“Online Mami es lo que llamo mi persona de internet”, dice Agustina Cabaleiro, con la boca roja furiosa, la bikini negra simil cuero y el mar de fondo. No sé si está ahí, pero el contexto es posible porque en sus últimas stories hizo un tutorial de outfits con malla, y se escuchaba el sonido del mar. El video tiene 53 mil reproducciones, y se la puede ver a Agustina poniéndose shorts y sacándose polleras sobre distintas mallas frente a la cámara. “No es que sea algo alejado a mí, sino que es el personaje que pongo en internet y que habla de las cosas que hace, piensa y cree”, agrega.

Si describimos a Online Mami podemos decir que tiene 25 años, es modelo, publicista, fotógrafa y creadora de contenido digital. Y que tiene 133 mil seguidores en Instagram. Sí, es una influencer gorda.

Si hablamos de Agustina, en ella hay una frescura cautivadora. Cuando habla se ríe y mueve el pelo de rulos de un lado para el otro. Su sensualidad es su inteligencia, y también su cuerpo, desbordante de curvas, excesivo para los ojos tradicionales, amantes de la flacura neoliberal. Agustina se muestra y sabe que una foto de su culo grande produce un oleaje de reacciones entre sus seguidorxs y ese es su objetivo: este cuerpo existe, está acá, podés verlo, incluso podés desearlo. Y está bien, porque Agustina está re buena.

 “Creo que mi misión es ir por el lado de normalizar”, agrega, y como si fuera algo insólito, resalta: “ver a una personalidad con una corporalidad gorda haciendo lo que hace todo el mundo”. Y eso es desde estar en la playa con sus amigas, a comer una hamburguesa de cuatro pisos obscena de queso cheddar y mayonesa, o simplemente perreando con una canción del Duki.

En Internet —o, especialmente, en Instagram— hay cada vez más chicas con corporalidades gordas mostrando su sensualidad en fotos caseras, producciones profesionales, haciendo su propia agenda visual. Y también están las que muestran sin estetizar todo, la imagen, el cuerpo. No hay por qué agradar, los cuerpos existen, están por todos lados, en la calle, en el gimnasio, en la dietética, en el boliche, en la birrería, en la bicicleta. Sólo falta la representación de esos cuerpos como una corporalidad posible, común y no patologizada.

La retórica suele ser la de la valentía o la de la seguridad, como si hubiera que subir una gran montaña de autoaceptación y autoamor para subir una foto a Instagram. “Me interesa poder subir imágenes sin tener que estar diciendo ‘esto que estoy diciendo es un acto de valentía, soy segura’, porque no, simplemente quiero subir una foto en malla, en culo, y bebotear, no tengo más valentía que la que tiene una chica que pesa 50 kilos y lo hace. Mi activismo, si bien tiene una bajada teórica porque sino no sería militancia, va por el lado de normalizar”, dice.

Para ella Agustina, hay dos corrientes de militancia sobre el tema: el body positive y el activismo gordx, que ya está empezando a superarse en pos del segundo. “El body positive es quizás una rama más liberal, que tiene que ver con lo cuerpos y la belleza, que plantea que todes podemos ser belles, que la belleza no es un cuerpo y una manera de llevar la silueta. El activismo gordx hace una denuncia sobre todos los aparatos de control sobre nuestros cuerpos, cómo el capitalismo quiere comercializar nuestros cuerpos, mientras que el body positive pide que —además de los cuerpos delgados— también se comercialice el cuerpo gordo”, explica, con sus palabras, las dos corrientes.

Y el impacto existe. Cada posteo de Online Mami tiene altísimos niveles de interacción, con una repercusión súper positiva. Eso es lo que se puede ver escroleando, pero en su bandeja de mensajes directos, dice, pasa otra cosa. “Recibo muchos mensajes que divido en dos tipos: los cortos que dicen ‘me ayudaste a darme cuenta de esto’, ‘ahora me siento mejor desde que noté esto o aquello’; y los largos que me llevan 10 minutos de leer porque es gente contándome su vida, lo que vivieron, lo que sufrieron, y lo que intentan desmalezar de lo aprendido de la sociedad”.

Y en eso, Agustina se dio cuenta de que había una necesidad muy grande de parte de la gente de ver cuerpos parecidos al de ellxs en la pantalla, a desmonopolizar la representación de la mujer, de la existencia, a un cuerpo magro. “Me di cuenta que tenía que hablar de frente, porque la gente quiere ver y escuchar sobre esto”. 

 


Agustina Cabaleiro estará en uno de los fogones del Camping Feminista que Latfem hará el domingo 9 de febrero en Ciudad Cultural Konex. Es una charla informal, en el piso del patio, alrededor de un fuego ficticio, donde la palabra circulará en torno al cuerpo y el deseo. ¡No te quedes sin tu entrada!