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Las organizaciones Limando Rejas, Chana, Aquelarre y UEPLAS harán una presentación judicial para acompañar en el marco de la causa penal donde se investigan los hechos.

Soledad Magdalena sufrió violaciones sistemáticas durante nueve meses por parte de su pareja, Cristian, y la amenaza que él violaría a su hija de 14 años. La noche del último sábado 1 de septiembre intentó abusar sexualmente de la nena dentro de un auto en el que estaban lxs tres. Ella defendió a su hija del padrastro violento. Lo ahorcó con el córdon de su campera y se entregó a la comisaría 4ta de Berazategui, al suedeste del conurbano bonaerense. Desde entonces ella está detenida. “Me veía con mi hija tirada en un descampado”, declaró la mujer.

Su relato frente al Fiscal y la Defensoría, el último 28 de septiembre, da cuenta del historial de violencias que sufrieron madre e hija por parte del hombre: violencia física, sexual y psicológica. “Siempre vivimos dentro de todo bien, viajabamos ,salíamos, con el tiempo las discusiones comenzaron a agravarse, empezó a celarme demasiado, yo había dejado de trabajar porque él mismo me obligó, también tenía amistades las cuales las perdí con el tiempo, ya me empezaba a controlar qué es lo que hacia, a donde iba, con quién hablaba, me mantenía cautiva, los celos, los golpes empezaron a ser más diarios, cotidianos, pero siempre de la puerta para adentro, con el tiempo, durante este año me revela y me declara de que estaba obsesionado con mi hija S.“, contó Soledad.

Entre marzo y abril de este año Cristian le pidió a ella ser cómplice del abuso de su hija. Soledad le dijo que nunca iba a permitir que la tocara. “Se descargaba conmigo sexualmente y todo era para no llegar a ella, yo me ponía siempre en el medio de los dos, esa noche fue la primera vez que abusó sexualmente de mí, me viola, me amordaza, me ata de manos hacia atrás con una camiseta y fue algo muy brusco, jamas lo habia vivido en mi vida, no podía creerlo, sentí el abuso por primera vez y él en todo momento me obligaba a que diga el nombre de mi hija, como si fuese yo mi hija, y él repetía una y otra vez como si fuese yo ella”, relató la mujer en sede judicial.

Desde entonces amenazaba con violar a la nena. También le decía que iba a destruir todo lo que era suyo, a su familia, a sus, hijxs. Soledad está detenida en la Comisaría 2 a la espera de que el Juez Damián Vendola resuelva si confirma su prisión preventiva, como lo pidió el fiscal Carlos Riera. Sus hijxs están al cuidado de sus abuelxs.Además de la nena de 14 años, tiene un adolescente de 18 de su primera pareja y una nena más, que es hija de Cristian.

Libertad para Soledad

Las organizaciones Limando Rejas, Chana, Aquelarre y UEPLAS (colectivos pertenecientes a FUTURA) harán una presentación judicial para acompañar en el marco de la causa penal donde se investigan los hechos. Como ocurrió en otros encierros injustos  de mujeres, lesbianas, travestis y trans el activismo feminista se organizó para hacer del grito “Libertad para Soledad” una causa nacional.

Las organizaciones Limando Rejas, Chana, Aquelarre y UEPLAS harán una presentación judicial para acompañar en el marco de la causa penal donde se investigan los hechos.

En un comunicado expresaron: “Lo vivido por Soledad es un caso de legítima defensa de terceros establecido en el Código Penal. Se dan todos los requisitos que exige el artículo 34: Soledad defendió a su hija de un ataque contra su integridad sexual. Ese ataque de su pareja hacia la niña era una agresión ilegítima, no provocada por Soledad; y la defensa fue racionalmente necesaria, porque Soledad estaba dentro de un auto con su hija y el agresor, cuando este intentó violar a la adolescente (quien además no podía escapar por sus propios medios porque tenía un pie enyesado y no podía correr). En la desesperación y utilizando, no sólo un medio de defensa racional sino, el único medio a su alcance con la intención repeler la agresión, Soledad se arrancó el cordón de la capucha de su campera y ahorcó a su marido. Soledad sólo pensó en defender a su hija de la violación, no en matar a su pareja”.

La abogada Julieta Di Corleto publicó en 2006 uno de los trabajos más interesantes a nivel nacional para pensar la legítima defensa de las mujeres. “Si bien el número de mujeres que responden a la violencia matando a sus agresores es bajo, paradójicamente, los casos que protagonizan son los más visibles. Parecería que en algunas culturas el homicidio del esposo en manos de la esposa recibe una mayor condena social que el caso inverso. Esta valoración no es casual si se tiene en cuenta que tiempo atrás el homicidio al marido fue considerado tan grave como el delito de traición10 y que, además, el cónyuge varón podía golpear a su mujer como parte del ejercicio del derecho de corrección”, señaló en ese texto.

En la misma línea Di Corleto plantea que “los hechos y circunstancias propias de cada caso deben ser evaluados a la luz del problema general de la discriminación de género”. No se trata de buscan estándares especiales sino indagar en las particularidades de cada historia.