Foto de portada: prensa de Encuentro Plurinacional 39°
¡Acá estamos una vez más! Llegó el 12 de octubre de 2027 y les hicimos el 40° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. El año pasado estábamos este mismo día en Córdoba capital arriba y abajo del escenario, viajando o con las mochilas encima. Muchas lloraban, llorábamos, por dos cosas y la misma cosa: felices porque el próximo encuentro iba a ser en la Ciudad de Buenos Aires y, cuando nos dimos cuenta, aterrorizadas porque el próximo encuentro iba a ser en la ciudad de Buenos Aires. Después del aplauso para CABA pasó algo raro. Si hubo codazos, que no vi, se esfumaron. Si hubo un grito de más, quedó apaciguado.
Lo raro fue un instante de silencio, duró un segundo o dos. ¿Estábamos en el centro del huracán? Nos acababa de caer un mandato de responsabilidad. Habían aplaudido que una flamante comisión díscola, unida por su insistencia en los debates, desacuerdos y tensiones, preparara el escenario para el encuentro más grande jamás visto. En esos segundos de claridad, muchas se abrazaron, las sonrisas cruzaron de un lado a otro, no había miedo sino imágenes de futuro que empezaban a aparecer: comisiones a nombrar, tareas a listar, espacios a pedir, acuerdos de convivencia y respeto, estrategias de cuidados, nuevos talleres. Todo estaba por hacerse esa tarde del 12 de octubre, con los pies en el barro y la llovizna que no se quiso ir en todo el fin de semana. El futuro tenía forma de nuevo grupo de signal y carpeta compartida.

Nos tocó aquella tarde hacer honor al encuentro número 40 y acá estamos. Dimos una vuelta completa, por la marcha y por la historia. En esta ciudad arrancaron en 1986, en cinco salas del Centro Cultural San Martín. Acá habíamos dejado la huella de nuestro deseo. El principal: construir un espacio propio, encontrarse con experiencias muy distintas y transformar los problemas que se vivían de manera individual en asuntos colectivos. Un desafío de 1986 nos atraviesa desde entonces y es ensayar otras formas de hacer política. Raquel Cicoletti escribió en la revista Brujas que el Encuentro había sido un “punto de partida y no de llegada”, capaz de expresar a la vez “las diferencias y la unidad del movimiento”. Lila Pastoriza, desde El Periodista se entusiasmaba por la potencia del encuentro federal, “el respeto a la diversidad de opiniones” y la posibilidad de reunir denuncias con propuestas de acción. En 1986 percibían el desafío de ampliar la participación más allá de las militantes y las organizaciones, de sostener la pluralidad sin fragmentarse y de construir una agenda común sin clausurar las diferencias. Ninguna quiso nunca igualarnos porque nos hacemos en las tensiones que habitamos.
Sorprende la actualidad de la agenda de 1986. En los talleres se discutieron derechos humanos, aborto, anticoncepción, violencia, trabajo doméstico, participación sindical y política, trabajadoras rurales e industriales y deuda externa, entre otros muchos. Lila cuenta que una conclusión repetida en distintos talleres fue el “rechazo al pago de la deuda externa y el pedido de inmediata moratoria”, junto con la defensa de la democracia y los reclamos de memoria, verdad y justicia, no sólo porque Norita Cortiñas estaba ahí sino porque “el 30% de los desaparecidos pertenecen a la mitad femenina de la población argentina”. Cuarenta encuentros después podemos decir que algunas discusiones las ganamos, otras las transformamos y algunas insisten en no salir de nuestras vidas, como la deuda. Pero también seguimos organizando quién consigue las aulas y quién lleva los bidones de agua.
Desde el comienzo esta herramienta de organización colectiva nos ha permitido discutirlo todo y alimentar el deseo de cambiarlo todo. Esa articulación entre mostrar que hay una diversidad de existencias y formas de vida que fugan de la norma, la búsqueda de conquistas específicas y la discusión sobre el orden económico, social y político sigue siendo uno de los grandes hilos de continuidad entre aquel primer Encuentro y el presente.

Desde el final del 2026 empezamos este tejido. De qué otra forma llamar a ubicar todo lo que hace falta para ser anfitrionas de tantes cientos de miles: viandas, sedes, coordinación de talleres, actividades artísticas, escenarios, seguridad, programa, sonido, espacios de descanso, hidratación, salud, cuidados para infancias. Y baños, siempre faltan más baños dice la prensa. Se nos nota el año en la expresión. Somos hermanas de harinas y ojeras. Nos falta sueño, nos sobra pluriempleo. Cuarenta encuentros después seguimos sin haber resuelto el problema de estar de acuerdo. Por suerte. Vivimos la diferencia, no hay nada que se nos ocurra que tengamos que superar. También vivimos un deseo común, que sean los últimos días de este gobierno nefasto. Quedan pocos días para votar. Les hicimos el encuentro.