Fotos: Gentileza Siglo XXI
Avisale a mi mamá, de Monica Zwaig, es la novela que no sabíamos que necesitábamos hasta que cae en nuestras manos. Pensada para lectores y lectoras adolescentes y juveniles, trasvasa la edad recomendada y si querés leer, leés. Es una novela breve, con una llave inesperada para abrir la puerta a la última dictadura argentina y pensarla desde el presente adolescente. No tiene solemnidad ni somnolencia. La historia sigue a Teo, un estudiante de secundaria que tiene la tarea de escribir una monografía para la materia Ética. Sin demasiado interés en la Historia y sin saber por dónde empezar, decide pedir ayuda a una aplicación de inteligencia artificial instalada en su celular. Lo que comienza como una simple consulta escolar pronto se transforma en una experiencia inquietante, reveladora y atemorizante.
A través de los diálogos entre Teo y la inteligencia artificial —a la que llama “Saba”— el libro despliega preguntas clave sobre la dictadura: qué fue el terrorismo de Estado, qué significan las desapariciones forzadas, cómo se vivía el miedo en esos años y qué discusiones siguen abiertas hoy. En ese proceso, Teo conversa también con sus compañeros, con su profesor y con su familia, y se revela algo que muchos y muchas experimentamos aunque creamos saber ya bastante sobre la dictadura: que muchas veces la historia reciente aparece fragmentada, rodeada de silencios o de opiniones contradictorias.
¿Qué fue el terrorismo de Estado, qué significan las desapariciones forzadas, cómo se vivía el miedo en esos años y qué discusiones siguen abiertas hoy?
En la historia también está Mora, compañera de Teo. Muy distinta a Teo, Mora es segura, participativa en clase y con opiniones claras sobre la dictadura, mientras él se siente inseguro y desorientado, el tema le parece aburrido. Sin embargo, a medida que avanzan sus monografías y comienzan a conversar, Mora se vuelve una interlocutora clave para Teo. La relación entre ambos no es de amistad inmediata, sino más bien de curiosidad y aprendizaje mutuo.
La novela combina humor e intriga, por momentos la ciencia ficción se parece a una de terror. Monica Zwaig se escribe sin acento en el nombre. Nació en Francia, de padres argentinos exiliados y ya publicó dos novelas: Una familia bajo la nieve y La interlengua, ambas editadas por Blatt & Ríos. Además de escritora, es actriz, dramaturga y abogada, ¿en ese orden?

Volviendo a Avisale a mi mamá, a medida que Teo investiga, la inteligencia artificial empieza a “interferirse” con una voz que la está pasando muy mal. No vamos a spoilear más. Baste decir que Zwaig despliega recursos narrativos que acercan a lxs lectorxs al clima de persecución y violencia de la dictadura sin abandonar la perspectiva contemporánea de un pibe que intenta entender lo que pasó. Así, el libro muestra cómo la memoria no es un conjunto de datos históricos, sino una conversación viva entre generaciones.
Al final nos vamos a encontrar con un glosario en desorden alfabético. Ejemplo: “Picana: No se tiene que confundir con “piraña”, que es el nombre de una especie de pez carnívoro chiquitito pero muy terrorífico que vive en algunos ríos dulces y cálidos de Sudamérica. Picana es el nombre de un instrumento de tortura que se usaba en la dictadura para electrocutar a los detenidos desaparecidos y obligarlos a dar información”.

Avisale a mi mamá aborda la dictadura desde preguntas actuales: qué significa informarse, cómo se construyen las fuentes, qué lugar tiene la inteligencia artificial en la búsqueda de conocimiento y por qué el pasado sigue generando nuevas preguntas y debates. Eso incluye la pregunta sobre por qué tendría que importarnos el tema, siendo adolescentes en 2026, a 50 años del golpe.
Al final del libro, editado por Siglo XXI y el CELS, se incluye un código QR que lleva a un micrositio especial con preguntas y respuestas sobre la última dictadura en la Argentina “que a veces no sabés dónde, cómo ni con quiénes conversar”, y amplía la experiencia del libro más allá de sus páginas.