Javiera Mena: “Se unieron el Chile y la Argentina lésbicas: el cono sur unido con qué mejor misión que hacer una buena canción”

A comienzos de año, Javiera colaboró junto a Marilina Bertoldi en la canción “Amuleto”, el videoclip protagonizado por ambas es el primer video latinoamericano de dos artistas abiertamente lesbianas. En el marco de la presentación de su nuevo single, “La isla de Lesbos” la artista chilena, ícono del electro pop-queer conversó desde España con Latfem sobre su nuevo disco “Nocturna”, su amor por el cosmos y su show más esperado: el que dará en la Argentina donde compartirá fecha junto a Björk y Julieta Venegas en el Primavera Sound.

“La Isla de Lesbos” es el adelanto de lo que será tu nuevo disco “Nocturna” ¿Cómo fue la creación de esta canción y el video? ¡Estábamos necesitando esa fiesta!

—Es una canción que nace de una amiga que se estaba viendo con una chica casada con un hombre -medio cheta, como dicen ustedes- entonces se me vino a la cabeza hacer una canción de eso. El tema dice “Señora, pisa mi terreno”: está incitando a una mujer que ya tiene su vida armada como normativa a que se venga a “La isla de lesbos”. Es muy divertida la canción, es liviana, es luminosa, es una celebración. La compuse en México y el videoclip lo decidí hacer con Miche que es también la que hizo el videoclip de Marilina Bertoldi “Amuleto”, que la conocí ahí y me enamoré de su obra, solo quiero hacer videos con ella, la encuentro una maestra. Y producimos un grupo de amigas, todas lesbianas y celebramos grabando el video en una piscina en una casa espectacular, nunca había visto una mansión de esa envergadura. 

El dueto que hicieron con Marilina en “Amuleto”, se sintió como un golazo -en términos de año mundialista- y que sean ustedes dos las que se muestren con ese erotismo irresistible, marca un antes y un después ¿Sos consciente de esto?

—¡Sí! Totalmente. Y Marilina habita un público muy masculino también, ella tiene un público de rock que la respeta mucho. Mi ambiente quizás es más queer, de mujeres o de gente que le gusta la electrónica, pero Marilina habita el rock y el rock es súper masculino. Estuvo bueno en ese sentido que si bien ella siempre se ha declarado lesbiana, pero ahora ya era todo muy evidente: las dos ahí, el erotismo, también era divertido porque yo era la doctora, ella la deportista -idea de Miche también-. ¡Y fue un gol! Fue un golazo que unió a Chile y Argentina lésbico, el cono sur unido con qué mejor misión que hacer una buena canción así que fue un match, sí. Y además me permitió conocer a Marilina que la admiro mucho, ahora somos amigas. Para mí fue muy importante y también creo que ambas potenciamos nuestros públicos, yo en Chile, ella en Argentina, fue totalmente un golazo.

Más aún teniendo en cuenta que tanto a Marilina como a vos les llevó tiempo poder hablar abiertamente en sus canciones de sus relaciones de amor. 

—Yo me sentía demasiado hipócrita obviando el “la”, tenía que decir “lo”. Y en mis videoclips también, “Espada” por ejemplo tiene un contenido lésbico 100 %, de imaginario, de simbología. Para mí siempre fue algo importante porque la música pop viene de la música de los trovadores, del romance, del amor romántico. Nosotras ya lo estamos transformando a estas alturas —yo creo— y yo también escribo desde ese enamoramiento, desde ese Eros que siempre tiene que ver con mujeres. Siempre lo quise decir de una forma explícita y cada vez con los años se ha ido agudizando lo explícito.

Y hablando un poco de coyuntura, hace pocos días, justo en el mes del orgullo LGBTQIA+ sectores antiderechos intentaron boicotear la película Buzz Lightyear por mostrar un beso entre mujeres...

—Soy de la idea que tenemos que mostrarnos con luz, con comprensión. Yo lo vi en mi familia, a mis padres al principio no les gustaba pero poco a poco fuimos con entendimiento, con diálogo fuimos dándole a conocer a ellos nuestra realidad. Creo que también debería ser así la sociedad, con apertura, con escucha. A pesar de que vengamos de un lugar de mucho dolor —y que obviamente despierta ser un poco duro, violento, porque a veces lo amerita— yo soy de la idea, al menos en mi música, de que sea una llegada luminosa de eso.

¿Qué pensás sobre lo que se está viviendo en Estados Unidos con el fallo Roe vs. Wade que elimina el derecho constitucional a la interrupción del embarazo en todo el país?

—Más allá de que uno tiene o no ganas de abortar o por temas de religión hay gente que lo necesita hacer y esa gente va a seguir existiendo. El Estado debe proteger todas esas vidas de las chicas que abortan en lugares… Yo tengo muchas amigas que han abortado en pésimas condiciones. Es proteger a las mujeres, es un tema delicado, y lo veo como un retroceso.

¿Cómo fue tu presentación en el Pride Barcelona?

—Estuvo hermoso. Miles de personas. Estuvo muy bonito la verdad, me da mucha alegría en un lugar tan lejano a mi país poder tocar en el Pride y sentir a la gente viéndome, queriéndome mucho. Siento que ya tengo una doble vida aquí, me siento parte de una escena de música en España, como extranjera, y me siento muy valorada y sobre todo en lugares como el Pride.

¿Pudiste conocer a Alaska?

—¡Sí, la conozco! Es Géminis como yo. Una mujer muy tranquila, simpática, una mujer espectacular. Todavía no tuve la oportunidad de profundizar más con ella, pero ya va a pasar. Me encantaría colaborar con ella también. Alaska es una artista mexicana que vive acá en España. Yo me siento un poco una Alaska porque también es una persona que se fue de Latinoamérica y llegó acá, la apropió la comunidad gay, entonces para mí es un referente.

Tus composiciones desde tus comienzos fueron futuristas proponiendo siempre material innovador y suenan muy actuales hoy. ¿Cómo es hacer música más allá de una época?

—Qué bueno lo que dices, la atemporalidad es algo que siempre me ha motivado mucho para crear: hacer música que tu la puedas escuchar en cualquier momento y no tenga esa cosa tan marcada de una época. Me gusta mucho el retrofuturismo también, los sintetizadores dan ese sonido como de espacio, de ambiente. Me gusta mucho también la música electrónica concreta, techno o música experimental. A pesar de hacer pop, trato de que exista un poco un ambiente, los sintes y que te lleve un poco a ese futuro que no existe, o al espacio, a las estrellas y galaxias. Eso siempre me ha gustado y creo que lo voy a seguir explotando, es como un logo para mí.

Editás discos cada cuatro años, elegís como fecha de lanzamiento del single la noche de luna llena del mes de tu cumpleaños, y el lanzamiento de tu nuevo disco será en equinoccio. Contanos sobre tu “corazón astral”, como dice tu canción

—A mí me encanta la astronomía, me encanta tener noción de qué está pasando arriba. Es gigante, infinito y me da como un vértigo inmenso que me conecta con lo esencial, con la nada también y siento que un poco eso es la música también, todo está unido: las siete notas, los siete planetas, hay mucha data que me encanta conocer. Y me encanta tener mi ritual y decidir estrenar en luna llena, sacar el disco en el equinoccio, esas cosas creo que hacen que todo tenga más sentido y me da un orden. Y también me gusta mostrarle a mi público que se enteren un poco, porque a veces siento que la gente está tan absorta que se nos olvida que estamos en un sistema y es muy bonito también darse cuenta. Y me gusta recordárselo a la gente.

Vamos a poder verte en vivo en Buenos Aires en un festival muy esperado: el Primavera Sound .

—Es el día que más espero en el año porque voy a tocar con Björk y Julieta Venegas que son mis dos maestras. Será en la fecha de apertura que en un mismo escenario estaremos solamente las tres: Björk, Julieta Venegas y yo ¡Imaginate esa trilogía! ¡Quiero esa foto! ¡Imagina esa foto de las tres! Me muero. Ese día será de celebración y ojalá poder hacer una fiesta en Buenos Aires que son las mejores fiestas del planeta las que se hacen allí.