Señor le grita a la nube: ¡quiero de vuelta mi rock de chabones blancos!

Las luchas feministas, latinas y el Black Lives Matters entraron en la lista de 500 mejores discos de todos los tiempos de la revista Rolling Stone. El canon musical se amplió y se reconoció a Joni Mitchell y a nuestra Shakira. Romina Zanellato te cuenta por qué ocurrió eso, mientras se escucha llorar a los viejos rockeros.

Me vuelvo a la edad media, estábamos mejor”, dijo, en modo de ironía y de perfecta síntesis magistral para el resaltador fucsia, Andrés Calamaro en una conversación de Twitter. Hablaba con reconocidos y experimentados periodistas de rock que estaban enojados porque la revista Rolling Stone de Estados Unidos volvió a hacer el listado de los 500 mejores discos de todos los tiempos y sus históricas bandas preferidas ahora comparten cartel con mujeres y con afroamericanos. ¡El horror!

El listado lo encabeza el groove negro de Marvin Gaye con el disco que publicó en 71, What’s Going On. Le sigue en segundo lugar ese disco que está en tantas remeras de chicos blancos por el mundo, Pet Sounds de los Beach Boys, y la tercera, (¡oh!), el tercer mejor disco de todos los tiempos es Blue de Joni Mitchell. Ese disco increíble, himno de una época, que supo no sólo resistir el paso del tiempo sino potenciarse en su delicadeza a través de los años, como un bálsamo a la velocidad digital de nuestra actualidad, al fin está en el lugar de reconocimiento como hito, como bandera de lucha de esa mujer politizada, hippie, cantora.

En la lista la siguen unas cuantas mujeres más. Está, por supuesto, Horses de Patti Smith, Aretha Franklin, Lauryn Hill, Amy Winehouse, Hole, Adele, Rihanna, y en el puesto 496 aparece Dónde están los ladrones de Shakira. Sí, señorxs, el disco que en 1998 nos marcó para siempre la vida: se podía ser colombiana, se podía ser rockera, se podía revolear el pelo como Alanis Morissette, se podía estar enojada y tocar la guitarra, hacer un disco que le hablara a todas las chicas y chiques de Latinoamérica. Bueno, ninguna duda que es uno de los mejores discos de todos los tiempos, y ahora está ahí, en la lista oficial, antes de convertirse en rubia y que la industria la convierta en una pista de baile, nuestra Shakira, ahí, reconocida.

Las críticas no pararon de llover en las redes sociales, debates acalorados porque en esos tres mejores discos no hay ninguno que represente al rock blanco de varones, ese que ellos mismos consideran que es la única definición posible de rock. ¡No están los Beatles! ¡No está Bob Dylan! ¡No están los Rolling Stones! Calma, que sí están, sólo que en otro orden, porque el canon nunca está quieto, así como tampoco lo está la sociedad. Esto no es más que el reflejo de una apertura y revalorización de lo que se escucha y aprecia a lo largo de los años.

Es clarísimo que el nuevo listado está influenciado por el calor de las luchas feministas y los reclamos políticos de Black Live Matters, ¡y qué bueno que así sea! No sólo significa que la representación es mayor, mejor y más democrática, también indica que la música es mucho más amplia que esa caja normativa y medieval donde resisten abrazados algunos rockeros viejos a sus discos de Bob Dylan y Nirvana. Es gracioso, abrazan una identidad que tanto Dylan como Kurt Cobain claramente detestaban, pero esa es otra historia.

El listado fue hecho en 2020 y refleja las reivindaciones actuales. ¿Antes no se reconocía a Joni Mitchell? En 2003, la primera vez que hicieron este listado, el álbum estaba en el puesto 30. En una nota en el podcast del medio NPR, el editor de las reseñas de la Rolling Stone, Jon Dolan, le cuenta al periodista Sacha Pfeiffer, que el canon fue cambiando en el último tiempo, “se expandió”, dice, y por eso quisieron volver a hacer la lista. “Mientras le pedíamos a la gente que enviara sus votaciones, bueno, fue este año, el 2020. Creo que la sensación fue de relevancia, creo que la gente estuvo escuchando este disco como una especie de consuelo, y que eso influyó a que llegara tan alto”, dice en relación al hermoso disco de Marvin Gaye que salió el más votado.

El top 500 mejores discos de todos los tiempos se conforma con el aporte de 300 personas seleccionadas por la revista para elegir sus 50 discos preferidos de todos los tiempos. Claro, ahora convocaron a periodistas no sólo blancos y varones, también a periodistas mujeres especializadas, como la editora de música latina Suzy Expósito. Además, votan artistas desde Beyoncé hasta Billie Eilish, productores, criticxs, y miembrxs de la industria de la música como musicalizadores de las radios o empresarixs de sellos discográficos.

Suzy, por ejemplo, mostró en Twitter los 50 discos que votó ella, y en primer lugar está Amor prohibido de Selena, que entró en el ranking. “Clasificar una lista de álbumes con cientos de personas es muy parecido a un juego. Notarán cómo subí la mayoría de mis opciones latinas (cualquier cosa por SELENA) y omití algunos clásicos, con la certeza de que otros seguramente los votarían. ¡Y tenía razón!”. El disco de Selena, himno absoluto de la comunidad latina, que es el 18% de la población. De los más de 325 millones de habitantes de Estados Unidos, casi 59 millones son de origen latino, según la oficina de Censos. Selena se convirtió en los últimos años en un ícono popular de esa comunidad, una heroína musical que cada vez es más reivindicada. Cómo olvidar esas cumbias, Selena es una especie de Gilda para todxs lxs latinxs.

La pulsión de reivindicar lo oculto, lo propio de los márgenes, lo que fue desplazado históricamente porque no entraba en la idea de perfección blanca, rebelde, clasemediera y varonil del canon musical se siente con orgullo. Revancha, justicia, lo correcto, como quieras llamarlo. La representación crece, porque cada vez tenemos más voz. El canon ya no es una fotocopia idéntica de distintos varones, cada vez hay más públicos, más música, más variedad, y más acceso. El rol de los tradicionales críticos de rock está cambiando, ya no son quienes dictan el gusto válido. Los medios especializados de todo el mundo amplían su representación, acompañan los consumos que imponen lxs jóvenes, analizan y contextualizan. 

Como pasó en 2019 con los Premios Gardel, donde se amplió la base de participación de mujeres de la industria como juradas de un 10% a un 50% y tuvo como consecuencia la victoria y el reconocimiento a Marilina Bertoldi como Disco del Año. Lo mismo ocurre a nivel mundial, pues el paradigma ya cambió. El pasado es un recuerdo de hegemonía y el futuro es una esperanza de pluralidad.