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El texto legal dispone que, mediando la voluntad de la mujer, se autoriza la interrupción de su embarazo por un médico cirujano ante las tres situaciones señaladas: en caso de peligro de la vida de la madre; por inviabilidad del feto y por violación.

Por un voto, peligra el proyecto que regula la despenalización del aborto en Chile bajo el modelo de tres causales. Después de dos sesiones de debate, la Cámara de Diputados hoy votó la iniciativa. Pasará a una comisión mixta en lugar de ser despachado para su revisión en el Tribunal Constitucional.

La mayoría de las enmiendas introducidas por el Senado fueron aprobadas por lxs diputadxs con 65 votos a favory 42 en contra. Sin embargo, para aprobar aquellas que modificaban normas de ley orgánica constitucional, se requerían 67 preferencias, pero el resultado fue de 66 a favor, 40 en contra y 1 abstención.

El diputado de la Democracia Cristiana, Marcelo Chávez, fue quien se abstuvo de votar. Todas las críticas apuntaron a él. Su posición obstaculizó el avance del proyecto. Al respecto Chávez declaró: “no es sorpresa para nadie”.

El texto legal dispone que, mediando la voluntad de la mujer, se autoriza la interrupción de su embarazo por un médico cirujano ante las tres situaciones señaladas: en caso de peligro de la vida de la madre; por inviabilidad del feto y por violación.

En todas las causales, deberá manifestar en forma expresa, previa y por escrito su voluntad de interrumpir el embarazo.

Las normas que no alcanzaron el quórum tienen relación con el procedimiento que debe seguirse en el caso de las menores de 14 años de edad, donde la decisión debía ser adoptada con autorización de su representante legal o, de no estar o denegar el permiso, a través del tribunal, pero con los antecedentes entregados pro el médico.

Otra de las materias aprobadas es el programa de acompañamiento al que tendrá derecho la madre, tanto en su proceso de discernimiento, como durante el período siguiente a la toma de decisión, que comprende el tiempo anterior y posterior al parto o a la interrupción del embarazo. Este acompañamiento incluirá acciones de acogida y apoyo biopsicosocial ante la confirmación del diagnóstico y en cualquier otro momento de este proceso.

El proyecto
Chile está entre los países de Latinoamérica y el Caribe que prohíben el aborto en todas sus formas, aún en casos de violación, junto con República Dominicana, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Desde 1931 hasta 1989 el aborto terapéutico era posible por la existencia del artículo 119 del Código Sanitario. “Se podrá interrumpir el embarazo por causas de salud de la mujer, para lo cual basta la firma de dos médicos cirujanos”, decía la legislación. Poco antes de dejar el gobierno de facto, el dictador Augusto Pinochet eliminó este artículo e impuso la Ley 18.826 que dice que “no podrá ejecutarse ninguna acción cuya finalidad sea provocar el aborto”. En este tiempo se han presentado alrededor de 50 propuestas de ley para modificar la legislación que empuja a los cuerpos gestantes a maternidades forzadas. Tras 28 años, la discusión llegó al Congreso y puede cambiar las vidas de las niñas, adolescenes y mujeres chilenas. Alrededor de 30.000 chilenas egresan de un hospital por embarazos terminados en aborto. Y es la tercera causa del total de defunciones y mortalidad en el embarazo, parto y puerperio, según la organización Miles.

La presidenta Michelle Bachelet y la campaña del movimiento de mujeres chilenas fueron la llave para revertir esta situación. El 31 de enero de 2015, durante su segundo mandato, la mandataria envió al Congreso Nacional el proyecto de ley que se discutió esta madrugada en Valparaíso. “Las mujeres de Chile merecen este mínimo reconocimiento a su capacidad de decidir”, dijo Bachelet en la cuenta de Twitter de prensa de la presidencia. La madrugada de ayer la Cámara de Diputados había aprobado las tres causales, ahora el proyecto está entrampado en una comisión mixta de senadores y diputadxs.