Por: Fotos: Prensa Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual

No por antigua y repetida la consigna “El Estado es responsable” deja de ser cierta, pero puede ser una slogan vacío si no se señala en qué instancias del enjambre estatal podría hacerse la diferencia. La Ley Micaela, de Capacitación Obligatoria en Género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado, nació en diciembre de 2018 empujada por la familia de la joven Micaela García, víctima de femicidio, para apurar ese señalamiento. En la primera capacitación en género prevista por la Ley en la Provincia de Buenos Aires, el foco fue justamente este: cómo el Estado puede deconstruirse.

En el Salón Dorado de la Casa de Gobierno bonaerense próceres retratados como varones iluminados vigilan el acto que tiene un doble objetivo: presentar el Consejo de políticas de género transversales en la administración pública y brindar la primera capacitación de la Ley Micaela al gabinete provincial. La Ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual (MMPGDS) Estela Díaz hizo la presentación del Consejo junto con Lidia Fernández, a cargo de la nueva unidad, haciendo énfasis en la necesidad de construir agendas comunes interministeriales sobre las políticas de género, en el auditorio escuchaban el Gobernador Axel Kicillof y el gabinete de ministrxs casi completo.

La propuesta de agenda de trabajo el MMPGDS tiene cuatro ejes: generar un Plan de igualdad en la inclusión y justicia social, con hincapié en metodología territorial y participativa; implementar la Ley Micaela en los tres poderes del Estado; trabajar en la Ley de Violencia Laboral y la de licencias por violencia de género para trabajadorxs de la administración pública; y trabajar en la conmemoración del 8 de marzo.

 

 

 

Micaela y la institucionalidad feminista

El femicidio de Micaela García era evitable, así lo entiende Néstor “Yuyo” García, padre de la joven militante asesinada en 2017 y hoy Director de capacitación obligatoria en género para los tres poderes del Estado. García fue uno de los expositores en la primera capacitación de la Ley Micaela al gabinete provincial, allí contó la situación germinal de la ley que lleva el nombre de su hija, también militante social:

 

A Micaela la violan y la matan en la madrugada del 1ro de abril del 2017. El 31 de marzo el papá de una menor fue a denunciar en la Comisaría de Gualeguay que Sebastián Wagner (hoy cumpliendo condena por el femicidio de Micaela) había intentado abusar de su hija. En ese momento Wagner estaba con libertad condicional por dos violaciones previas. Ese policía que recibió la denuncia, y quiero aclarar que no tengo nada contra él ni busco saber quién es, le dijo a ese papá “venga el lunes porque no está la jueza”. Si ese policía se hubiese capacitado según la Ley Micaela tal vez hubiese actuado de manera diferente y si Sebastián Wagner estuviera viviendo en el domicilio declarado, esa noche la hubiera pasado en la comisaría. Entonces no se la hubiese encontrado a Micaela caminando por las calles de Gualeguay. Si todo eso hubiera ocurrido quizás hoy en lugar de estar yo acá, estaría ella.

 

Además de hacer una fundamentada defensa de la norma en la que subrayó que el Estado tiene la obligación de garantizar que las mujeres no sufran violencias machistas, el padre de la joven entrerriana se refirió a algunas declaraciones del Gobernador, que escuchaba sentado en la primera fila, despojado de los afeites propios de su cargo: “Me parece importante y fue un lindo mensaje el que dio el Gobernador cuando dijo ¨soy un varón en deconstrucción¨. Yo también soy un varón en deconstrucción”.

Luego de la presentación de Yuyo García, la politóloga feminista e integrante de Ni Una menos Verónica Gago, realizó una exposición en la que resaltó que “la ley hace pedagogía en toda la estructura del Estado, desafiando la propia estructura patriarcal del Estado”. Gago, en rol de experta, presentó la noción de “institucionalidad feminista”, y se refirió al vínculo entre las violencias machistas y la feminización de la pobreza, el endeudamiento y la subordinación política.

 

 

Para terminar la jornada, el Gobernador Axel Kicillof indicó que aplicar la Ley Micaela es “muy importante no solo por su contenido sino también por el gesto, por lo simbólico”, y agregó que este encuentro fue “el inicio de una política que será permanente en el gobierno de la provincia de Buenos Aires”. Agradeció a Néstor “Yuyo” García, padre de Micaela, “no solo la charla brindada, cargada de contenido y emotividad, sino también el resultado de la conquista de nuevos derechos, tardíamente reconocidos. No es producto de decisiones arbitrarias sino resultado de las luchas sociales” expresó.

“Fuimos educados y criados en un marco cultural y simbólico muy distinto al actual, los sentimos en nuestra vida cotidiana”, señaló el Gobernador y remarcó que “estamos en un momento bisagra donde el Estado tiene que jugar un papel fundamental, los cambios sociales en general vienen de abajo hacia arriba pero es también una responsabilidad de los funcionarios y de los gobiernos plasmar y cristalizar esos cambios en políticas de Estado”.

 

 

La Ley Micaela fue sancionada sobre tablas a fines de 2018 y aun no ha sido reglamentada. Si bien esto no impide su inmediata aplicación, la dificulta. Como cuenta María Florencia Alcaraz en esta nota respecto a la capacitación de la Ley Micaela en el gobierno nacional, la gestión macrista no le dio partida presupuestaria y dejaron la ley en una situación deficitaria en materia de federalización. En su artículo 10, la Ley Micaela invita a las provincias a adherir. Hasta ahora lo hicieron 21 provincias y 500 municipios. ¿Qué esperan las provincias como Corrientes, Formosa y Tucumán, que todavía no adhirieron? ¿O La Rioja, que adhirió pero no acepta la obligatoriedad de esta formación?

Con esta capacitación se fortalece en la Provincia de Buenos Aires la posibilidad de pensar al Estado como responsable y agente de violencias machistas tanto hacia sus ciudadanxs como hacia lxs trabajadorxs de la administración pública. El Estado puede corroerse a sí mismo, deconstruirse como cualquier otra institución.