105
María Granata está por cumplir 105 años y ese hecho me produce una inquietud que me es imposible no compartir. No entiendo como no es el único tema en la Argentina actual, como los portales de todo el país no ponen un reloj contando los días, horas y minutos hasta sus 105, como no hay móviles en la puerta de su casa esperando novedades del tipo ¿quién sale? ¿quién entra? ¿ qué hizo hoy María Granata? Realmente estamos confundidos con las prioridades en este país.
María Granata está por cumplir 105 años y me dan ganas de salir a gritarlo. Si el mundo y particularmente esta nación tuviera algún sentido, las calles estarían llenas de pancartas con leyendas como las siguientes: ¡María vamos por los 105! ¡María, de los dos siglos, el pueblo está contigo! ¡Hasta los 110 no paramos Granata! ¡ María de la eternidad, y argentina! Me imagino pintadas que en celeste y blanco aparecieran por toda la ciudad: María Eterna. María vive y es Argentina. Se tendrían que estar organizando peñas en su nombre, obras de teatro que le rindan homenaje a su vida, cancioneros de sus temas favoritos. Realmente es insoportable la desidia de este país respecto a los 105 años de una poeta. Me niego a vivir en una patria que no pueda ver la importancia de lo que está aconteciendo, lo extraordinario de que entre nosotros viva la poeta más longeva del mundo, la que atravesó siglos a puro verso. Eso por no empezar a profundizar en el aporte inconmensurable que Granata hizo a este país.
Granata es hoy día, la única persona viva que compartió con Eva Perón, la única sobreviviente de las famosas peñas Eva Perón. ¿Escucharon hablar de esos encuentros? Cuando se los cuente, se sumarán con más fervor a mi estupefacción ante tanto desinterés por, insisto, los 105 años de María Granata. A principios de los años 50, durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón en la Argentina se realizaron una serie de reuniones que me parecen increíbles. A esta altura tal vez te preguntes sobre el grado de mi impresionabilidad sobre algunos hechos, y es verdad. Mi entusiasmo sobre algunos hechos históricos es un poco desbordante tal vez pero aquí estoy dispuesta a justificar ese interés desmedido con datos, fechas e historias para ratificar la importancia de lo que afirmo. Creo también que es una época en que está bastante corrido lo que nos impresiona o no, lo que llama la atención de la mayoría. Las cosas más irrelevantes pueden reunir millones de miradas y emociones, pienso por ejemplo en vestido en una pasarela, un pedazo de tela sobre un cuerpo, a veces hablamos de pedazos de tela muy pequeños o la caída de una persona provoca que el video de esa caída se vea sin parar y en continuo durante mucho tiempo. Algunos gestos se imponen para miles de personas como algo de vital importancia y sin embargo el hecho de que una poeta argentina cumpla 105 años: nada, ni la mínima cobertura en ninguna red ni medio de comunicación. Ustedes dirán que mis ejemplos son vagos, pero creo que he establecido mi punto.
Les comentaba que María Granata es la única sobreviviente, en este momento, la única persona viva que compartió con Eva Perón, la gran Evita de los corazones argentinos esas famosas reuniones que realizaba con poetas en el Hogar de la Empleada en la famosa Avenida de Mayo al 800 de la Ciudad de Buenos Aires. Me imagino a Evita junto a poetas y actores de la época, compartiendo ideas y escuchando la lectura de aquellos que habían escrito algo especialmente para esa noche. Imagino la mirada fija de Evita en el poeta, siguiendo su ritmo con el mentón. ¿Qué poemas circulaban por esas noches? ¿Por qué se le ocurrió a Eva reunirse todos los viernes desde septiembre de 1950 hasta diciembre de ese año con poetas e imprimir sus producciones? Parece que la peña empezó así: en agosto de 1950, el subsecretario de Cultura de la Nación, José de Castañeira de Dios, le acercó a Eva un poema escrito por él llamado Alabanza. El poema había surgido de la emoción que Castañeira sintió cuando vio a Eva acercarse a la cara de una mujer, madre joven, y le besó una llaga con pus que tenía en la mejilla. Castañeira, conmovido, escribió este poema, lo reproduzco de memoria, porque no saben ustedes la memoria que tengo, o sí, ya van a ver la memoria que tengo, lean, lean este poema:
Y así la vieron estos ojos, Eva de toda la hermosura:
las manos claras como un río al que ninguna sombra enturbia,
la boca hermosa como un viento que crea el mundo de la música,
los ojos vivos como un fuego que vence todas las penumbras,
y el pelo suelto como un sueño o apretado como una fruta,
para que, pobres ojos míos, sigan mirando hacia la altura,
desde la tierra hacia su rostro, desde la tierra más oscura,
hacia ese rostro tan perfecto que es cielo, igual, sin sol ni luna.
Omito el último párrafo en el que la compara con la virgen María pero más o menos ven en qué sentido escribía Castañeira. Después de leer este poema, Eva lo citó en su despacho y le entregó una plaquette de 25×35 cm de 8 páginas, con el poema impreso y ahí mismo le dijo que quería organizar un encuentro semanal con poetas y escritores. Quería organizar una lectura. ¡Evita organizando una lectura de poesía! Otro hecho extraordinario que debería aparecer en todos los manuales de historia de Argentina. Pero no, los historiadores prefieren destacar otros hechos. Sí, importantes claro como que promovió el acceso al voto de la mitad de la población que no votaba: las mujeres y ayudó a los más débiles y necesitados del país, también, nadie quiere negarlo ni esconderlo, pero…. organizó una lectura de poesía.
La cosa es que en septiembre de 1950, se produjo el primer encuentro. Miro una foto de Evita con algunos poetas. La encuentro en internet cuando pongo en el buscador: Peña Eva Perón. Evita tiene unos papeles en la mano y una birome. Está en el centro de un grupo de poetas, la mayoría varones ¿Toma notas de los poemas? ¿Escribe los suyos mientras escucha? La acompañan en esa foto 16 poetas. Uno es Castañeira, no lo reconozco entre tanto chongo. Hago foco en las dos mujeres. Una, intuyo, es Julia Prilutky Farny, poeta popular y prolífica que el canon bienintencionado de la poesía argentina condenó a lo amoroso. A su lado está, y de esto sí estoy segura, María Granata, la inmensa María Granata, la eterna, la que escribió poemas, cuentos y casi una docena de novelas con una obsesión: la eternidad. Tanto se obsesionó María Granata con la eternidad que la está encarnando: vive, hoy día y el 3 de septiembre de 2025, según algunas biografías, cumplió 105 años. María Granata la única sobreviviente de esas peñas en la que una noche leyó este poema:
Da su fulgor tu corazón despierto
en cielo de humildad y dulcedumbre,
y es por la gracia de su amor tan cierto,
dichoso canto lo que fue quejumbre.
Numeroso fervor tu sangre encierra.
La piedad con sus signos te señala.
¡Oh, dulce Eva Perón!, sobre la tierra
tu sombra tiene ya forma de ala.
Hoguera azul tu diáfano desvelo,
sumada llama del dolor humano.
Llega hasta cada ser, en claro vuelo,
la paloma que nace de tu mano.
Tuú que conoces cuánta vida cuesta
cada latido, siempre estarás viva.
Tus preguntas el ángel las contesta,
-diálogo de verdad definitiva.-.
Con pureza que viene de la altura
das la felicidad como una rosa.
Entre los días tiempo que perdura.
Es ésa tu labor maravillosa.
Hasta en el sueño velas y conoces
la táctica congoja, la esperanza
que dirige hacia ti todas sus voces
y embellecida realidad alcanza.
Con qué sangre total, con que ardimiento
presente estás en venturosos dones.
Qué fortaleza la del sentimiento
que el corazón te llena de razones.
Es ese resplandor que te circunda
perfecta imagen de esperado día.
La hermosura en ti vuélvese profunda
como el amor que tus afanes guía.
Pena de otros tu costado puebla.
Ajeno llanto llora tu mirada.
Atravesando ves dura tiniebla,
tuú que estás por ti misma iluminada.
¡Oh, dulce Eva Perón!,
toda memoria dichosamente guardará tu vida.
Vas hacia la poesía, hacia la historia,
por el ángel de octubre conducida.