Una campesina en la Casa Rosada

Delina Puma Rocabado, Secretaria Nacional de Producción de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT), fue la única campesina en la reunión del presidente Alberto Fernández con las organizaciones del campo que produce alimentos. Su historia y los principales puntos del encuentro con las cooperativas y trabajadores de la agricultura familiar, campesina e indígena en Casa Rosada.

Delina Puma Rocabado nació en Bolivia y vino a la Argentina con su familia a trabajar la tierra en 2010. Producía frutas y verduras con los métodos que su familia practicaba ancestralmente pero esas formas de trabajo contrastaban con el modelo extractivista, con agroquímicos y de producción masiva. Alquilaban la tierra para cultivar y, además de depender de los dueños, vivían endeudadxs. En 2017 las quintas que su familia trabajaba se vieron azotadas por un temporal y fue ahí cuando se acercó a talleres de agroecología de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT). Ahí supieron que era posible volver a una forma de producción más libre, sin depender de nadie. Desde entonces ella y su hermana, Maritsa Puma Rocabado, apuestan a esta otra forma posible. Cuando la pandemia impuso una cuarentena se frenó el transporte y aprendió a manejar para seguir saliendo. Delina hoy es Secretaria Nacional de Producción de la UTT; Maritsa es la responsable de Juventud.

A comienzos de este mes, con solo 25 años, Delina Puma Rocabado fue la única mujer que participó de la reunión en la que el presidente Alberto Fernández recibió en la Casa Rosada a la UTT, la Federación de Cooperativas Federadas (FECOFE) y el Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra (MNCI-Somos Tierra) para discutir las necesidades del sector y sus propuestas para bajar el precio de los alimentos en la Argentina.

“La reunión con Alberto Fernández fue muy positiva. El presidente reconoció todo el trabajo que se viene haciendo desde la organización. Estuvimos más de una hora hablando con él,  le llevamos como propuesta principal nuestra Ley de Acceso a la Tierra y nos dio su compromiso para que se empiece a tratar en marzo”, contó Delina a LatFem.

“No hay forma de bajar los precios sin descalzar al dólar de la producción de alimentos y eso significa salir del modelo de los agrotóxicos y el de la concentración de la tierra en pocas manos”, dijeron las organizaciones.La reunión con el presidente había sido pedida por las organizaciones que reúnen a cooperativas y trabajadores de la agricultura familiar, campesina e indígena e inicialmente se había agendado para el 25 de noviembre, pero se pospuso ante el duelo nacional por la muerte de Diego Armando Maradona. Finalmente se concentró el jueves 4 de febrero, en medio de las negociaciones entre el gobierno y los sectores concentrados del campo reunidos en la Mesa de Enlace, pero recién se hizo pública la semana pasada.

El proyecto de ley que impulsa la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra busca crear un Procrear Rural para que las familias pequeño productoras puedan acceder, a través de créditos blandos, a una vivienda digna y a una parcela donde producir alimentos agroecológicos de calidad y a precios justos. Desde la organización sostienen que “no solo es una respuesta frente a las necesidades del sector, sino que también podría ser la solución para muchos de los problemas que hoy acarrea la industria agroalimentaria: hiperconcentración, especulación de precios, contaminación y trabajo informal o esclavo y la oportunidad histórica para la construcción de un nuevo modelo agroalimentario, con economías regionales fuertes y soberanía alimentaria”.

En Argentina, sólo el 13% de la tierra está en manos de pequeñxs productorxs que producen más del 60% de alimentos que circulan en el mercado interno, mientras que el 1% de las explotaciones agrarias controlan el 36% de la tierra cultivada en nuestro país.

“Por eso, también hablamos sobre la alimentación y sobre cómo con la pandemia se le empezó a dar tanta importancia y a pensar más sobre cómo nos alimentamos, pero en sí los que sostenemos la producción de alimentos en el país somos lxs pequeñxs productorxs que necesitamos financiamiento y políticas que nos permitan poder avanzar con la producción y garantizar un precio justo a lxs consumidores, todo esto va de la mano de la Ley de Acceso a la Tierra”, agregó Delina, desde su quinta en el cinturón hortícola de La Plata, provincia de Buenos Aires, donde se dedica a la producción de verduras de hoja y frutos de estación. Además de la ley, las organizaciones le acercaron al presidente propuestas para el impulso de la producción agroecológica, el fortalecimiento de las cooperativas de alimentos y de lxs pequeñxs y medianxs productorxs.

“El precio de los alimentos fue central en la reunión. Hoy los insumos para la producción están dolarizados y eso impacta muchísimo sobre los costos y eso se refleja en el precio. Hay una idea de que producir agroecológico es más caro no es real; de hecho, se ahorra mucha plata con la producción agroecológica. Por ejemplo, una familia que produce en un campo de 2 hectáreas está gastando entre 30 mil a 70 mil pesos por mes solo en venenos, en cambio en la agroecología no se llega a gastar ni 20 mil pesos con los bioinsumos, mejora mucho la producción y cada vez se va usando menos insumos porque una vez que el campo está equilibrado, el suelo necesita cada vez menos. Estamos seguros de que con la agroecología se bajarían mucho los costos, porque es lo que hacemos en nuestros campos, pero además sabemos que es un modelo de producción que es más sano tanto para quienes consumen los alimentos como con quienes los producen”, dijo la joven trabajadora de la tierra.

Foto: Vicky Cuomo

Como mujer campesina, Delina asegura que hoy la principal preocupación es “la suba del dólar por cómo está afectando en la producción y el costo de los alimentos”. “Yo creo que para todas las mujeres la principal preocupación hoy es la alimentación de su familia y cómo garantizar alimentos para todos en la mesa. Nosotras nos dimos cuenta en la organización que siempre las que están empujando esto son nuestras compañeras, que por ahí muchas veces están invisibilizadas, pero son las que sostienen el hogar, la casa y el campo”, dice.

“Este año se sumaron muchas compañeras a la organización y empezaron a contar sus propias experiencias en los campos. A muchas les pasaba que en la casa o en la producción no tenían el poder de decidir al igual que los hombres porque muchas veces se nos subestima y se piensa que porque sos mujer no podes decidir en la producción, pero la realidad es que las compañeras son las que están siempre empujando aunque no siempre se las muestra. Son las que están preocupadas por cómo se produce, son las que les dicen a los maridos que no usen más venenos, porque también son las que cuidan a los chicos en las quintas y ellas saben mejor que nadie lo que generan los agroquímicos en la salud y en la tierra”.

Delina destaca el trabajo que vienen realizando desde la Secretaría de Género de la UTT para fortalecer a las trabajadoras de la tierra en un contexto machista como el campo. “En todo lo que es el área rural hay mucho machismo y siempre es el hombre el que decide por la economía de la casa, del campo y de las mujeres. La Secretaría fortaleció mucho a las compañeras para que puedan mostrarse, para que se animen a contar su realidad y también para que puedan capacitarse, tener sus propios emprendimientos y puedan ser más independientes económicamente. Hace poco se abrió el refugio para compañeras víctimas de violencias machistas, para que puedan tener un lugar a donde ir, pero sabemos que no alcanza con lo que hagamos como organización, necesitamos políticas públicas de fortalecimiento para que las compañeras puedan salir de situaciones de violencia en el territorio rural y que tengan a donde recurrir, que sepan que no están solas”.