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Hasta el año 2000 ni Prefectura ni Gendarmería permitían el ingreso de mujeres. Hoy las integrantes de Prefectura representan un 12 por ciento y en Gendarmería un 17 del total. La totalidad de las fuerzas federales cuentan con 14 personas trans en todo el país.

La jornada de esta mañana de enero empieza a dibujar sus propios contornos y a la oficina de Sabrina Calandrón ya llegó un pedido para que les manden “algo de género” desde algún rincón del país. La Subsecretaría de Bienestar, Derechos y Políticas de Género del Ministerio de Seguridad de la Nación trabaja para que la perspectiva de género esté presente en las fuerzas de seguridad federales (la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria) tanto al interior como en su vínculo con la ciudadanía. 

Esta apuesta no es una novedad del nuevo gobierno que empezó en diciembre del año pasado: desde 2010 las políticas de género fueron parte de la gestión de la primera Ministra de Seguridad que existió en la Argentina, Nilda Garré, y en los últimos 20 años hubo cambios que fueron transformando las instituciones. Un solo ejemplo: hasta el año 2000 ni Prefectura ni Gendarmería permitían el ingreso de mujeres. Hoy las integrantes de Prefectura representan un 12 por ciento y en Gendarmería un 17 del total. La totalidad de las fuerzas federales cuentan con 14 personas trans en todo el país. Como en la mayoría de los ámbitos, las integrantes de las fuerzas también tienen su propio techo de cristal y la enorme mayoría de los procesos administrativos que se abren en las fuerzas involucran a violencia de género. Es por eso que la flamante Subsecretaría de Bienestar, Derechos y Políticas de Género tiene mucho por hacer. “Nos interesa pensar cómo efectivamente las relaciones entre las personas dentro de la fuerza y el personal de las fuerzas es clave en la relación con la ciudadanía”, dice la subsecretaria a LATFEM

Hasta el año 2000 ni Prefectura ni Gendarmería permitían el ingreso de mujeres. Hoy las integrantes de Prefectura representan un 12 por ciento y en Gendarmería un 17 del total. La totalidad de las fuerzas federales cuentan con 14 personas trans en todo el país.

Sabrina Calandrón es doctora en Antropología, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional de La Plata. Tiene un perfil que rima con la Ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y hay un ecosistema de trabajo y afectos que las une mucho antes de compartir la gestión en el edificio de Gelly y Obes. Calandrón en 2014 publicó el libro “Género y sexualidad en la policía bonaerense” (Editorial UNSAM). Y, desde diciembre, asumió esta nueva “aventura”, como ella misma la llama. “Hay momentos donde tenés la ilusión de poder generar cambios que son posibles y este es uno de esos momentos. Las fuerzas atravesaron en los últimos 30 años un proceso de modificación y actualización, que es interesante, pero todavía hay muchísimas cuestiones difíciles de cambiar”, explica mientras ceba mate. No está sola para cambiar todas estas cuestiones pendientes. A su lado está sentada, la directora nacional de Políticas de Género, Carolina Justo Von Lurzer, que también viene de un recorrido en la investigación científica, pero en su caso cruzando género y medios de comunicación como Doctora en Ciencias Sociales. “Quienes hacemos investigación siempre tenemos esto, de alguna manera, como horizonte. Muchas veces no somos quienes lo hacemos efectivamente, sino que nuestros trabajos son insumo para que otros diseñan políticas públicas. En este caso aparecía la oportunidad de hacerlo por primera vez. Sabrina me dio la llave y no lo dudé”, cuenta. 

—¿Cómo le explican, a alguien que no conoce sobre estos temas, por qué es importante pensar políticas públicas con perspectiva de género en el Ministerio de Seguridad de la Nación?

Sabrina Calandrón:—Pensar políticas de género para la fuerza tiene una parte obvia que es aquella que tiene que ver con los derechos de las mujeres y otras identidades que quieren ser parte de la fuerza, que quieren desarrollarse en esa profesión y profesionalizarse. Tenemos un plan concreto que es pensar la posibilidad de una seguridad democrática y al servicio de los derechos de las personas, conectada con la conformación de las fuerzas y las posibilidades de crecer y profesionalizarse.

Para lograr fuerzas transparentes, democráticas y profesionales es necesario que hacia adentro, hacia su interior, haya relaciones transparentes, igualitarias y libres de violencia. No pueden dar un servicio de seguridad que sea respetuoso de los derechos de las personas si no se les respeta sus derechos. Si hacia el interior no se construye, no se sostienen relaciones igualitarias y de respeto por los derechos de las personas, eso no va a pasar hacia afuera. Por eso decidimos darle tanta importancia al Bienestar policial.

—En el Ministerio ya había una dirección de Políticas de género, ¿Con qué se encontraron cuando asumieron?

Sabrina Calandrón:—Es muy particular que una subsecretaría lleve la palabra género en su título. Lo que hizo la Ministra con la propuesta de esta nueva estructura es jerarquizar, darle importancia a las cuestiones de género y conectarla con el Bienestar policial, porque eso implica también pensar la carrera de las y los policías. Lo que encontramos cuando llegamos eran áreas que trabajaban desarticuladamente y con distintas jerarquías: una orientada al Bienestar y otra a las Políticas de género y no discriminación. Las conectamos, las articulamos y la perspectiva que tenemos es de crecer. No atender únicamente cuestiones o demandas, denuncias o reclamos directos sobre situaciones individuales de efectivos de la fuerza, sino pensar políticas para la promoción de esos derechos y para la promoción de las carreras, las de las y los policías como el cambio más importante.

Carolina Justo Von Lurzer:—Lo que nos queda a nosotras es construir todas estas bases de las herramientas y coordinar con las personas que están en el Ministerio para generar esas políticas. También es un desafío diseñarlas para llevarlas a nivel federal. Muchas de las cosas que se hacían se concentraban en Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Pasa con los Centros Integrales de Género y otras políticas que se hicieron que son interesantes, pero se quedan ahí, donde se aglutina la mayor cantidad de personal policial.

Sabrina Calandrón:—Este Ministerio tiene una tradición en políticas de género muy anterior a la gestión anterior: los Centros Integrales de Género tienen casi diez años, hay resoluciones vinculadas a estas cuestiones que también tienen más de diez años. Fueron precursoras desde la constitución del Ministerio. Esta nueva estructura trata de encuadrar esas políticas en una idea de derechos y de bienestar. Es decir, que no sean sólo acciones aisladas vinculadas a cuestiones de género. Y esto tiene que ver con los procesos sociales y cómo esto se fue incorporando en los distintos espacios institucionales. Eso estaba en germen, pero ahora lo interesantes es la articulación de las distintas acciones que por ahí están más aisladas.

—¿Cómo es la propuesta de la nueva estructura? ¿Cuáles son los ejes de trabajo?

Carolina Justo Von Lurzer:—Las políticas de género necesitan sostenerse sobre la base de la formación continua de las personas que están involucradas o que son beneficiarias de estas políticas. Esta va a ser una de las coordinaciones que me toca. La otra coordinación es de inclusión e igualdad, que se va a ocupar de todo lo que tengan que ver con la carrera y las desigualdades existentes. Porque hay un conjunto de desigualdades que son similares a lo que sucede en otras profesiones pero en este caso tienen peculiaridades que tienen que ver con las condiciones laborales. Por eso es importante la conexión con el Bienestar, las condiciones laborales de las fuerzas y también todo lo que atañe al mundo de los cuidados, que también puede parecer extraño en este ámbito pero va a formar parte de nuestra agenda. 

Otra de las coordinaciones y la última coordinación es la coordinación de protección de derechos, que es la más consolidada hoy. Esto es: hacia adentro de las fuerzas todo lo relacionado a acompañar, tramitar denuncias vinculadas a situaciones de violencia de género, laborales o intrafamiliares que involucran personal de las fuerzas y hacia afuera en la relación que las fuerzas tienen con la ciudadanía. 

Queremos estar atentas a lo que pasa en cada uno de los lugares de trabajo de las fuerzas, no solamente del Ministerio, no solamente en el Centro Integral de Género, sino en el escuadrón de La Quiaca, por ejemplo. 

—Mencionaste el mundo de los cuidados, que es una agenda muy activa por estos días, en las fuerzas federales ¿hay espacios de cuidado, guarderías, lactarios, licencias por cuidado? 

Carolina Justo Von Lurzer:—No cualquiera de los esquemas más tradicionales funciona para las fuerzas por el modo en el que trabaja. Vamos a hacer un diagnóstico exhaustivo  y situado para que un esquema de cuidados tenga sentido para las personas que trabajan en las fuerzas federales sin que simplemente digamos “ponemos una guardería y listo”. Porque no cuadra dejar a un hijo o hija 12 horas al día en la guardería cuando alguien está haciendo un turno de 12 horas. Hay que tener en cuenta las condiciones de trabajo. Es un desafío y probablemente no se haya hecho porque es muy dificultoso. No es cualquier política de cuidado, pero eso hay que hacerlo. Y si lo que es más inmediato y estamos haciendo es revisar ciertas desigualdades en relación a las licencias entre cada una de las fuerzas.

—Hay provincias en las que las fuerzas de seguridad todavía no tienen licencias por violencia de género y los reglamentos son obsoletos, a nivel federal, ¿Qué transformaciones quedan por hacer? 

Sabrina Calandrón:—Hubo cambios normativos que para la historia de las fuerzas han sido muy recientes. Se trabajó mucho en democratizar esa participación y ahora me parece que el desafío de pensar cómo las mujeres pueden desarrollarse, cumplir tareas de responsabilidad, romper ese techo de cristal y que cuando llegan a lugares de jerarquías no tengan que elegir entre la familia o tener hijos, o tener pareja, o vivir y trabajar.

Carolina Justo Von Lurzer:—Se avanzó mucho pero todavía queda el cambio cultural intenso. Hay diplomaturas y cursos de género incluidos en la formación. Hay policías que te hablan de “deconstrucción”, pero el proceso de cambio es intenso. No es automático. Y el Ministerio también se propone como un espacio de acompañamiento de esos procesos, que no es menor. No es solo diseñar la política pública, transformarla en una resolución, en una normativa, sino acompañar el proceso de implementación. Pensamos en propuestas situadas y no queremos bajar un empaquetado que no sabemos si va a funcionar en ese lugar. Nos interesa construir contenidos y espacios con las fuerzas en función de la tarea concreta que ellos y ellas llevan adelante. Es, de alguna forma, recuperar también el saber que tienen. Es muy importante, el nivel de conocimiento y de despliegue de ciertas iniciativas que ya existe en las fuerzas.

—Y en este momento que viven los feminismos en Argentina, ¿es posible ampliar la agenda?

Carolina Justo Von Lurzer:—La idea, también, es empezar a pensar un programa integral de salud sexual y reproductiva para las fuerzas y reunir esas iniciativas y centros integrales de género. 

—En 2017 la ex Ministra de Seguridad Patricia Bullrich puso en marcha un Protocolo de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T. ¿Lo van a derogar?

Carolina Justo Von Lurzer:—Estamos en proceso de revisar los protocolos que existen. Antes del protocolo de Bullrich hubo uno que es de 2011 que fue precursor, anterior a la Ley de Identidad de Género. No era estigmatizante porque no indicaba un tratamiento especial. Lo que indicaba es que el tratamiento tiene que tiene que estar libre de cualquier tipo de maltrato o violencia y que tiene que garantizarse la adecuación de trato. Pero eso lo reformó la gestión anterior y el protocolo que está vigente hoy es el de la Resolución 1.149/17. Es una resolución que revoca la anterior y que es profundamente estigmatizante para la comunidad LGTBIQ. Entonces está en proceso de revisión.

 —¿Van a implementar la Ley Micaela dentro del Ministerio? 

Sabrina Calandrón:—Es un desafío interesante aplicar la Ley Micaela porque además del Ministerio tenemos la organización particular de las fuerzas. Y cuando digo particular, digo todo el territorio del país: son 100.0000 personas que tienen lugares de responsabilidad distintos. Estamos trabajando con el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad para armar esa capacitación que tenga como objetivo empezar con aquellas personas que tienen cargos de responsabilidad en la conducción de equipos. Queremos que sean presenciales. 

Carolina Justo Von Lurzer:—En es sentido también vamos a trabajar masculinidades. Se va a hacer una prueba piloto en Salta para empezar a reflexionar sobre las masculinidades y tener una intervención más concreta en relación a las masculinidades dentro, dentro de las fuerzas. Para que haya un espacio donde puedan discutir la constitución de la subjetividad policial en relación a la masculinidad, al ejercicio de las fuerzas del poder, etcétera, un montón de cuestiones que es importante que tengan un espacio y herramientas propias para la transformación. 

 —Si hablamos de Bienestar, hablamos de una tensión de larga data que es la posibilidad de sindicalización de las fuerzas de seguridad, ¿cómo piensan abordar esa tensión?

Sabrina Calandrón:—Más que tensión, yo diría que se trata de un camino. Nuestra propuesta es elaborar instancias que excedan el caso individual, que era como se venía trabajando. A Bienestar nos llega al reclamo de una persona individual, un traslado por la situación particular, por una dificultad, por cuestiones.Entonces estamos elaborando instancias institucionales donde se puedan trabajar las demandas del personal de las fuerzas. Hay una propuesta de la ministra que es la constitución de un Consejo Asesor de Bienestar.