Tras la votación de las PASO, un grupo de vecinxs y organizaciones sociales del barrio de Flores se reunieron convocadxs por una pregunta: ¿es posible intervenir en la actual coyuntura electoral afirmando la forma en que cotidianamente se construye territorio? De la reunión surgieron el movimiento Ganemos Flores, la consigna “La ciudad se gana desde abajo” y un manifiesto que busca interpelar activamente a otrxs vecinxs del barrio. También, la voluntad de apoyar a lxs candidatxs para la Comuna 7 del Frente de Todxs, y de sumarse a otras campañas ciudadanas que buscan que Horacio Rodríguez Larreta no sea reelegido como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Como parte de la agenda de actividades que se propuso Ganemos Flores, el sábado 14 de septiembre se presentaron, en la Cazona de Flores, dos libros recientemente publicados por la editorial Tinta Limón: La potencia feminista. O el deseo de cambiarlo todo, de la académica Verónica Gago; y Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente, de la psicóloga y docente brasilera Suely Rolnik. Además de las autoras, participaron de la presentación del libro de Gago, Dora Barrancos, Lucía Cavallero y Delia Colque; y de la presentación del libro de Rolnik, Cecilia Palmeiro y Mario Santucho. Más de 300 personas desbordaron la sala destinada a las charlas, y lxs organizadorxs instalaron un parlante en el patio de la Cazona para que pudieran escuchar quienes, asomadxs por las ventanas, no lograron ingresar. Las presentaciones giraron, entre otros temas, en torno a una pregunta que luego insistió en las conversaciones entre grupos más pequeños: ¿qué es hacer política desde abajo?

Verónica Gago abrió la presentación de su libro, escrito al calor de las luchas feministas de los últimos años, retomando algunas de las ideas que considera como el vértice metodológico del trabajo. Habló, entonces, del potencial cognitivo del deseo como una dimensión en que los activismos y la producción de pensamiento confluyen en la búsqueda de elaborar el modo en que las violencias se inscriben en los cuerpos de las mujeres. También, como un intento de producir categorías capaces de nombrar la potencia transformadora del movimiento feminista. Para que esta confluencia entre pensamiento y transformación tome consistencia, resulta fundamental asumir una perspectiva desde abajo, es decir, desde los territorios, el espacio doméstico, las economías populares, las luchas locales. Es desde esta dimensión inmediata y cotidiana de la política que se compuso el transnacionalismo que conectó a distintas experiencias de lucha de todo el mundo, a las que Gago dedica un capítulo de su libro y uno de los puntos de sus “Ocho tesis sobre la revolución feminista”. “El feminismo en los barrios —sostiene allí—, en las camas y en las casas no es menos internacionalista que el feminismo en las calles o en los encuentros regionales y esa es su potente política de lugar. Su no disyunción, su manera de hacer transnacionalismo como política de arraigo y como apertura de los territorios a sus conexiones inesperadas, mundialmente extensas.” 

 

 

Luego de Gago, tomó la palabra la investigadora y actual candidata a Senadora Nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Todos, Dora Barrancos. Entre elogios al libro La potencia feminista y distinciones conceptuales acerca de los términos poder, potencia y empoderamiento, Barrancos se detuvo en la experiencia del paro internacional de mujeres, que ella misma impulsó mientras aún era integrante del Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. A diferencia de otras experiencias huelguísticas de la historia, y en sintonía con el modo en que Gago refirió al armado transnacional del movimiento feminista, el paro de mujeres también se organizó desde abajo. No se trató de una suspensión del trabajo como tantas otras a las que estamos acostumbradxs cuando la dirigencia sindicial decreta un cese de actividades, sino del ensayo de una interrupción de la normalidad según las posibilidades que cada mujer encontró en su cotidiano. Barrancos recordó, entonces, el paro de mujeres de octubre de 2016, cuando quienes lo organizaron se decían a sí mismas: “Lo importante es que haya un paro, como sea. Yo recorría los pisos del CONICET y decía: hay que parar, están autorizadas a parar. Hagan lo que puedan, pero paren.”

Tras los comentarios al libro de Gago por parte de Lucía Cavallero, Delia Colque elaboró unas sensibles reflexiones acerca de la importancia de prestar atención a la gestión diferencial del tiempo que produce la explotación capitalista sobre las mujeres. Luego, se abrió un breve intervalo y tocó el turno de la presentación del libro de Suely Rolnik, Esferas de la insurrección. En esta ocasión, la modalidad consistió en una serie de preguntas que Cecilia Palmeiro y Mario Santucho realizaron a la autora, quien se dedicó con paciencia a responderlas en profundidad dando cuenta de algunos de los desarrollos nodales de su trabajo. El eje de su intervención giró en torno a las posibilidades de los nuevos movimientos sociales de poner un freno al avance del régimen colonial-capitalístico de explotación de la vida. “Frente a este cuadro —sostiene Rolnik en uno de los apartados de su libro sobre los que trató en la presentación—, se hace evidente que no basta con actuar en la esfera macropolítica, en donde actúan tradicionalmente las izquierdas, sobre todo las institucionales.” Su apuesta es por la activación de una potencia micropolítica capaz de conectarse con los flujos de deseo y de producir formas de subjetivación insumisas al orden vigente. La pregunta que entonces se desprendió de estas reflexiones, y a la que refirió Santucho en su intervención, es cómo resistir a un régimen neoliberal y conservador que también actúa sobre lo que Rolnik llama una “micropolítica reactiva”, que produce y se apoya en modos de subjetivación orientados por la crueldad. Se trata, por tanto, de una invitación a pensar los límites y potencialidades que una política desde abajo ofrece a los deseos de frenar el avance de las actuales formas de gobierno de la vida. 

Tras la presentación, la campaña Ganemos Flores continuará, en las próximas semanas, con una serie de cuatro encuentros a los que dio el nombre de “La ciudad se piensa desde abajo”, y que tendrán como objetivo reflexionar sobre temas vinculados a vivienda, cultura, salud y educación.

 

*Integrante de la Campaña #GanemosFlores

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