Por: Fotos: Cuarto Poder de Salta

La semana pasada el juez Sebastián Casanello dispuso un allanamiento en el hotel Gondolin, en el marco de la investigación de una causa abierta en 2011 por trata de personas y narcotráfico. En la investigación se encuentran involucradas cuatros personas, tres de las cuales se encontraban en el hotel de Villa Crespo en ese momento. El dispositivo policial desplegado el jueves pasado sorprendió tanto a las inquilinas como a las organizaciones que se acercaron al lugar.  El temor: que semejante exhibición de la fuerza pública produjera desmanes y situaciones de violencia institucional.

La causa que investiga el fiscal Ramiro González conlleva la hipótesis de que en el Gondolin está radicada una banda internacional de trata de personas con fines de explotación sexual. Con celeridad, algunos medios tornaron espectacular esta hipótesis que refuerza la criminalización de las identidades trans y travestis y sus formas de subsistencia. Incluso algunos llegaron a hablar de “exportación de travestis”, como si de ganado o soja se tratara. La transfobia de los medios masivos en Argentina no tuvo límites en los últimos días en asociar sin mediación alguna trabajo sexual, trata internacional de personas, transfobia. “Los travestis”, “individuos transgénero” y otros sintagmas de odio son sólo algunas de las imágenes elegidas para acompañar la estigmatización y la campaña de allanamientos espectaculares que se vienen realizando de forma sistemática en la Ciudad. Durante el allanamiento a las chicas del Gondolin las mantuvieron atrapadas, sin poder hacer uso de sus pertenencias, sin acceso a la comida y sin entender muy bien el por qué de un operativo policial desmesurado para una orden judicial que involucraba a cuatro personas.

El Gondolin es conocido como el primer hotel del mundo habitado íntegramente por travestis. En la Ciudad de Buenos Aires es el punto de confluencia de diversas redes de contención; allí se recibe a muchas chicas que llegan desde diferentes provincias, sobre todo del Norte del país, para iniciar una vida en la Capital.Fue refundado en 1999, luego de su clausura. Si bien es refugio para muchas, la realidad es que el hotel ofrecía por entonces condiciones de habitabilidad muy precarias: baños sucios, plagas y otras constantes con las que las travas tenían que lidiar, obligadas por un contexto en el que eran muy pocos los hoteles que las aceptaban.

El “sueño de la casa propia” para las identidades trans y travestis es, muchas veces, una aspiración que no pasa al plano de la realidad. Para 2016 sólo el 5,9%, de travestis y trans censadas para La revolución de las mariposas vivían en una vivienda propia. Más de la mitad de lxs censadxs habitaban cuartos de alquiler de hoteles, casas particulares, pensiones, departamentos

Después de la clausura de 1999, un grupo de travestis y trans lo mantuvo en pie. No usurparon la propiedad, ya que vivían allí desde antes de la clausura. Se trató de una ocupación pacífica, desde la que luego constituyeron una Asociación Civil y el hogar de muchas, que hoy está en peligro. En estos años en el Gondolin se tejieron muchas existencias y una experiencia de vivienda colectiva y solidaria en la que las travestis más jóvenes pueden llegar a obtener un tiempo  para adaptarse a la ciudad hasta poder pagar un alquiler. En el hotel también se accede a los preservativos que aquellas que llevan a cabo el trabajo sexual necesitan a diario, y se orienta en la prevención del contagio de enfermedades a todas las que lo requieren.

Según un informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hoy en la Ciudad el 5% del total de las viviendas presentan condiciones habitacionales deficitarias; la mitad de la población no tiene una casa propia y se ve obligada a alquilar u ocupar viviendas; más del 6% de la población vive en villas y asentamientos, o en albergues. La mayor parte del déficit se ubica en el sur de la Ciudad, en donde la falta de materiales con los que se hacen las viviendas es del 70%. En el Sur, el 20% no accede a las cloacas y en toda la ciudad casi 200.000 personas viven hacinadas. Alrededor del 40% de lxs porteñxs son inquilinxs u ocupantes. Según el último censo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el último año la cantidad de personas que viven en la calle aumentó un 23% en el último año. La sola puesta en riesgo de una vivienda colectiva como es el Gondolin, ya sea por el amedrentamiento de la Justicia o la policía, o por el temor que puede suponer encontrarse en la mira de allanamientos en los cuales se termina involucrando a personas que nada tienen que ver con la causa, ofrece como contrapartida siempre la posibilidad de arrojarse a alguno de los asentamientos de la Ciudad, dejando atrás un entramado de vivienda y organización. La explotación sexual, en este contexto, también es un riesgo del que ninguna está exenta, por lo que el Estado bien podría darse a la tarea de colaborar con el establecimiento habitacional y laboral de las existencias que migran a la Ciudad, mucho antes de que las mismas se vean entrampadas en zonas de la explotación. Un ejemplo de ellos es la campaña de inscripciones en el Programa de Inclusión Laboral que la Defensoría LGBT acercó recientemente a la Asociación. Las chicas del Gondolin saben que los hechos de la semana pasada no son casuales, sino que se enmarcan en una serie de allanamientos y detenciones arbitrarias que vienen siendo realizados en la Ciudad y que tienen a las travestis inquilinas y trabajadoras sexuales como uno de los principales blancos.

“El allanamiento al Gondolin no está por fuera de la ola de allanamientos y operativos de público conocimiento que se dieron en distintas oportunidades en los últimos días, y que en nuestra opinión tienen que ver con la campaña electoral de Cambiemos. Puntualmente este está relacionado a una causa en la que podrían estar imputadas algunas personas que viven en el hotel, pero se termina involucrando a personas que no tienen nada que ver con la causa. Se las vincula sólo por pertenecer a la Asociación Gondolin, por organizar a las compañeras para que no sean explotadas por otras personas”, dijo a LATFEM María Rachid desde la Defensoría LGBT de la Ciudad de Buenos Aires. Con respecto a las tres detenidas como consecuencia del allanamiento, “en este marco lo que estamos haciendo es acompañarlas. No tuvimos ningún acceso a la causa porque hay secreto de sumario, presentamos un amicus curiae para que se tenga en cuenta la labor de la Asociación y de las compañeras que están siendo involucradas. Estamos presentando también un pedido de excarcelación y de eximición de prisión para algunas de ellas”. Más allá de la  estigmatización mediática y la espectacularización de los allanamientos, una comunidad espera que se dilucide una causa en la que hasta ahora hay un total de 15 detenidxs en distintos lugares, entre ellxs las inquilinas, sin distinción de posibles responsabilidades y sin la cautela necesaria ante delitos tan delicados como la explotación sexual por parte de terceros. Dilucidar la justicia, en épocas de allanamientos compulsivos, puede volverse intrincado cuando se mezclan la criminalización de las identidades travas con la campaña electoral.