Terremoto en Colombia: la comunidad se organiza frente a la emergencia

Tras el terremoto de 7,4 que sacudió Colombia, Cali volvió a poner en movimiento una trama de organización popular que ya había mostrado su fuerza durante el estallido social de 2021. Mientras el gobierno militariza territorios y demora la llegada de ayuda internacional, las comunidades se organizan para salvar vidas.

Fotos: Medios Libres Cali

Las primeras horas del pasado lunes 10 agosto un sismo de 7,4 puntos en la escala de Richter sacudió Colombia. Según el Servicio Geológico Colombiano es el terremoto más grande de la última década. El último informe da cuenta de 265 personas fallecidas, 496 desaparecidas y 3494 heridas.

Aunque el terremoto se originó a unos 100 kilómetros de profundidad en la placa de Nazca y tuvo su epicentro en el oeste colombiano en San José del Palmar, Chocó. La extensión del movimiento sísmico alcanzó ciudades como Pereira, Manizales, Quibdó, Cali e incluso Bogotá. Los reportes se actualizan con el paso de las horas al ritmo de la acción solidaria de miles de personas voluntarias en las diferentes regiones.

Solo el pueblo salva al pueblo y la comunidad de Cali lo sabe.

La organización popular respondió antes que la gestión del Gobierno nacional. De inmediato, rescatistas voluntarios se hicieron presentes con lo que tenían a mano para remover escombros, se organizaron rápidamente puntos de acopio de productos de higiene, alimentos, insumos médicos y veterinarios, porque el rescate de los animales no quedó de lado.

Cali es la tercera ciudad más poblada de Colombia y una de las más afectadas por el terremoto. Tal como sucedió en 2021 durante el estallido social, la ciudad volvió a demostrar su capacidad de autogestión solidaria ante situaciones críticas. “Cali no deja de sorprender en el ejercicio solidario. La gente que se queda sin nada, sin familia, sin casa, sin techo y no está sentada llorando sus penas que son dolorosas, sino que está arraigada a la vida trae palas, cinceles, tarros, ayudando. El llamado solidario ha sido increíble y se ha visto en todos lados y sentidos posibles. Solidaridad a los animalitos, a los niños, con las misiones médicas, la comida. Cali es increíble en el ejercicio solidario”, sostiene una integrante de Medios Libres Cali, que por razones de seguridad, prefiere no publicar su nombre.

Desde el lunes el trabajo es constante, día y noche. La prioridad es encontrar y rescatar personas, animales, prevenir situaciones de peligro mayor, o acompañar a quiénes necesitan albergue. El temor a las réplicas hizo que la primera noche después del terremoto para muchas personas implique dormir en otros lugares o pasar la noche vestidos. La ciudad se encuentra completamente afectada y algunas edificaciones colapsaron en el transcurso de los días. El llamado a colaborar no está orientado solo a las zonas más afectadas. “Todas las cuadras de la ciudad tienen alguna situación. Hay vecinos a quienes no se les derrumbó la casa, pero se les cayó el techo, o algunas paredes. Podríamos decir que el 60 o 70 por ciento de la ciudad tiene situaciones y complicaciones a distinto grado, y pues el llamado es también a atender al vecino, a la vecina y no necesariamente dirigirse a zonas de mayor afectación que, en general, ya están atendidas”, comenta la activista.

Solo el pueblo salva al pueblo y la comunidad de Cali lo sabe.
La organización popular respondió antes que la gestión del Gobierno nacional.

“Cali necesita silencio”. Ese fue el mensaje que se difundió en redes sociales y pancartas a lo largo de la ciudad. Los puños cerrados y en alto de los equipos de rescate daban la señal para guardar silencio y escuchar debajo de los escombros. “La estrategia del silencio ha sido muy importante gracias a las brigadas de sonidistas y de grupos que trabajan con temas audiovisuales que han realizado una estrategia de acompañamiento con equipos especializados para lograr encontrar vida. Cali es una ciudad que se caracteriza por ser bulliciosa y hoy nos está costando muchísimo el ejercicio de la bulla. Celebramos la alegría, pero hoy la alegría debe celebrarse en silencio por la vida. Nuestros compañeros sonidistas están haciendo y dando todo, en especial en horas de la madrugada, cuando la ciudad está más tranquila. Están escuchando vida, latidos, respiraciones y por eso el llamado de insistente al silencio”, destaca la integrante de Medios Libres Cali,.

Improvisación y show mediático

La agenda de gestión anunciada por el Presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió sus funciones tres días antes del terremoto, ahora está marcada por la magnitud de la tragedia que asola a Colombia. Sin embargo, en medio del contexto se hizo tiempo para firmar el reconocimiento de soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y autorizó operaciones militares de Estados Unidos en el país para combatir el narcotráfico.

Entre falta de experiencia en la gestión pública y la improvisación, una de las primeras medidas del gobierno fue imponer el toque de queda y la militarización de los territorios. En este sentido, la organización de derechos humanos Temblores realizó un llamado público al presidente de Colombia. En el comunicado resaltan la preocupación de una medida como el toque de queda y la restricción de la movilidad en un momento de emergencia nacional. “Ante un desastre de esta magnitud, la prioridad de las autoridades debe ser facilitar las labores de rescate, la atención humanitaria, el acceso a servicios esenciales y las redes ciudadanas de solidaridad y cuidado. Las medidas adoptadas no pueden convertirse en obstáculos para quienes buscan a sus familiares, prestan ayuda o acompañan a las comunidades afectadas”, señala Alejandro Lanz Sánchez director de la ONG de derechos humanos Temblores a LatFem

“Cali necesita silencio. Cali es una ciudad que se caracteriza por ser bulliciosa. Nuestros compañeros sonidistas están haciendo y dando todo. Están escuchando vida, latidos, respiraciones y por eso el llamado de insistente al silencio”, destaca la integrante de Medios Libres Cali,.

“En Cali, los gobiernos no se han hecho presentes sino para hacer show, básicamente. Las comunidades muy valientemente han sacado al alcalde desde varios lugares, puesto que no se reciben las ayudas, pero llega haciendo show mediático, parafernalia y eso ha ofendido mucho a la comunidad”, dicen desde Medios Libres Cali y agregan: “Hemos visto zonas de mucha falta de apoyo, donde ha habido muy mala comunicación, los boletines de parte de la alcaldía y de la gobernación han sido completamente escasos, inciertos, vacíos de información, de humanidad y también de justicia y dignidad frente a las personas que están sufriendo este desastre”.

En buena medida el desorden de la gestión a nivel nacional se debe a que el actual presidente De la Espriella se negó a hacer el trabajo de empalme de gestión con el gobierno saliente. Ante un escenario tan crítico como el actual, el gobierno carece de información precisa para reaccionar con eficiencia y celeridad por no haber aceptado hacer un trabajo de transición ordenado. Otro obstáculo señalado por la oposición fue la decisión del mandatario de gestionar desde diferentes regiones y no desde la sede del gobierno central en Bogotá, además de haber trasladado la gestión al Palacio de Cancillería en lugar de la Casa de Nariño.

El miércoles el mandatario decretó la emergencia económica que le permitirá emitir decretos con fuerza de ley y agilizar gestiones destinadas a atender el desastre nacional dictado el lunes. Entre los anuncios del mandatario, De la Espriella sostuvo que impulsará “medidas de reactivación económica” pero no ofreció detalles.

La ayuda humanitaria internacional de los países alineados

Después de dos días, el Gobierno colombiano confirmó la llegada de una parte de la ayuda humanitaria internacional. Los gobiernos de diferentes países como México, China, o El Salvador hicieron pública su decisión de poner a disposición de Colombia la ayuda humanitaria y el trabajo de rescatistas especializados. Sin embargo, las gestiones de De la Espriella no fueron claras y demoraron lo que debiera haber sido una respuesta de acción urgente. “Esperamos que el Gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto”, publicó el embajador de China en Bogotá, Zhu Jingyang. México también puso a disposición equipos especializados pero según informó la presidenta Claudia Sheinbaum, la administración de De la Espriella pide otras certificaciones al ejército mexicano para ingresar al país.

Finalmente, luego de varias horas de mala gestión y una polémica comunicación sobre la ayuda internacional, el canciller Omar Bula, sostuvo que no se excluyó a ningún país por razones ideológicas y el reciente director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres confirmó que llegarán a Colombia unidades de rescate de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador.

En este contexto, el Presidente colombiano se hizo tiempo para firmar el reconocimiento de soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y autorizó operaciones militares de Estados Unidos en el país para combatir el narcotráfico.

Alejandro Lanz Sánchez aseguró que desde Temblores le pidieron al presidente De la Espriella que instrumente las medidas necesarias para darle curso a la llegada de ayuda humanitaria internacional, así como también a los grupos de rescate especializados. Para no demorar las tareas, el grupo conocido como los Topos Aztecas de México llegaron a Cali como voluntarios para prestar colaboración en los rescates debido a su experiencia para abrirse paso en edificaciones colapsadas.

Desde Medios Libre Cali rechazan la forma en al que el presidente gestionó la llegada de ayuda internacional: “Queremos manifestarnos en contra de toda la situación que está planteando el presidente De la Espriella y su política de terror, donde solo está dejando entrar al imperialismo de todo el norte global a nuestro país. Una política que sabemos es militarista, capitalista y devastadora. Queremos a Latinoamérica apoyando como siempre lo hemos hecho en nuestro país”.

El calor no da tregua en las tareas de rescate, pero ahora la población de Cali espera que no llueva y se complique más aún el escenario. Saben que las primeras 72 horas son claves, sin embargo los equipos de voluntarios no se desalientan y continuarán con las diferentes acciones que fueron desplegando en estos días. “Necesitamos organizarnos mejor para que las ayudas lleguen a donde deben llegar, para que no se dañen alimentos, o no generar caos en las vías, pero celebramos con profundidad la resistencia, la solidaridad y la rebeldía caleña que se ha parado durísimo en el ejercicio de salvar vidas, que es lo importante en este momento”, sostienen desde Medios Libre Cali.