen. Lo hicieron pero fue tarde. Lamentablemente siento que me he tenido que inmolar. Soy responsable pero no ven mi daño”, dijo Barattini. Su mamá, Daniela Herrera, fue quien hizo circular la carta.

Cuando dice que Fernández eliminó material que lo compromete hace referencia al video que, según Barattini, él le envió a sus amigos sin su consentimiento. Ellos mantenían un vínculo ocasional cuando ella tenía 26 años y él, 40. Según declaró Fernández en esta primera audiencia se vieron aproximadamente 10 veces durante un año.  Aunque en dos oportunidades reconoció que compartió con un amigo un video donde se veía desnuda a la joven -primero cuando declaró en el Hospital de Urgencias días después de la agresión y después en el 2018 durante la etapa de instrucción- esta vez negó tanto que hubiera una filmación como que hizo circular esas imágenes.

Cuando la fiscal a cargo de la causa, le preguntó por esa contradicción, Fernández respondió: “Yo no filmé nada. Le pasé un par de fotos a un amigo. No pasé ningún video. Lo habré dicho para que me crean que estuve con ella”. De esta manera afirmó que sí difundió fotos de Barattini, a quien calificó de ninfómana. Después relató cómo se recuperó de la lesión y el tribunal hizo hincapié en cuánto afectó su vida tanto laboral como económicamente. 

Por su parte, la defensa insistirá con el video. “Nosotros tenemos dos declaraciones que están incorporadas en la causa en las que afirma que filmó a Brenda y que envió ese material a un amigo. Aquella noche ella quería el teléfono de Fernández porque ahí estaba el video. Su temor era que se viralice. Ese fue uno de los motivos (de la agresión), además de cosificarla y hacerla pasar como un trofeo frente a sus amigos y allegados”, dijo Iván Sironi a LatFem. La defensa espera que sea contemplada la violencia previa que Barattini asegura que sufrió por parte de Fernández. 

Un ataque a la masculinidad

La defensa de Barattini subraya que si bien el hecho fue premeditado -ya que la joven arquitecta buscó en Google cómo herir a un hombre en los genitales y después escribió lo que debía hacer en un cuaderno- su intención era agredir, no asesinar. “No es lo mismo que sea un brazo o un ojo que justamente el órgano sexual masculino, por eso tiene esta connotación el caso. Ella quiso lastimarlo ahí porque Fernández se jactaba del miembro que tenía”, explica Sironi. 

En este caso pudo verse el cuidado que se tuvo sobre la víctima -a quien no se le conoce la cara y cuya identidad fue preservada todo este tiempo- a diferencia del tratamiento que reciben las mujeres que sufren violencia machista. Cuando Barattini se convirtió en agresora los medios apuntaron contra ella y sufrió una sobreexposición: le decían “la Bobbit cordobesa”. Lorena Bobbit fue la mujer que hicieron famosa porque en 1993 le cortó el pene a su marido, John Wayne, mientras dormía. Esa noche, él había llegado borracho y violó a la mujer. Los abusos sexuales eran continuos, incluso desde el día en que contrajo matrimonio. Las dos mujeres, Lorena y Brenda, tienen algo en común: son conocidas por la agresión, pero no por haber sido víctimas. Lorena contó que padecía abusos sexuales reiterados. Barattini, desde la cárcel, también asegura que sufrió un daño irreparable. 

La violencia que padecen las mujeres, las lesbianas, las travestis, las personas trans, los gays no siempre es visible. A veces deja huellas que no son tan perceptibles como las marcas de un golpe pero pueden causar heridas igual de dolorosas. Si bien en un primer momento ella había dicho que Fernández la violó, después abandonó esa versión. Insiste en la violencia psicológica que padeció mientras estuvo con él y que aumentó cuando se enteró que había difundido un video que exponía su vida sexual. Por eso, quiso herir su masculinidad.

En la última carta que escribió ella denuncia que sufre maltratos en la cárcel. Cuenta que las condiciones del establecimiento penitenciario son calamitosas y que ve muchas injusticias: “un área médica deficiente, la degradación humana en los traslados, mujeres que no pueden ver a sus hijos menores de edad”, enumera Barattini. La defensa advirtió, además, que cuando era trasladada para declarar en Tribunales II durante la etapa de instrucción iba en un colectivo con varones en vez de viajar con otras mujeres, quedando expuesta así a reacciones machistas. 

La joven arquitecta cuenta con el apoyo de organizaciones feministas que se concentraron afuera de Tribunales II con carteles que pedían por su libertad y otros que decían “Yo te creo Micky”. En tanto, la defensa busca debilitar la calificación por el vínculo, bajar la imputación a lesiones graves en vez de gravísimas -si se sostiene la figura- o demostrar que solo quiso herir a Fernández, en caso de que sea acusada por tentativa de homicidio. Por ahora, la expectativa del juicio está puesta en el cambio de carátula que analiza la fiscal. En ese caso, deberán suspender este proceso y convocar a jurados populares. Frente a ellos está previsto que declare Barattini.